«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
EN UNA EVENTUAL NEGOCIACIÓN CON LA TIRANÍA

Un hermano de Daniel Ortega busca erigirse en promotor de la «coexistencia» en Nicaragua

Humberto Ortega. Twitter

Rechazo y suspicacia son las reacciones alrededor de informaciones periodísticas que indican que Humberto Ortega Saavedra, general en retiro y hermano del dictador sandinista Daniel Ortega Saavedra, sería el enlace de la comunidad internacional en la búsqueda de una salida «negociada» a la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua desde 2018.

Según medios nicaragüenses, la visita del dictador sandinista a su hermano, el exjefe del Ejército Humberto Ortega, el 23 de diciembre, y las declaraciones de fuentes diplomáticas europeas al diario La Prensa que afirman que hay acercamientos para un diálogo, podrían ser el primer paso para negociaciones entre la dictadura y la comunidad internacional, un interés que el régimen ha mostrado en otras ocasiones.

Que el hermano del dictador sea el supuesto enlace para el «diálogo» ha generado más desconfianza que aceptación, un hecho que confirmaría que Nicaragua es rehén del sandinismo oficialista, de los hermanos Ortega Saavedra, y de la disidencia sandinista que gobernó con el propio Daniel Ortega durante los ochenta y que hoy se atribuye el liderazgo opositor ante la comunidad internacional.

Ambos hermanos Ortega son señalados por organismos de derechos humanos de crímenes de lesa humanidad durante la primera dictadura sandinista, por hechos como la Navidad Roja. Mientras que, a título personal, Daniel Ortega también es señalado por segunda vez por los crímenes que su régimen cometió en el contexto de las protestas de abril de 2018. Un caso también documentado por organizaciones de derechos humanos.

Aunque el sandinismo disidente y otros sectores ven con buenos ojos la intervención de Humberto Ortega, quien promueve la «coexistencia» en Nicaragua, se ha pronunciado por elecciones libres para un cambio y el llamado «aterrizaje suave» para la actual dictadura de su hermano.

La oposición debe ser consultada

El exjefe de la «Contra», que luchó contra el sandinismo en la década de 1980, Luis Fley, sostiene que la propuesta de «convivencia» con el sandinismo de Humberto Ortega, no es nueva. «Ya lo hizo en 2021, argumentando que los nicaragüenses teníamos que convivir, y ahora ha resucitado su propuesta de convivencia. Él quiere ser aceptado, pero no creo que la comunidad internacional lo haya hecho. Creo que está tratando de llamar la atención y busca ser el enlace con su hermano, el dictador».

Fley, que la mayor parte de su vida ha luchado contra el sandinismo, cree que la oposición debe ser consultada sobre el posible enlace de Humberto Ortega. «Él es parte del problema que nunca se ha resuelto», afirma.

Humberto Ortega también es señalado del crimen del adolescente Jean Paul Genie, perpetrado por sus escoltas en octubre de 1990; un caso que sigue impune. Es el responsable de la Ley del Servicio Militar Patriótico (SMP), que obligó a ir a una guerra a jovencitos sin experiencia para defender lo que llamaban «la revolución sandinista», además de que se le señala por  haberse enriquecido al amparo de su cargo.

«Humberto Ortega está haciendo ruido, levantando la mano para que lo escuchen. En mi caso, de este lado de la oposición, no lo aceptamos. El sandinismo disidente y otro grupo conocido como ‘Monte Verde’ son los que promueven un diálogo, un entendimiento con la dictadura. No se pueden promover elecciones porque el dictador no se va a deshacer del Consejo Supremo Electoral (CSE)», dijo Fley.

El CSE es el organismo que le ha garantizado el fraude electoral abiertamente al sandinismo en los últimos 20 años, y la consolidación de su poder en todo el país al otorgarle las 153 alcaldías municipales en los comicios de noviembre pasado.

Humberto Ortega y la oligarquía

El escritor y autor del libro «Los cimientos de la tiranía», Franklin Sequeira, explicó que una de las causas por las que Humberto Ortega es visto con buenos ojos por el sandinismo disidente y otros sectores de la oposición, es por sus vínculos con la oligarquía económica nicaragüense.

«Siendo él la persona encargada de manejar el Ministerio de Defensa en los años 80, tuvo la facultad de crear un estado mayor con gente de su confianza. Al observar esa composición vemos que eran personas vinculadas a la oligarquía conservadora descendiente de hombres que habían sido presidentes del país durante los diferentes periodos de gobierno conservador», apuntó.

Añadió que una de las tendencias del sandinismo que lideraba Humberto Ortega y su hermano Daniel, estaba integrada por personajes de origen conservador como «el general en retiro Álvaro Baltodano, de los dueños de Café Soluble, gente millonaria; Ernesto Cardenal y Fernando Cardenal que eran primos del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado en 1978, en un crimen atribuido al régimen de Anastasio Somoza Debayle, aunque otros sectores afirman que fue ultimado por el sandinismo para atizar la guerra y derrocar a Somoza; Joaquín Cuadra Lacayo, hijo de Joaquín Cuadra Chamorro, que descendía de cuatro presidentes conservadores de Nicaragua; y Oswaldo Lacayo Gabuardi, cuñado y primo de Joaquín Cuadra Lacayo», entre otros, señala Sequeira .

«Todas estas familias poderosas en Nicaragua estaban emparentadas», acotó. Humberto Ortega mantiene esos vínculos, incluso hoy tiene parentescos con familias oligárquicas.

Para el escritor, el izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), sacó ventaja de las pugnas internas entre el bipartidismo que existía entre conservadores y liberales.

«Esto fue una pugna entre liberales y conservadores de la que al final el Frente Sandinista se aprovechó para llegar al poder en 1979, y por esa razón es que esos vínculos familiares, económicos y de compartir también el botín llamado Nicaragua, es lo que los une».

El «gran estratega»

Sequeira lo dice sin tapujos: «Humberto Ortega es un criminal de lesa humanidad». Asegura que el general en retiro se ha vendido como el ‘gran estratega’ primero de la guerra, luego del triunfo sandinista para llegar al poder, y ya «con esa aureola también se vende como el estratega para lograr una ‘pacificación’» en Nicaragua.

Igual que Fley, Sequeira cree poco probable que Humberto Ortega sea un enlace efectivo. A su juicio la esposa de Ortega y vicepresidenta designada en Nicaragua, Rosario Murillo, buscará impedirlo. «Ella ha profundizado los conflictos y la división dentro del FSLN, porque no es aceptada», aseveró el escritor.

Pero de concretarse un diálogo que tenga como «mediador» a Humberto Ortega, Sequeira estima que no habría solución para Nicaragua. «Sería darle aire fresco al FSLN», aseveró. Porque los grupos disidentes afirman que Ortega y su mujer han secuestrado al partido con el que sandinismo ha cometido crímenes y robos en nombre de la «revolución» durante más de cuatro décadas.

Otro de los grandes problemas que afecta a los nicaragüenses en la oposición es la falta de unidad. «Se suma la incapacidad de los liberales de unirse, de sacudirse a sus dirigentes y no han buscado la unidad porque hay muchos intereses mezquinos de por medio, ataques entre los opositores, pese a que la oposición ha sido 2 y 3 veces más grande que el FSLN. Mucho más ahora que creo que el FSLN no llega ni al 5% de la población», subraya el entrevistado. Finalmente, desde el punto de vista oficial, Estados Unidos señala que por ahora no hay acercamientos con la dictadura centroamericana: «Nosotros siempre estamos dispuestos a responder a pasos positivos y hay la oportunidad para ellos, de cambiar sus acciones para respetar los derechos mínimos de la gente; pero se empieza liberando a los presos políticos en su país», dijo a la Voz de América, Brian Nichols, subsecretario de Estado para el hemisferio occidental. 

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