No es que no se adapten; es que a poco de llegar exigen que el país de acogida se someta completamente a su cultura de origen. Es el caso de un inmigrante musulmán en Austria que apenas habla alemán y que ha exigido que su esposa hospitalizada sea tratada por un equipo compuesto exclusivamente por mujeres.
Afortunadamente, el hospital en cuestión se ha negado, por esta vez, a esta absurda imposición. La demanda, sin embargo, está aún en revisión.
El inmigrante en cuestión se ha quejado formalmente de que el Hospital Estatal del Norte de Salzburgo (CDK) haya rechazado la solicitud de su esposa de recibir atención sólo por parte de médicos y enfermeras femeninas, alegando que supone discriminación y una violación de la dignidad humana.
El medio austriaco Krone tuvo acceso a la denuncia formal del musulmán, presentada ante la oficina de defensa del paciente de Salzburgo, incluyendo una carta detallada en la que exige una disculpa por escrito del hospital y el reconocimiento oficial de que dichas solicitudes de tratamiento específico para cada género son legalmente admisibles y vinculantes. Argumenta que denegar la solicitud de su esposa por motivos religiosos y culturales infringe la legislación austriaca.
“A pesar de mis reiteradas peticiones de que mi esposa sólo fuera tratada por mujeres por razones religiosas, me fue denegada”, se lee en la denuncia. “Lo considero una violación de los derechos humanos y una gran falta de respeto a nuestra cultura y religión. Reiteré repetidamente que mi esposa solicita expresamente ser atendida únicamente por personal femenino, especialmente durante los exámenes íntimos o ginecológicos. Exijo una disculpa por escrito y la confirmación de que esta solicitud es legalmente admisible y será respetada en el futuro”, añadió.
El hospital niega que haya incurrido en infracción alguna. “La atención médica y de enfermería la proporciona personal masculino y/o femenino, según el horario de turnos. La libre elección de médico no está prevista ni es posible en un hospital público”, señala en un comunicado.
El portavoz del hospital, Wolfgang Fürweger, confirmó a Krone la existencia de la denuncia, pero declinó hacer más comentarios, alegando que la investigación está en curso.