Khaled Mashal, líder del grupo terrorista Hamás, cuenta con un patrimonio de 5.000 millones de dólares, según ha señalado Acción y Comunicación sobre Oriente Medio, la organización que promueve la relación entre España e Israel.
La ingente fortuna plantea muchas dudas sobre el papel de Mashal —y de Hamás— en la gestión de los recursos destinados a asistir a la población gazatí, que sufre una gran crisis de malnutrición. Él, que vive en Catar, declaró que solamente a través de la violación, el asesinato y el secuestro de judíos, como parte de la yihad, los musulmanes palestinos «conquistarán todo Israel».
Mientras, el Ejército de Israel continúa haciendo frente a los terroristas. Recientemente ha informado de la muerte de Abdulá Saeed Abdelbaqin, un comandante de Hamás que participó en la masacre del 7 de octubre de 2023 —que se saldaron con 1.200 israelíes asesinados y cerca de 250 rehenes— y en el secuestro de tres militares israelíes.
El comandante de Hamás, que se desempeñaba como comandante adjunto de la unidad de élite Nujba en el batallón Central de Yabalia, participó en el secuestro de los militares israelíes Ron Sherman, Nick Beiser y Tamir Nimrodi, y en el asalto a una base militar situada junto al paso de Erez. Murió tras un ataque conjunto llevado a cabo por el Ejército y la agencia de Inteligencia israelí, el Shin Bet.
También ha comunicado la muerte de cinco terroristas palestinos que se hacían pasar por trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen (WCK) en un ataque aéreo «selectivo» llevado a cabo la semana pasada en Deir al Balá, en el centro de la Franja de Gaza.