El eurodiputado eslovaco Milan Uhrík, líder del partido eslovaco Movimiento de la República, ha denunciado en el Parlamento Europeo que la ideología «woke», la corrección política y la monetización agresiva están destruyendo la experiencia de los videojuegos y degradando una industria cultural cada vez más sometida a criterios ideológicos.
La intervención se produjo durante el debate parlamentario celebrado el 21 de mayo sobre la iniciativa ciudadana europea Stop Destroying Videogames, conocida popularmente como Stop Killing Games, una campaña que exige reforzar los derechos de los consumidores para impedir que las compañías vendan videojuegos que después quedan inutilizables cuando se apagan sus servidores. El Parlamento Europeo recoge en su agenda oficial que ese debate tuvo lugar en la sesión plenaria del 21 de mayo.
La iniciativa fue presentada formalmente ante la Comisión Europea el 26 de enero de 2026 tras reunir 1.294.188 firmas verificadas, superando el umbral necesario para activar el procedimiento de iniciativa ciudadana europea. Su objetivo es obligar a los editores que vendan o licencien videojuegos en la UE a dejar esos títulos en un estado funcional y jugable cuando cesen el soporte oficial o los servicios en línea.
Uhrík, sin embargo, aprovechó su turno para ampliar el debate más allá de la propiedad digital y cargar contra la deriva cultural de la industria. «La ideología woke y la monetización agresiva están destruyendo los videojuegos», afirmó, según recogen varios medios especializados. El eurodiputado sostuvo que la corrección política se está imponiendo dentro de los juegos y que las grandes compañías han convertido parte del entretenimiento digital en un campo de ingeniería ideológica.
El político eslovaco se presentó como jugador habitual de PC y puso como ejemplo de esa deriva la polémica en torno a Assassin’s Creed Shadows, de Ubisoft, por la inclusión de Yasuke, un samurái africano, como uno de sus protagonistas. «Si queremos jugar como un samurái, obviamente queremos jugar como un guerrero japonés y no ser forzados a jugar como un guerrero negro o una mujer», señaló durante su intervención, de acuerdo con la transcripción difundida por medios del sector.
Sus palabras fueron recibidas con dureza por parte de la prensa especializada, que acusó al eurodiputado de desviar el debate sobre los derechos del consumidor hacia la guerra cultural. Sin embargo, la intervención de Uhrík conecta con una crítica cada vez más extendida entre jugadores: la percepción de que muchas compañías sustituyen la calidad narrativa, la fidelidad histórica o la libertad creativa por cuotas ideológicas, mensajes moralizantes y decisiones de diseño pensadas para satisfacer al activismo progresista antes que al público.
El fondo del debate europeo, no obstante, sigue siendo la protección del consumidor. Stop Killing Games nació tras casos como el cierre de servidores de títulos dependientes de conexión permanente, que dejan inutilizables juegos ya comprados por los usuarios. Sus promotores sostienen que el comprador debe conservar la posibilidad de jugar, incluso si la empresa decide abandonar el soporte. La Comisión Europea debe responder oficialmente a la iniciativa antes del 27 de julio de 2026.