Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Madrid 1948 Escritor. Premios. Mariano de Cavia, González-Ruano, Jaime de Foxá y Baltasar Iban. Especial Ejército, Fundación Guardia Civil y FÍES de periodismo. 53 libros. Distinciones. Gran Cruz del Mérito Naval. Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo. Medalla de Oro de Madrid. Cruz de Plata de la Guardia Civil. Entre ABC, Tiempo, Época, y La Razón, más de 20.000 artículos. Pluma de Plata y Pluma de Oro.
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Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Madrid 1948 Escritor. Premios. Mariano de Cavia, González-Ruano, Jaime de Foxá y Baltasar Iban. Especial Ejército, Fundación Guardia Civil y FÍES de periodismo. 53 libros. Distinciones. Gran Cruz del Mérito Naval. Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo. Medalla de Oro de Madrid. Cruz de Plata de la Guardia Civil. Entre ABC, Tiempo, Época, y La Razón, más de 20.000 artículos. Pluma de Plata y Pluma de Oro.

Elorza es un apellido vasco que data del siglo XIII. Es, por lo tanto, un apellido común. Procede de Oñate y Legazpia, Guipúzcoa interior. Tan extendido en las tres provincias vascongadas como Machimbarrena. Don Pedro Muñoz-Seca, mi señor abuelo asesinado en Paracuellos, era un andaluz del Puerto de Santa María enamorado de San Sebastián. Y en una de sus comedias versificó su definición.

             San Sebastián, población,

             Bella y culta como Atenas.

             Escuchad su descripción.

             Un castillo, un torreón,

             Tres o cuatro calles buenas,

             Dos mil casas de pensión

             Y diez mil Machimbarrenas. 

Conozco a muchas ramas de Elorza. Afortunadamente no la de Odón. Por lo normal -habrá de todo-, los Elorza con los que he tratado, desde empresarios a pescadores del muelle de San Sebastián, eran gente de buen carácter y nobleza vasca. Pero en todas partes cuecen habas y en los árboles genealógicos hay ramas que se humillan, sufren y caen al suelo. Ignoro si Odón Elorza tiene hermanos o primos. Lo que no ignoro es que, de tenerlos, se van a dar un morrazo desde la rama de su árbol familiar. Fue un mal alcalde de San Sebastián, es ahora un mal parlamentario y esa suma de mal con otro mal se traduce en  su condición de mala persona. Puede resultar casual, pero después de llamar públicamente “franquista” al inolvidable Gregorio Ordóñez, la ETA le voló la cabeza de un disparo a quemarropa cuando tomaba el aperitivo en “La Cepa” de la Parte Vieja de San Sebastián. Con Goyo se hallaba María San Gil, que vio al terrorista disparar contra la nuca de Gregorio Ordóñez, y fue la única que se atrevió a salir a la calle a perseguir al criminal y preguntar a los paseantes si lo habían visto. Ninguno le dio una pista. El silencio, la “omertá”. La cobardía social que tanto ayudó a la expansión de la banda terrorista que hoy co-gobierna España. 

Ordóñez habría sido alcalde en las siguientes elecciones. No puedo creer que Elorza no supiera el significado de su señalamiento

Ana Iríbar, la mujer de Gregorio Ordóñez, sabía que podía ocurrir. Lo mismo que su hermana Consuelo, gran luchadora contra el poder de los canallas. Elorza acudió a dar el pésame a la viuda de Gregorio Ordóñez, y le plantó un beso en el carrillo izquierdo a una guapísima esfinge que representaba la mayor desolación y el dolor más profundo. Se trata de un documento gráfico que realza la buena educación de Ana, su asco al recibir el beso de Judas y el ilimitado cinismo de tristeza interpretada del calvo besucón. La ETA que hoy gobierna con Sánchez y Podemos los nubarrones de España, asesinó a Gregorio Ordóñez porque su penetración social en San Sebastián era imparable. Habría sido alcalde en las siguientes elecciones. No puedo creer que Elorza no supiera el significado de su señalamiento. Ahora, para defender los pactos de su Sánchez y su Díaz con la ETA que no asesina porque ya ha triunfado, ha llamado “franquistas” a todos los diputados de la Oposición. Macarena Olona le ha puesto en su sitio, que es un sitio indeseable. Su único argumento. “Franquistas”. La ultraizquierda española ha resucitado al General que les vapuleó en la Guerra Civil, y de la ruina de un país devastado, lo elevó hasta la novena economía del mundo. Claro que cometió errores y atropellos. Pero muchos menos de los que hubieran cometido los comunistas y socialistas de haber ganado la Guerra. He visto con mis propios ojos, en innumerables ocasiones, a Franco a bordo del “Azor” fondeado al socaire de la isla de Santa Clara en la bahía de San Sebastián. Ningún etarra, ningún separatista, se atrevió a dispararle. Y no se escondía. Por lo demás, lo del franquismo empieza a sonar a broma, cuarenta y seis años después de su fallecimiento. 

Odón Elorza se ha convertido en una alfombra de Sánchez y Podemos. Siempre lo fue. Pero se ha confirmado ahora, cuando se pisó a sí mismo.

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