«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la ce reconoce ahora que sí existió esa comunicación

‘Pfizergate’: Von der Leyen destruyó los mensajes con el consejero delegado de Pfizer después de que fuesen solicitados por la prensa

La presidenta de la CE, Úrsula Von der Leyen.

La Comisión Europea (CE) ha reconocido por primera vez que existieron mensajes de texto entre Ursula von der Leyen y el consejero delegado de Pfizer durante la negociación del contrato para la adquisición de hasta 1.800 millones de dosis de vacunas contra la covid-19. Lo hace tras años de evasivas, y forzada por una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que consideró que Bruselas «no explicó de forma plausible» por qué se había negado a entregar esos intercambios.

La admisión, sin embargo, llega tarde. Porque para cuando la Comisión lo ha confirmado, los mensajes ya no existen. Según el relato ofrecido esta semana a The New York Times, el jefe de gabinete de Von der Leyen, Björn Seibert, revisó esos SMS en verano de 2021. La clave está en que la primera solicitud oficial de acceso a los mensajes fue presentada en mayo de ese mismo año, lo que significa que la decisión de no conservarlos se tomó después de haber sido solicitados por la prensa.

La CE sostiene que los mensajes trataban sólo cuestiones de calendario y que, por tanto, no tenían contenido que justificase su conservación. Además, reconoce que Von der Leyen ha cambiado de teléfono varias veces desde entonces sin transferir todos los datos y que en su dispositivo actual, ni en la aplicación Signal, se hallan ya los mensajes.

Revisados tras la solicitud, descartados sin registrar

Los hechos, tal como los presenta ahora la propia Comisión, dejan pocas dudas sobre el procedimiento. Los mensajes fueron leídos por un alto cargo cuando ya existía una solicitud oficial de acceso. Pese a ello, no se registraron, no se conservaron y nunca fueron entregados. Durante el proceso judicial, que ha llevado finalmente a Bruselas a admitir su existencia, los abogados de la Comisión evitaron incluso reconocer que hubiesen existido, limitándose a afirmar que “no lo negaban”.

La defensora del pueblo de la Unión Europea ya había señalado en 2022 que la el organismo había incurrido en «mala administración» por no buscar de forma adecuada los mensajes. Ahora se confirma que sí se revisaron en el momento en que ya se estaban pidiendo, y que la institución optó conscientemente por no archivarlos.

El doble rasero de Bruselas

El caso ha vuelto a poner en evidencia el doble rasero institucional de Bruselas en materia de transparencia. Mientras que muchos estados de EE.UU. y otras democracias occidentales consideran los mensajes electrónicos como registros públicos, la Comisión Europea se niega a tratarlos como tales, incluso cuando se refieren a asuntos de interés vital, como la contratación masiva de vacunas en plena pandemia.

La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, reiteró esta semana que no hay obligación de registrar ni conservar contenidos «efímeros» que no requieran seguimiento administrativo. La sentencia del Tribunal no impugnó formalmente esa norma, pero las críticas por la opacidad del proceso siguen acumulándose.

Un escándalo que no se apaga

El Pfizergate ha sido una fuente constante de desgaste para Ursula von der Leyen, especialmente desde los sectores más críticos del Parlamento Europeo. El escándalo llegó a provocar una moción de censura este verano, la primera contra un presidente de la Comisión en más de una década. Aunque no prosperó, dejó en evidencia la pérdida de confianza de parte del hemiciclo, que la acusó directamente de fallos graves en la rendición de cuentas.

Von der Leyen descalificó la iniciativa parlamentaria tachándola de «teorías conspirativas desacreditadas». Pero el paso del tiempo, las revelaciones judiciales y, ahora, la confirmación oficial de que los mensajes existieron y no se conservaron, contradicen por completo la versión inicial.

Lo que queda ahora es una pregunta en el aire: ¿puede seguir al frente de Europa una presidenta que ha negado, ocultado y destruido comunicaciones clave sobre decisiones que afectaron a cientos de millones de ciudadanos?

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