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MUCHOS ANALISTAS LO VALORAN COMO UN ATAQUE DE FALSA BANDERA

El PT usa un supuesto hackeo a la cuenta en X de la esposa de Lula para pedir más controles en redes sociales

Teclado de un ordenador. Europa Press

En la noche del 11 de diciembre de 2023, el perfil en Twitter/X de la primera dama de Brasil, Janja da Silva, sufrió un supuesto ataque por parte de un hacker, según informó la «Revista Oeste».

El incidente se caracterizó por la invasión y la publicación subsecuente de mensajes ofensivos dirigidos a figuras políticas prominentes, incluyendo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes. El hacker, autodenominándose «Ludwig and Smalkade«, lanzó provocaciones como “Apoyo el Mensalão” (referencia a un esquema de compra de votos de parlamentarios en 2005 realizado por el PT) y predicciones irónicas como «Super Xandão presidente de Brasil en 2026» (en referencia al magistrado brasileño Alexandre de Moraes conocido por actitudes autoritarias contra sus enemigos políticos), además de desafiar públicamente al presidente y a la primera dama.

El episodio rápidamente captó la atención de las autoridades, con la asesoría de comunicación de la Presidencia informando que se estaban tomando medidas en conjunto con Twitter/X y la Policía Federal. Durante ese período, el perfil de Janja, seguido por más de 1,2 millones de personas, permaneció bajo control del invasor hasta aproximadamente las 22:15 (hora local), aumentando las preocupaciones sobre la seguridad cibernética en plataformas de gran alcance.

La reacción política al ataque fue inmediata y vehemente. El senador Randolfe Rodrigues, líder del Gobierno en el Congreso, expresó su condena, describiendo el ataque como una manifestación de fascismo y machismo, y exigió una sanción rigurosa para los involucrados.

Paulo Pimenta, ministro jefe de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, reforzó este sentimiento, condenando a los hackers como «canallas criminales» y alertando sobre la identificación y responsabilización de quienes respaldaran las publicaciones ofensivas.

Paralelamente, el Ministro de Derechos Humanos y Ciudadanía, Silvio Almeida, aprovechó el incidente para argumentar a favor de una mayor regulación de las redes sociales. En una crítica contundente, Almeida criticó el fallo de las plataformas en garantizar la seguridad de los usuarios y su lenidad con los discursos de odio. Su declaración fue complementada por Janja, quien, además de ser la víctima directa del ataque, resaltó la potencia de internet para el bien y para el mal, destacando la vulnerabilidad particular de las mujeres a ataques en línea.

Todos estos comentarios apuntan hacia la imposición de una política para aumentar el control y la censura de las redes sociales bajo la justificación de que sería para combatir el discurso de odio y proteger a los usuarios.

Sin embargo, hay una hipótesis intrigante con la investigación del periodista David Ágape, publicada en el sitio «A Investigação«. En su artículo «Janja Hackeada: estrategia de Bandera Falsa o acto aislado?«, Ágape plantea la hipótesis de que el ataque podría haber sido una operación de falsa bandera, sugiriendo la posibilidad de que células hacker de izquierda estuvieran involucradas. La especulación se refuerza por el perfil del supuesto hacker, @Binuxy, y por la participación del grupo @AnonFSA, conocido por filtrar información de figuras de la derecha brasileña, indicando una posible motivación política.

Ágape también recuerda acciones anteriores de grupos hackers como el Etersec, famosos por difamar a personalidades de derecha y estar asociados al Gobierno de Lula. Con base en estos precedentes, el periodista investigativo sugiere que el hackeo de Janja podría ser parte de una estrategia mayor para justificar la regulación de las redes sociales por parte del Ejecutivo.

Ágape concluye con una observación irónica sobre la similitud de este incidente con los ataques hackers que influyeron en las elecciones de Lula (fueron ataques hackers que permitieron la justificación para la salida de Lula de la prisión incluso con pruebas completamente ilegales), planteando la cuestión de si el ataque al perfil de Janja podría ser más que un evento aislado, sino una compleja operación de falsa bandera con el objetivo de generar un clima político para que el PT retome su proyecto de control de redes sociales conocido como PL de las Fake News.

El 18 de enero, el perfil AnonFSA en Twitter compartió una publicación del blog Pop Time, administrado por José Luiz Santos Guimaraes, que alegaba que Jair Bolsonaro había utilizado una tarjeta corporativa para compras personales embarazosas como un plug anal y crema para la eyaculación precoz.

Esta información, previamente divulgada por el grupo hacker Etersec, ya fue desmentida por agencias de verificación. Pop Time, conocido por difundir información difamatoria contra Bolsonaro, alcanzó una amplia visualización con esta publicación. Este posteo, por ejemplo, alcanzó 3,4 millones de visualizaciones en Twitter y, a pesar de las desmentidas de otros periódicos, causó el resultado difamatorio deseado, aunque fuera falso y mentiroso.

Una actualización final de esta situación es que hubo órdenes de allanamiento de la Policía Federal para los supuestos hackers y con la idea de que son jóvenes de extrema derecha. Un reportaje fue hecho por el periódico Globo, que hoy es la voz oficial del gobierno y del STF. ¿Por qué no se revelaron los nombres y las redes sociales de los sospechosos? ¿Cuál sería el interés en no revelar esto? Todo esto es muy extraño y hace que la tesis del periodista David Ágape sea aún más verosímil.

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