«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Crece la alarma en las aulas alemanas

Una profesora denuncia violencia, drogas y amenazas en un instituto alemán con un 75% de alumnos de origen inmigrante

Foto de archivo de una escuela en Alemania. Europa Press.

Una profesora de educación especial de un instituto de Renania, en Alemania, ha denunciado una situación de violencia recurrente, tráfico de drogas, amenazas contra los docentes y graves problemas educativos en un centro donde aproximadamente el 75% de los alumnos tiene origen inmigrante.

La docente, identificada por el diario alemán Bild con el nombre ficticio de «Carola S.», asegura que muchos de los estudiantes proceden de Siria, Irak, Afganistán y Ucrania, y describe un escenario en el que la Policía llega a intervenir en el colegio varias veces por semana. «Todo esto nos está estallando en la cara», ha lamentado la profesora.

Según su testimonio, las peleas, los gritos y las interrupciones constantes forman parte de la rutina tanto dentro de las aulas como en el patio. «Nos damos por satisfechos si podemos dar clase durante unos minutos seguidos. A veces la Policía tiene que venir varias veces por semana», explica.

Casi el 40% no logró obtener el título escolar

Los problemas no se limitan a la convivencia. Según la profesora, casi cuatro de cada diez alumnos no consiguieron este año el certificado correspondiente al final de la educación secundaria, un dato que refleja las enormes dificultades académicas que atraviesa el centro. Una parte de los estudiantes recién llegados apenas habla alemán al incorporarse al sistema educativo.

Durante sus primeros años reciben una atención diferenciada antes de integrarse plenamente en el sistema ordinario de calificaciones, pero la docente asegura que muchos continúan obteniendo resultados insuficientes incluso después de ese periodo. Algunos terminan abandonando directamente la escuela.

La profesora denuncia también situaciones extremas relacionadas con el consumo y la venta de drogas dentro del recinto escolar. Entre ellas cita el caso de una alumna de 15 años que habría intercambiado actos sexuales por dinero y estupefacientes en los aseos del centro, antes de abandonar posteriormente la escuela.

Profesores golpeados y amenazados

La violencia afecta igualmente a los trabajadores. La propia docente asegura que fue golpeada en la cara hace apenas tres semanas cuando trataba de intervenir en una pelea entre estudiantes. Sufrió una herida en el labio y denunció los hechos ante la Policía, aunque afirma que el procedimiento terminó archivándose. «No es un caso aislado», advierte.

Según su relato, otros profesores han sido insultados, amenazados o esperados a la salida del colegio, episodios que en ocasiones ni siquiera llegan a denunciarse. La situación ha generado además un elevado nivel de bajas laborales y agotamiento entre los trabajadores. «Muchos compañeros dicen abiertamente que no saben si podrán aguantar en esta profesión hasta jubilarse», señala.

Choques culturales dentro de las aulas

La docente identifica también problemas derivados de determinadas diferencias culturales. Entre los ejemplos relatados aparece el caso de un padre sirio que rechazaba que su hijo recibiera clases de una mujer. «Es muy difícil para nosotros llegar a estos padres», explica. El problema de la integración educativa lleva años siendo advertido por las asociaciones de profesores alemanes.

El presidente de la Asociación Alemana de Profesores, Stefan Düll, ya alertó en 2024 de que las escuelas estaban recibiendo un número creciente de niños con escaso o nulo conocimiento del alemán sin que los servicios de apoyo aumentaran al mismo ritmo.

Düll señalaba entonces las consecuencias de la crisis migratoria iniciada en 2015, la llegada masiva de refugiados ucranianos y las posteriores oleadas migratorias. «Constantemente llegan nuevas personas al sistema, pero el sistema tarda demasiado en adaptarse porque todo está ocurriendo demasiado rápido», advertía.

Más inmigración, mayor presión sobre los centros

El representante de los profesores sostenía además que cuanto mayor es el porcentaje de alumnos recién llegados, más difícil resulta mantener el funcionamiento ordinario de determinadas clases, especialmente cuando una parte importante necesita simultáneamente apoyo lingüístico y educativo.

Las autoridades alemanas han tenido que responder recientemente a otros episodios graves en centros escolares.

En Ludwigshafen, por ejemplo, las autoridades implantaron este año presencia policial periódica en un instituto después de acumular 118 denuncias penales, alrededor de un centenar de intervenciones de los bomberos y diferentes episodios de violencia y amenazas.

En uno de los incidentes más graves, una estudiante de 16 años fue acusada de atacar con un arma blanca a una profesora. También se ha intensificado la preocupación por la radicalización religiosa de algunos menores. En Berlín, trabajadores juveniles han advertido de casos en los que estudiantes presionan a compañeros musulmanes y no musulmanes para que adopten determinadas prácticas religiosas.

La profesora de Renania considera que los docentes están afrontando prácticamente solos una situación que exige una intervención mucho más amplia de las autoridades. «Nadie de la administración educativa viene nunca. Nos han dejado solos», denuncia.

+ en
Fondo newsletter