«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Según un análisis de denuncias policiales correspondiente a los años 2023 y 2024

Una encuesta desvela que en Italia los inmigrantes tunecinos y argelinos son 17 veces más violentos que los nativos

Inmigrantes en Italia. Redes sociales

Un estudio basado en datos del Instituto Nacional de Estadística Italiano (ISTAT) ha desvelado que los tunecinos y argelinos residentes en Italia presentan una tasa de criminalidad violenta 17 veces superior a la de los ciudadanos italianos. Según un análisis de denuncias policiales correspondiente a los años 2023 y 2024, ajustado por la población ilegal estimada, los inmigrantes procedentes de Túnez registran un índice de 17,8 veces mayor, mientras que los de Argelia alcanzan el 17,1 veces. Estos datos, publicados recientemente en un gráfico viralizado en redes sociales, ponen de manifiesto una disparidad significativa en los delitos violentos reportados.

El informe del ISTAT, basado en registros policiales y no en condenas definitivas, compara la tasa de criminalidad violenta de diversas nacionalidades con la de los italianos nativos, establecida como referencia en 1,0. En el gráfico, Túnez y Argelia encabezan la lista, seguidos por Marruecos (11,8 veces), Bosnia y Herzegovina (10,9 veces) y Egipto (10,2 veces). Otros países como Gambia, Costa de Marfil o Nigeria también superan ampliamente el promedio italiano, aunque en menor medida. Esta información ha sido difundida por figuras políticas europeas, como el activista francés Damien Rieu, quien ha destacado el caso de los tunecinos y argelinos como ejemplo de un fenómeno preocupante.

Expertos consultados por medios italianos señalan que estos datos deben interpretarse con cautela, ya que provienen de denuncias y no necesariamente de sentencias judiciales, y podrían verse influidos por factores socioeconómicos, demográficos o de control policial. No obstante, el estudio ajusta la población irregular estimada, lo que refuerza su credibilidad según sus autores. La publicación de estas cifras coincide con un debate creciente en Italia sobre la integración de inmigrantes y la seguridad en ciudades como Milán, Roma y Nápoles, donde se han registrado incrementos en ciertos tipos de delitos.

La revelación ha generado reacciones encontradas en la opinión pública italiana y europea. Organizaciones de derechos humanos han pedido contextualizar los datos con variables como la edad, el nivel educativo y las condiciones laborales de los inmigrantes, mientras que partidos de centro-derecha y conservadores los utilizan para reclamar políticas migratorias más estrictas. En paralelo, el gobierno italiano, liderado por Giorgia Meloni, ha intensificado controles fronterizos y acuerdos con países de origen para frenar la llegada irregular.

Este estudio del ISTAT reabre el debate sobre la relación entre inmigración y delincuencia en Europa, un tema recurrente en los últimos años. Aunque no todos los inmigrantes cometen delitos, las cifras revelan patrones que, según analistas, exigen medidas integrales de prevención, integración y control migratorio para garantizar la convivencia segura en la sociedad italiana.

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