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La COP28 planteará exigencias inasumibles a la población

Las élites se erigen en «defensoras» del planeta ante la «ebullición climática» tras viajar a Dubái en jets privados

Cumbre del clima de Dubái. Europa Press

Dubái (Emiratos Árabes) acoge hasta el próximo 12 de diciembre la XXVIII Cumbre del Clima de la ONU, donde una vez se volverá a plantear exigencias inasumibles a la población para terminar con su prosperidad y su libertad… y se condena a los disidentes al silencio por el hecho de cuestionar la versión catastrofista.

Se espera que acudan más de 70.000 participantes, entre jefes de Estado y de gobierno, funcionarios gubernamentales, representantes del lobby climático, etc. Y todos llegan o llegarán en jets privados, que son —por lo visto— muy «ecofriendly», con el objetivo de hacer negocio a costa de empobrecer a Occidente —Pedro Sánchez ya ha anunciado que España aportará 20 millones de euros al nuevo Fondo de pérdidas y daños para ayudar a los países en desarrollo a paliar «los efectos del cambio climático»— e imponer unas políticas restrictivas —que nadie vota— que someten a las empresas y a los ciudadanos, y reducen su libertad y su capacidad competitiva.

En las primeras jornadas, el rey Carlos III de Gran Bretaña deseó que la COP28 suponga un «punto crítico de inflexión» contra el «cambio climático». Los primeros paneles ya prometieron. «La Tierra no nos pertenece. Nosotros pertenecemos a la Tierra», recordó el monarca británico en el inicio de la cumbre, antes de advertir contra la «indiferencia» ante los «récords» climáticos que supuestamente se están alcanzando.

Por su parte, el presidente de Brasil, Lula da Silva, subrayó la urgente necesidad de hacer «más progresos», es decir, imponer más exigencias más rápido para —dijo— «para proteger a la humanidad». «No tenemos dos planetas Tierra», señaló el mandatario brasileño, cuyo país acogerá en 2025 la COP30.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que ya dio por terminada la era del «calentamiento global» y proclamó la llegada de la «ebullición global», definió el cambio climático como una «enfermedad» que «sólo» los líderes internacionales «pueden curar». Y afirmó que «los efectos del cambio climático, como el supuesto deshielo en la Antártida —que no es tal, según los científicos— son «síntomas de una enfermedad». «Una enfermedad que sólo ustedes, líderes globales, pueden curar», añadió.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que sigue insistiendo en la agenda climática que arruina a la industria y a los productores europeos, animó en su intervención a «unir fuerzas» frente al cambio climático y ofreció la experiencia de la propia Unión Europea «para ayudar a otros socios». «Todos lo sabemos: si queremos mantener el calentamiento global por debajo del punto de inflexión de 1,5 grados, tenemos que reducir las emisiones globales», afirmó.

Asimismo, el presidente de India, Narendra Modi, ofreció su país para albergar la COP33 en 2028. El mandatario del tercer país más contaminante del mundo afirmó ahora que están en la buena dirección «para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2070», mientras hizo un llamamiento a una transición energética «justa, inclusiva e igualitaria». Le faltó «LGBTfriendly» para hacer pleno.

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