Una vez más, la ineficiencia de la gestión estatal ha dejado a oscuras a la mayor parte de Cuba, afectando a más de dos tercios del territorio de la isla tras un nuevo colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La salida de servicio de siete unidades termoeléctricas evidencia el estado terminal de una infraestructura que el régimen de Miguel Díaz-Canel ha sido incapaz de mantener o modernizar.
«Se produjo una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional desde Camagüey (este) hasta Pinar del Río (oeste). Ya se encuentran activados todos los protocolos para el restablecimiento del SEN», notificó a través de redes sociales la Unión Eléctrica Estatal (UNE) el miércoles, señalando que la falla se debió, en específico, a la «salida inesperada» de servicio de la estación Antonio Guiteras, en Matanzas.
Este nuevo episodio de caída del sistema eléctrico se inserta dentro de la cadena de problemas que afronta la isla desde al menos el año 2024, cuando las fallas en la generación de energía se han vuelto críticas en la nación caribeña.
Muchos cubanos se han habituado a los apagones, teniendo que hacer frente a jornadas habituales de hasta 20 horas continuas sin la prestación del servicio eléctrico.