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su presencia en la manifestación provoca las críticas de la extrema izquierda

Le Pen marcha contra el antisemitismo en Francia y señala a Mélenchon por no condenar a Hamás

La líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, en la marcha contra el antisemitismo en Francia. Twitter

Marine Le Pen continúa ascendiendo en las encuestas de opinión. No sólo crece el número de franceses que la ven como posible presidenta de la nación (el 44%, 12 puntos más que en 2020), sino que también son cada vez menos los que creen que puede representar un peligro para la vida política (el 52%, nueve puntos menos). De hecho, Agrupación Nacional ha sido adelantada en este sentido por la izquierda por La Francia Insumisa: el 57% de los franceses creen que la formación de extrema izquierda presidida por Jean-Luc Mélenchon representa una «amenaza para la democracia». Esta tendencia, sin embargo, ha puesto en marcha las alarmas de algunas formaciones políticas y medios de comunicación, tanto en Francia como en España. 

El pasado día 12 de noviembre, Le Pen participó en la gran marcha convocada en rechazo del antisemitismo. Su presencia levantó ampollas entre los partidos de izquierda y numerosos medios de comunicación, que no dudaron en recordar viejas historias sobre su padre, quien fuera el líder del Frente Nacional.

Jean-Marie Le Pen, sin embargo, fue expulsado del partido hace casi una década, y hay cierto consenso entre los historiadores en que, a pesar de sus comentarios, el político francés siempre respaldó los derechos de Israel: «El joven Jean-Marie Le Pen fue un admirador de la operación de Suez en 1956 y, tras el 11-S, comenzó a ver Israel como un enclave de Occidente dentro del mundo árabe en una guerra de civilizaciones».

La renovación en Agrupación Nacional llevada a cabo por su hija ha sido profunda. Durante una entrevista con El País en abril, Marine Le Pen aseveró que «no creo que haya una sola persona que pueda encontrar una palabra o escrito de mi parte, de miembros del RN, que pueda ser calificada de antisemita». La líder de Agrupación Nacional añadió que «yo siempre he expresado mi apoyo a nuestros compatriotas judíos en todas las circunstancias y, por otro lado, cada vez son más numerosos los que confían en nosotros».

En 2018, la francesa trató de sumarse a una manifestación en conmemoración de Mireille Knoll, una ciudadana francesa judía que fue asesinada por motivos de odio. Sin embargo, Le Pen fue expulsada de la marcha por los asistentes al grito de «¡fuera fascistas!». El Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF) había declarado por entonces persona non grata a la presidenta de Agrupación Nacional, a pesar de que el hijo de Mireille, Daniel Knoll, había asegurado que «todos» estaban invitados a conmemorar a su madre, y lamentó que «el CRIF juegue a la política». 

Sin embargo, en esta ocasión, Le Pen acudió a la manifestación como había anunciado y, aunque su presencia levantó tiranteces con los más radicales, no hubo ningún problema. Cierto es que la extrema izquierda de La Francia Insumisa, que criticó su asistencia, no estuvo, de hecho, presente en la concentración. Tras el anuncio de la asistencia de Le Pen, Jean-Luc Mélenchon organizó otra marcha alternativa «contra la guerra» y echó en cara al CRIF que «obligue a todos a alinearse detrás del Gobierno de extrema derecha de Israel y aceptar a Agrupación Nacional», algo que, según él, había «aislado e impedido la solidaridad francesa en favor de la paz». Le Pen aseguró que era un día para dejar «las polémicas políticas» y unirse con toda Francia. Curiosamente, la concentración de La Francia Insumisa fue interrumpida por contra manifestantes a quienes el CRIF terminó respaldando en las redes sociales.

Y es que, en esta ocasión, ante la asistencia de Le Pen, el CRIF señaló que «la calle está abierta a todos», aunque afeó a Reagrupación Nacional que su presencia «desvía el objetivo de la manifestación, que es la lucha contra el antisemitismo». Ya en octubre varios miembros del partido conservador ya habían asistido a un mitin en París convocado por la comunidad judía francesa en París, en el que fueron bien recibidos. De hecho, el diputado de Los Republicanos Meyer Habib echó un capote a Le Pen y cargó contra Mélenchon: «A diferencia de otros, Agrupación Nacional ha entrado en el campo republicano», expresión que en Francia designa al consenso democrático constitucional.

El mismo día de los ataques terroristas del 7 de octubre cometidos por Hamás, Marine Le Pen condenó los ataques. Reiteró su firme condena el 10 de octubre, apenas tres días después de los atentados, ante la Asamblea Nacional, donde reafirmó «su apoyo al pueblo israelí, golpeado en el corazón; a las familias afectadas y a todos los que sufren en el alma estas abominaciones». También advirtió del peligro de que se estuvieran cometiendo «pogromos en suelo israelí». Le Pen aprovechó su intervención en la Asamblea para afear a Jean-Luc Mélenchon que La Francia Insumisa no haya condenado a Hamás como una organización terrorista. 

La situación actual ha provocado que, en Francia, muchos se percaten del peligro de que un partido de extrema izquierda radical con simpatías hacia el islamismo radical y grupos terroristas se siente en la Asamblea Nacional. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, aseguró durante una entrevista en la radio nacional que «para muchos franceses de confesión judía, la Agrupación Nacional es un escudo contra la ideología islamista». Palabras que, en ciertos despachos, han debido causar conmoción. 

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