'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Su aprehensión y su encarcelamiento han estado plagados de irregularidades

La Cumbre de las Américas: un escenario ideal para demostrar los desmanes cometidos contra Áñez

La expresidente boliviana Jeanine Áñez. Europa Press

El régimen del Movimiento al Socialismo (MAS) no ha dejado de castigar implacablemente a la expresidenta Jeanine Áñez por haberse atrevido a asumir el primer cargo de la nación ante el fraude, renuncia, abandono del cargo y huida de Evo Morales en 2019: no sólo es que la tiene sometida a cárcel preventiva desde el 13 de marzo de 2021, sino que ha “desdoblado” las acusaciones en su contra para poder condenarla con mayor facilidad.

El 7 de abril se inició un juicio oral semi presencial contra la ex mandataria y varios de sus ex jefes militares y policiales en un proceso por el caso denominado “golpe de Estado II”, que tuvo una duración de menos de dos meses, hasta que luego, el 4 de mayo, fue suspendido. Sin embargo, el Tribunal Primero de Sentencia Anticorrupción de La Paz ha fijado sorpresivamente la reinstalación del juicio en una etapa de alegatos finales y sentencia para el lunes 6 de junio.

Desde luego, el juicio ha estado viciado desde la misma detención ilegal de Jeanine Áñez, pero uno de los elementos que más ha llamado la atención en este caso es la celeridad con la que se lo reactiva: a pesar de que la defensa de Áñez había interpuesto un recurso de enmienda, y de que los miembros del Tribunal de Sentencia podrían ser sujetos a un proceso por prevaricato si insisten en reiniciar el proceso sin que se haya resuelto dicho recurso, han decidido proseguir.

Tales son las prisas que el régimen de Arce parece tener, que el Ministerio Público no ha sido notificado. No obstante, el fiscal departamental, William Alave, informó que está alistando los alegatos finales para el juicio, que los tendrá listos para el fin de semana y que pedirá la pena máxima de aproximadamente 10 años por los presuntos delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes que Jeanine Añez y varios ex jefes militares y policiales habrían cometido al asumir sus cargos en 2019.

¿Cómo se explica la celeridad del caso contra Áñez? 

La celeridad en la reactivación del segundo juicio contra la ex presidenta Áñez se explica por un contexto donde recrudecen las pugnas internas del MAS. Actualmente existen fisuras cada vez más grandes al interior del partido, entre los seguidores de Evo Morales y los de Arce Catacora y David Choquehuanca.

Al menos desde la huida de Morales en 2019, las elecciones departamentales y municipales de marzo de 2021 (donde recibieron la mitad de votos que en 2020), y sobre todo en lo que va de 2022, hay disputas por el liderazgo del partido que han recrudecido. Morales incluso ha llegado al punto de haber acusado al régimen de Arce, y de manera más precisa al ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, de encubrir al narcotráfico y ser al mismo tiempo operador de la Administración de Control de Drogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés) y de “la derecha”.

Del Castillo fue finalmente absuelto, pero no sin antes recibir advertencias del ala del evismo. Leonardo Loza, senador representante de los cocaleros, ha afirmado que “se le ha dado una pequeña oportunidad” al ministro, y que “el caso no está cerrado”. Aún así, y a pesar de que este episodio ha sido considerado como una derrota del evismo frente a las corrientes renovadoras del partido y los simpatizantes de Arce, estos últimos se ven en la necesidad de aliviarse de la carga que representa Morales.

En otras palabras, si Arce termina cerrando el caso de Añez con una sentencia definitiva, se quita un peso de encima, pero al mismo tiempo oxigena las pretensiones de Morales por volver al poder, pues lo libera de toda responsabilidad política por los gravísimos delitos que cometió hasta 2019 y además haber abandonado a su gente.

Áñez, chivo expiatorio del régimen narcosocialista del MAS

Como se puede observar, y a diferencia de Carlos Mesa o Luis Fernando Camacho, que alardean de ser líderes de la oposición sin ser perseguidos y mucho menos ser encarcelados, Jeanine Áñez ha sido convertida en el chivo expiatorio del narcosocialismo en Bolivia.

De hecho, Áñez parece haber sido abandonada por el conjunto de los representantes políticos de oposición. Tal vez algunos de ellos muestran tímidos pronunciamientos y gestos de solidaridad por medio de mensajes en sus redes sociales, o alguna visita esporádica en puertas del recinto penitenciario donde se encuentra detenida mientras exista presencia de los medios de prensa. Pero cuando se trata de acciones concretas en su defensa o para exponer los escandalosos abusos en su contra ante las instancias que sean posibles, el silencio es ensordecedor.

Como ilustración de su soledad o de la falta de una defensa más decidida sobre la causa de la libertad y los derechos fundamentales en el país, el pasado 20 de abril Áñez escribió una carta a Mesa y Camacho como los principales líderes de oposición, pidiéndoles que sus parlamentarios en el Legislativo orienten este nuevo juicio de acuerdo a ley y no sea juzgada como exsenadora por la vía ordinaria, sino como ex mandataria en un juicio de responsabilidades.

Sin embargo, a pesar de que ambos respondieron a su llamado, Áñez tiene mayor apoyo y defensa desde agrupaciones civiles y ciudadanas, e incluso de parlamentarios europeos, que de los propios políticos opositores convencionales y cabizbajos del país.

Las torturas a Jeanine Áñez

Como se mencionó, la ex presidenta Jeanine Áñez guarda prisión preventiva desde el 13 de marzo de 2021 en una cárcel de La Paz, y hasta el momento no ha habido respeto alguno al debido proceso en su caso, ni en el momento de su detención ni mucho menos durante el desarrollo del primer juicio y segundo juicio en su contra.

A Jeanine Áñez se le han quebrantado sus derechos fundamentales impidiéndole defenderse en libertad ante cuadros de deterioro de su salud, como depresión profunda, anorexia nerviosa e hipertensión, e incluso ante condiciones extremas, como cuando intentó quitarse la vida y se le impidió ser atendida en un hospital con condiciones mínimas para ello.

Aún así, Áñez decidió ingresar en huelga de hambre entre el 9 y el 23 de febrero debido a que el juicio que el régimen de Arce reactiva este próximo 6 de junio es un juicio ordinario y no un juicio de responsabilidades en su calidad de ex mandataria, exponiendo su salud a un deterioro todavía mayor. Afortunadamente, la ex presidenta decidió terminar con la medida a pedido de sus familiares, amigos y políticos.

Como mayor añadido de burla sobre la manera en que se lleva adelante el juicio contra Áñez en el denominado caso “Golpe de Estado II”, ni Evo Morales ni García Linera han sido citados para declarar como testigos en un escenario donde se supone que habrían sido los primeros afectados. ¿Por qué?

La oportunidad de exponer las violaciones del régimen de Arce

El proceso por medio del cual Jeanine Áñez asumió la presidencia por una renuncia en bloque y un vacío de poder a finales de 2019, ha sido y sigue siendo respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, entre otros organismos internacionales de igual importancia, además de un sinnúmero de países que apoyan la libertad y el fortalecimiento del Estado de Derecho.

Sin embargo, es necesario renovar los esfuerzos para exponer el caso de Jeanine Áñez como uno de los más aberrantes y violatorios de derechos fundamentales en Bolivia, porque, además, detrás de ella se encuentran ex jefes militares, policiales, y decenas de políticos y civiles inocentes que son perseguidos y se mantienen en la clandestinidad y el exilio sin pruebas de los cargos de terrorismo, sedición y conspiración por los que se los acusa.

Hasta el momento no se ha confirmado la participación de Luis Arce Catacora en tanto no se considere también la participación de las dictaduras de Díaz-Canel en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua y Nicolás Maduro en Venezuela. Pero si existe una oportunidad que no puede ser desaprovechada para exponer este escenario de violación de Derechos Humanos de extrema gravedad en Bolivia, donde se pretende sentenciar a inocentes de forma apresurada, es el foro de la próxima Cumbre de las Américas a ser inaugurada este mismo 6 de junio en Estados Unidos.

Es que, si no es ahora, ¿Cuándo?

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