«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Trump se plantea destituir a Tillerson como secretario de Estado

El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson

Tillerson sería sustituido en su puesto por el actual director de la CIA, el conservador y provida Mike Pompeo


Los días de Rex Tillerson al frente del Departamento de Estado parecen tener los días contados. De esta manera, tal y como ha informado el New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría planeando destituir al otrora ejecutivo de la compañía Exxon Mobile, con quien ha mantenido importantes diferencias desde el inicio de la legislatura.
El jefe de Gabinete de Trump, John Kelly, estaría siendo el encargado de diseñar este plan de transición; un plan por el cual, según señalan las recientes informaciones, Tillerson sería sustituido en su puesto por el actual director de la CIA, el conservador y provida Mike Pompeo. Mientras, la agencia de inteligencia exterior estadounidense pasaría a estar dirigida por el senador republicano Tom Cotton, quien ya asesora a Trump en cuestiones relacionadas con la seguridad nacional.
La génesis de esta crisis en la Administración trumpista se halla en las discrepancias mantenidas por el presidente y el todavía secretario de Estado en estos meses. Unas discrepancias que no sólo tienen que ver con las formas, sino también con el fondo. De esta manera, por ejemplo, Tillerson se afanó en impedir que Trump rompiera el acuerdo nuclear con Irán y ha tratado de suavizar las relaciones con Corea del Norte.
En este sentido, cabe señalar que su concepción de la diplomacia es básicamente opuesta. Y ello ha sido una inagotable fuente de tensiones. Mientras Trump es más proclive a las advertencias y las amenazas, Tillerson prefiere seguir una doctrina diplomática más tradicional, basada en el diálogo y en la tibieza. Así, el presidente no tiene reparo en exigir a sus socios de la OTAN que paguen lo que les corresponde, en responder a las amenazas de Kim Jong-un con más amenazas, o en denunciar la desleal competencia china en materia económica.

Unas diferencias también ideológicas

No obstante, las diferencias entre el presidente y el secretario de Estado trascienden el ámbito estratégico. También son ideológicas. Al fin y al cabo, mientras Trump ha hecho de la lucha contra la corrección política uno de sus grandes objetivos, Tillerson se siente cómodo en el mundo posmoderno.
Así, bajo su dirección, el Departamento de Estado norteamericano ha continuado impulsando por todo el orbe la agenda LGTB (como ya se hacía en tiempos de la Administración Obama). La pasada semana, sin ir más lejos, el otrora ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile firmó un comunicado, con motivo del Día de los Transgénero, en el que se aseveraba que EEUU ‘se mantiene comprometido a seguir avanzando en materia derechos humanos y libertades fundamentales de las personas’.

Pompeo, defensor del derecho a la vida

Mike Pompeo, que es el principal candidato para sustituir a Tillerson en la secretaría de Estado, es bien distinto en el terreno ideológico. No en vano, se opone a la imposición de la ideología de género en las sociedades occidentales y es un firme defensor del derecho a la vida del no nacido.
Durante su trayectoria política, el actual director de la CIA ha apadrinado ingentes proyectos de ley encaminados a defender la familia y la libertad religiosa, así como se ha mostrado proclive a retirar la financiación pública a la multinacional abortista Planned Parenthood. Una organización a la que ha definido como ‘la más importante promotora de abortos en Estados Unidos’.

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