«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
AHORA AFIRMA SER DESCENDIENTE DE JUDÍOS

Maduro habla del origen de Jesucristo siendo incapaz de aclarar el suyo

El tirano venezolano Nicolás Maduro. Europa Press

Para tratar de enmendar el monumental ridículo que hizo el pasado 10 de octubre, al asegurar que Jesucristo fue el primer antiimperialista y que fue crucificado por el Imperio Español, Nicolás Maduro dio nuevas declaraciones, en las cuales afirmó que descendía de judios.  «Mi bisabuelo fue esclavo en Falcón después se casó con una española», y añadió que hace unos meses se hizo una prueba de ADN, la cual arrojó tener además, sangre judía.

Maduro pretende de esta forma congraciarse con los judíos, luego de haber justificado el ataque terrorista de Hamás a Israel, sino además  intenta esconder -una vez más- sus verdaderos orígenes.

Tal como explico en mi libro, «Nicolas Maduro es colombiano» -disponible acá– el dictador venezolano tiene padres, abuelos y bisabuelos colombianos. Llegó a Caracas desde Colombia cuando era niño y -a través de gestiones adelantadas entonces por sus padres- se le otorgó fraudulentamente la nacionalidad venezolana.

Este dato no es secundario, puesto que, «según el artículo 96 de la Constitución de Colombia, Nicolás Maduro es colombiano por nacimiento, por ser hijo de madre colombiana y por haberse residenciado en territorio colombiano durante su juventud». Por tanto, según la Constitución venezolana, Maduro está impedido de ejercer el cargo de presidente de la República. También tendría prohibido ser candidato a la presidencia.

Cuando esta polémica se presentó hace algunos años en Venezuela, la oposición cómplice dijo que la nacionalidad de Maduro era «irrelevante e intrascendente». Y cuando se le exigió a Maduro presentar una partida de nacimiento válida, no pudo hacerlo, así que pidió al Tribunal Supremo de Justicia elaborar un documento para sentenciar que él era venezolano por nacimiento.

Lo obvio es que Maduro no tiene partida de nacimiento sino una sentencia del máximo tribunal que controla, la cual afirma que: «la partida de nacimiento del presidente es un documento incontrovertible» -figura no existente en el Derecho- con lo cual resulta imposible su impugnación. Pero nadie, repito, ha tenido acceso a ella y tampoco está incluida la copia fiel del original en la sentencia, como debería ser.  Por otra parte, el tribunal advierte que las investigaciones sobre la nacionalidad de Nicolás Maduro podrían acarrear consecuencias penales, civiles y administrativas.

Ahora bien, psicológicamente hablando, Maduro no es ni venezolano ni colombiano, puesto que no siente empatía con ninguno de los dos pueblos. La fidelidad de Maduro es con el castro-comunismo. Un apego que adquirió en Cuba cuando era joven e hizo un curso de ideología marxista en esa isla, como también los hizo Evo Morales.

Esto explica que Maduro no se conduela con los ocho millones de venezolanos que, por su culpa, se encuentran regados por el mundo, asi como tampoco le afecta la situación de quienes comen de la basura, viven a oscuras o reciben una paupérrima pensión de 4 dólares al mes.

Que nadie caiga, pues, en las manipulaciones del dictador venezolano. Quien como comunista es ateo, no seguidor de las enseñanzas de Jesús y, al afirmar tener sangre judía, lo que pretende es esconder su complicidad y nexos con el terrorismo islámico.

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