«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Durante la última década recibió 121,2 millones de euros de los contribuyentes

Suecia corta toda la financiación a la fundación Islamic Relief tras detectar vínculos con organizaciones extremistas: «Es una gran victoria contra el islamismo»

Musulmanes rezando el fin del Ramadán. Europa Press

Suecia ha decidido cortar por completo la financiación pública a Islamic Relief Sweden, una organización «humanitaria islámica» que durante la última década recibió cerca de 1.300 millones de coronas suecas (unos 121,2 millones de euros) procedentes del dinero de los contribuyentes.

La decisión fue confirmada por la Sida, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, tras constatar que Islamic Relief Sweden no cumple los criterios exigidos para garantizar la ausencia de vínculos con el extremismo violento o con entornos antidemocráticos.

Sólo en 2024, la organización recibió 191 millones de coronas (17,8 millones de euros), una cantidad que representó cerca del 70% de todos sus ingresos, sumando financiación pública y donaciones privadas.

Desde Sida explicaron que el rechazo a nuevas ayudas se basa en directrices gubernamentales claras. «Las conexiones con entornos violentos o antidemocráticos no son compatibles con el apoyo estatal. Por ese motivo, las solicitudes de Islamic Relief Sweden han sido rechazadas dentro de los procesos de selección», afirmó Inga-Lill Hagberg, portavoz de la agencia.

Las dudas sobre la organización surgieron tras una revisión del Centro contra el Extremismo Violento (CVE), que detectó vínculos directos o indirectos —en algunos casos familiares— entre personas relacionadas con Islamic Relief Sweden y entornos asociados al extremismo violento o al islamismo político.

Entre las conexiones señaladas figuran relaciones con la United Islamic Associations in Sweden y la Islamic Association in Sweden, organizaciones que han sido objeto de escrutinio por su papel en la red del islam político en el país.

Islamic Relief Sweden ha negado rotundamente las acusaciones, asegurando que se trata de una entidad humanitaria independiente y sin afiliación política. «No tenemos vínculos con ningún grupo político externo. Nuestra misión es reducir el sufrimiento, promover la justicia social y apoyar el desarrollo sostenible», afirmó la organización en un comunicado.

La decisión del Gobierno ha sido celebrada con entusiasmo por el partido Demócratas de Suecia, que llevaba años denunciando el uso de fondos públicos para financiar organizaciones vinculadas al islamismo.

El eurodiputado Charlie Weimers calificó el recorte como «un gran éxito en la lucha contra el islamismo» y aseguró que continuará presionando en Bruselas para bloquear también los fondos europeos destinados a este tipo de entidades. Por su parte, el líder del partido, Jimmy Åkesson, fue tajante: «Ni una sola corona del contribuyente sueco debe acabar en organizaciones islamistas».

Åkesson cargó además contra los anteriores gobiernos socialdemócratas, a los que acusó de haber permitido durante años que Islamic Relief acumulase cientos de millones de euros en ayudas públicas bajo una supervisión laxa.

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