«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Las circunstancias políticas y mediáticas que han rodeado la consecución de la paz en Oriente Medio

Las cinco guerras de Israel: un análisis geopolítico de Rafael Bardají

Benjamín Netanyahu. Europa Press

El politólogo y sociólogo Rafael Bardají ha publicado en Ideas de la Fundación Disenso, un completo análisis titulado Las cinco guerras de Israel en el que expone el contexto histórico reciente y las circunstancias, tanto políticas como mediáticas, que han rodeado la consecución de la paz en Oriente Medio a partir del plan de paz de Donald Trump.

Bardají considera que «desde el 7 de octubre, día en que Hamás lanzó su más exitoso ataque contra Israel», el Gobierno de Netanyahu ha librado de manera simultánea cinco guerras; «una contra sus enemigos directos», «la segunda, contra sus supuestos aliados», «la tercera, de naturaleza estratégica», «la cuarta, de carácter doméstico», y «la quinta, contra una campaña de deslegitimación global». El analista afirma que «sin tener en cuenta todas estas guerras solapadas en el tiempo, es imposible entender el verdadero reto al que se ha venido enfrentando Israel».

En el documento, de cincuenta páginas de extensión, el también colaborador de la Fundación Disenso explica con detalle cómo fue el ataque de Hamás de hace dos años, en un punto titulado La defensa de Israel frente al Anillo de Fuego. Asegura que, al contrario que en ataques anteriores, «la nueva agresión por parte de Hamás marcaba una nueva situación estratégica que amenazaba con convertirse en una amenaza existencial para Israel; no por la capacidad bélica de Hamás, sino porque Gaza era una pieza más de un tablero más grande».

El papel de Irán y su intento de borrar del mapa a Israel

Bardají explica con detalle cómo Irán, enemigo histórico de Estados Unidos y de Israel, ha tenido un papel protagonista en todo el proceso que, con distintos escenarios, ha tratado de «borrar del mapa» a Israel, su objetivo existencial desde el triunfo de la Revolución islámica de 1979.

El régimen de los ayatolás —afirma— «ha entrenado, dotado y financiado a Hamás, y su mano estuvo detrás de la planificación del 23 de octubre” como manera de sentar las bases «de un círculo envolvente» contra los judíos. Asimismo, analiza hasta qué punto la incapacitación de Hezbolá como ejército terrorista iraní en el Líbano, tras una compleja operación de la inteligencia israelí, «ha generado una nueva dinámica política» en el país, escapando del control de Irán.

El autor combina su análisis del conflicto con informaciones que ha venido recibiendo de fuentes directas, así como los viajes que ha realizado a la zona en los últimos dos años, lo que dota al documento de un carácter de crónica periodística vastamente documentada.

Bardají no ahorra críticas tampoco a los medios de comunicación mainstream occidentales que «comenzaron a especular con una represalia israelí desaforada, que nos conduciría a una guerra total en Oriente Medio» tras los ataques del 13 de abril de 2024 por medio de drones lanzados desde Irán; sin embargo, lejos de ello, “en Israel se estaba pensando en acciones limitadas pero que fueran abriendo el camino a una intervención mayor contra el programa nuclear iraní, llegado el caso”. Algo que facilitó la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, ya que con la Administración Biden, Irán había acelerado su programa de enriquecimiento de uranio.

El analista se ocupa también de la llamada «guerra de los doce días», expresión que usó Trump para referirse a las operaciones militares que lograron desmantelar el grueso de las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio iraní el pasado mes de junio, en una intervención conjunta de Israel y EEUU, y que «lejos de ser el fin del mundo, (…) lo que produjo fue una rendición iraní».

‘El palo y la zanahoria’: la actitud de Biden hacia Israel

Bardají se refiere a la segunda de las guerras que ha venido librando el Gobierno de Israel en los últimos años la de «los supuestos aliados», concretando dicho conflicto en la política «del palo y la zanahoria» que el anterior presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantuvo con respecto al Ejecutivo de Netanyahu, y le acusa en concreto de «chantajear» a su histórico aliado estratégico «alimentando una campaña internacional en contra del estado de Israel» para promover una región sin judíos mediante «una campaña de limpieza étnica en toda regla promovida por los tentáculos de Hamás, de los Hermanos Musulmanes y de la izquierda occidental».

El autor es tajante al comentar la actitud permanentemente hostil de la mayoría de gobiernos europeos contra la posición de Israel en este conflicto, y señala de manera especial a los primeros ministros de Francia, Reino Unido y España, «ya sea por ignorancia, estupidez política o pura maldad»; en concreto, Bardají acusa a Pedro Sánchez de liderar la posición más contraria a Netanyahu de los tres. En su opinión, la conclusión que debe sacar el Estado judío de lo ocurrido al respecto es que “los amigos en la vida van y vienen, mientras que los enemigos se acumulan”.

La ‘guerra de desgaste’: la brecha entre los dirigentes políticos y los mandos militares

En el tercer punto del artículo, Bardají se refiere a la tercera de las guerras, la de naturaleza estratégica, como una «guerra de desgaste», y parte de sus conversaciones directas con altos mandos israelíes y la situación de shock en que quedaron tras la masacre del 7 de octubre de 2023 al no haber sido capaces de evitarlo. El autor subraya la brecha que ese hecho fue abriendo entre la dirección política y los mandos militares del Ministerio de Defensa israelíes. «Mientras Netanhayu usaba la palabra hebrea mitut, que implica destrucción, (los militares) recurrían a la palabra peruk, que significa desmantelamiento», con respecto a sus planes para la Franja de Gaza, según Bardají.

El autor resume el sentido de esta tercera guerra con la siguiente frase: «Era como si los líderes militares en Israel se hubieran contagiado del pensamiento militar occidental, que ha dejado de creer en la victoria; (…) eso es algo que sólo quienes no tienen que luchar en guerras por su existencia se pueden permitir. Y no es el caso de Israel». Para el politólogo, si Hamás se ha mostrado abierto finalmente a negociar el retorno de todos los secuestrados se ha debido, en buena medida, a la inminente derrota en el campo de batalla, un empeño y una responsabilidad que atribuye en exclusiva a Netanyahu.

Todos contra Netanyahu: la oposición dentro y fuera de Israel

Bardají dedica también una parte de su exhaustivo análisis a explicar las causas de la oposición frontal y casi total contra Netanyahu, tanto por parte del resto de fuerzas políticas de Israel (a la que acusa de «jugar a romper cualquier posible consenso, incluso explotando el dolor de las familias de las víctimas a las que ha usado en su cruzada anti Bibi»), como de fuera, con especial mención al Ejecutivo de Biden, en EEUU, jugando «a la injerencia en la política doméstica israelí, en su deseo de doblegar a Netanyahu, volverle más dócil y forzar el reemplazo por alguien más centrista».

El autor se hace la pregunta de «qué hubiera sido de Israel si el 7 de octubre hubiera sido primer ministro cualquier otro que no fuera Netanyahu», y afirma que los medios internacionales se agarraron a la caricatura que la izquierda y la oposición israelí hicieron del primer ministro para «justificar su antiisraelismo, cuando no antisemitismo».

La guerra por el relato

En las páginas finales, el autor reflexiona sobre la diferencia entre la realidad y las percepciones que de ella se tienen en una sociedad como la actual, donde, como comienza diciendo, «las guerras son multidimensionales». El campo de batalla ya no es solamente un terreno, como antaño, sino que ahora también el ciberespacio, por ejemplo, es escenario de importantes operaciones estratégicas. En ese sentido, recuerda Bardají que «se ha dicho que Israel es muy bueno ganando batallas en el campo de batalla, pero muy pobre en el nivel de la guerra de la información, donde se mueve incómodo y a menudo reactivo».

El sociólogo admite que Israel «ha ido muy por detrás en la guerra de la información frente a un sofisticado enemigo como Hamás». Entre las razones que lo explican, Bardají afirma que en Europa, después de varias décadas de paz, se desconoce lo que es una guerra; pero la guerra, añade, “es el infierno, máxime cuando se desarrolla en un entorno urbano”. Aclara que Hamás no solamente ha usado a sus civiles como escudos humanos para explotarlas mediáticamente, sino que ha contado «con cerca de dos mil personas trabajando directamente en fabricar testimonios e imágenes del dolor y la tragedia de las acciones militares en Gaza».

Además, el autor critica que la inmensa mayoría de los medios de información manejaba información suministrada por Hamás, mientras que rechazaba sistemáticamente la que ofrecía el ejército de Israel, presentando siempre las acciones militares israelíes como «desproporcionadas» y ofreciendo cifras de bajas que no correspondían a la realidad. En su opinión, el alto el fuego alcanzado en los últimos días «debería servir para exponer todas las mentiras que se han vertido contra Israel por los propagandistas de Hamás en y fuera de Gaza».

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