Un joven de 18 años, con doble nacionalidad sueca y siria, ha admitido ante un tribunal de Estocolmo que preparaba un atentado terrorista en pleno centro de la capital sueca, durante el multitudinario Festival Cultural de Estocolmo, siguiendo consignas del Estado Islámico. El caso vuelve a poner de manifiesto la creciente amenaza del islamismo radical dentro de Europa, incluso entre jóvenes nacidos o criados en el continente.
Los fiscales han detallado que el acusado juró lealtad repetidamente al ISIS, descargó manuales para fabricar explosivos y comenzó a montar varios artefactos destinados a detonar durante el festival celebrado el pasado agosto de 2024. La magnitud del evento, repartido por los principales escenarios del centro de Estocolmo, habría multiplicado el impacto del ataque.
Su abogado, Johan Åkermark, confirmó que el joven se declaró culpable de «preparar un acto terrorista», de «preparar delitos graves con material inflamable y explosivo» y de formarse para el terrorismo al recibir instrucciones sobre fabricación de bombas. Además, reconoció haber grabado un «vídeo de mártir» para ser difundido tras el ataque y haber comprado una cámara corporal con la que pretendía registrar la masacre.
El acusado también está implicado en un expediente en Alemania, donde se le investiga por un presunto intento de asesinato cometido en agosto de 2024 junto a otro joven de 17 años, un cargo que por ahora niega. La fiscalía alemana relaciona aquel incidente con actividades previas de radicalización.
Las pesquisas suecas acreditan que la preparación del atentado duró entre agosto de 2024 y febrero de 2025. El joven estuvo bajo vigilancia policial durante meses, una medida que, según el fiscal Henrik Olin, «evitó un atentado de enorme gravedad en suelo sueco». La fiscalía sostiene que se proponía atacar con explosivos o armas y causar el máximo número posible de víctimas, «para infundir terror en nombre del Estado Islámico entre la población de Suecia».
Gran parte de la acusación se sustenta en el testimonio de un agente encubierto que mantuvo comunicaciones directas con el acusado y documentó sus avances en el plan. El propio joven ya había admitido en fases anteriores del juicio su pertenencia a una organización terrorista y su adhesión formal al ISIS.
Tras la confesión, la vista pasó a celebrarse a puerta cerrada. El acusado permanece en prisión preventiva desde el 11 de febrero. Un informe psiquiátrico preliminar sugiere que podría padecer un trastorno mental grave, aunque no descarta la plena intencionalidad terrorista.
El juicio terminará el 26 de noviembre, fecha en la que Suecia sabrá hasta qué punto uno de los planes terroristas más graves de los últimos años estuvo a punto de consumarse en plena capital europea.