«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nuevo debate sobre la libertad de expresión

La Fiscalía de Suecia lleva a juicio a un jubilado de 65 años por una publicación crítica con el islam en Facebook

Policía de Suecia. Europa Press.

La Fiscalía sueca ha acusado a un jubilado de 65 años por una publicación contra el islam realizada en Facebook, en un caso que vuelve a abrir el debate sobre los límites de la libertad de expresión y las leyes contra los denominados delitos de odio en el país escandinavo.

El acusado, Lars-Ivar Carlsén, residente en Växjö y pensionista por incapacidad, deberá comparecer ante el Tribunal de Distrito de la localidad por un supuesto delito de «agitación contra un grupo de población», según ha informado The European Conservative citando al medio sueco Samnytt.

El origen del procedimiento se encuentra en una imagen que Carlsén compartió el 11 de diciembre de 2025 en los comentarios de una publicación de un grupo propalestino de Malmö.

El contenido describía al islam en términos extremadamente duros y lo vinculaba con diferentes formas de violencia y abusos. La Fiscalía considera que el mensaje no se limitaba a cuestionar una religión, sino que expresaba desprecio hacia los musulmanes por razón de sus creencias.

Carlsén rechaza esa interpretación y sostiene que su publicación estaba dirigida contra el islam como doctrina, no contra los musulmanes como colectivo.

«El islam no es un grupo de población»

Durante su interrogatorio, el jubilado defendió ante los investigadores que criticar una religión no debería equipararse a atacar a quienes la profesan. «El islam no es un grupo de población», afirmó durante la investigación, según la información publicada por los medios citados.

Carlsén ha presentado posteriormente el procedimiento como un intento de recuperar indirectamente una legislación contra la blasfemia, después de que los agentes le preguntaran repetidamente por su valoración del islam y por el posible carácter ofensivo de la publicación.

La Policía también recopiló como parte de la investigación otras publicaciones realizadas por el hombre en Facebook, entre ellas mensajes favorables a Israel y comentarios críticos con medios de comunicación suecos. Tras el interrogatorio, los agentes llegaron además a incautarle el teléfono móvil.

Suecia admite que criticar una religión no constituye por sí mismo un delito

El caso plantea una cuestión especialmente relevante porque las propias autoridades suecas distinguen oficialmente entre atacar una religión y atacar a sus creyentes.

La Policía de Suecia explica que criticar una religión o sus símbolos no constituye por sí mismo un delito y queda, en principio, protegido por la libertad de expresión. Incluso señala expresamente que en la legislación sueca no existe una prohibición general de la blasfemia.

El Gobierno sueco mantiene la misma interpretación: las religiones como tales no están protegidas frente a opiniones que cuestionen sus enseñanzas o que incluso puedan resultar ofensivas para sus creyentes.

Sin embargo, la legislación establece un límite cuando una expresión difundida públicamente amenaza o manifiesta desprecio hacia un grupo de personas por motivos como su origen nacional o étnico o sus creencias religiosas.

Es precisamente esa frontera la que tendrá que determinar ahora el tribunal: si Carlsén atacó exclusivamente al islam como sistema religioso o si su mensaje implicaba también desprecio hacia los musulmanes como colectivo protegido por la ley.

La propia Policía sueca reconoce que esa valoración debe realizarse teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada caso y corresponde finalmente a los tribunales decidir cuándo una expresión traspasa el límite penal.

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