El sistema educativo de Viena refleja ya de forma clara el cambio demográfico que atraviesan las principales capitales europeas. Según datos oficiales, los alumnos de religión musulmana representan el 41,2% del total en las escuelas primarias y secundarias de la ciudad, consolidándose como el grupo mayoritario.
Las cifras, difundidas por la oficina de educación de la concejal Bettina Emmerling, muestran un incremento respecto al año anterior, cuando el porcentaje se situaba en el 39,4%. En paralelo, los estudiantes cristianos han pasado a representar el 34,5%, quedando por detrás en peso demográfico dentro de las aulas.
Dentro de este grupo, el 17,5% se identifica como católico y el 14,5% como ortodoxo, además de un 1,7% que se identifica como evangélico cristiano. Además, un 23% de los alumnos declara no tener afiliación religiosa, mientras que el resto pertenece a otras confesiones minoritarias.
Este vuelco demográfico no se limita a las estadísticas. Está teniendo ya consecuencias visibles en la vida cotidiana de los centros educativos. Uno de los ejemplos más significativos es el cambio en los comedores escolares, donde platos tradicionales como el schnitzel o el cerdo asado están desapareciendo progresivamente.
La Asociación de Agricultores de Austria ha advertido de que en algunos colegios se ha eliminado completamente el cerdo del menú, sustituyéndolo por opciones vegetarianas o carnes alternativas. Incluso se han registrado casos en los que alumnos rechazan platos etiquetados como libres de cerdo por desconfianza sobre su contenido.
Desde esta organización, su directora Corinna Weisl ha subrayado que, si bien nadie está obligado a consumir determinados alimentos, la desaparición de productos tradicionales supone una erosión de la cultura gastronómica austríaca.
En la misma línea, el presidente de la asociación, Georg Strasser, ha reclamado preservar la diversidad en los menús escolares como garantía de libertad real para todos los alumnos.