Editor jefe de La Gaceta de la Iberosfera. Ex director de La Gaceta de los Negocios, Revista Chesterton y La Gallina Ilustrada. Ex vendedor de juguetes en El Corte Inglés. Voluntario de la Orden de Malta.
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Editor jefe de La Gaceta de la Iberosfera. Ex director de La Gaceta de los Negocios, Revista Chesterton y La Gallina Ilustrada. Ex vendedor de juguetes en El Corte Inglés. Voluntario de la Orden de Malta.

La frase es pegadiza, tiene ritmo

Por los suelos de terrazo de un edificio de Moncloa se escuchó un sonido de taconeo, tipi-tapa-tipi-tapa, de una de las secretarias del complejo que llegó hasta una puerta cerrada, la abrió, saludó a los seis hombres reunidos en torno a una mesa de conferencias grande y ovalada, se sentó en una silla en el extremo, cruzó las piernas, sacó un bloc de notas y apretó el botón de un bolígrafo de punta gruesa mientras decía: “Cuando quieran”.

Uno de los seis hombres tenía una pelota de baloncesto en la mano. “Vale, chicos, a ver, ya sabéis lo que toca. El presidente está yendo al Congreso a oír el discurso del ministro Montoro y esos chacales de la prensa le van a preguntar por lo de la doctrina Parot… A ver, Gustavo, tú”. El tipo con el balón lo pasó con mediano estilo al hombre sentado frente a él, que lo recogió con cierta dignidad y dijo: “Respeto, pero no comparto”. El otro hombre sacudió la cabeza. “Pasa rápido la pelota, Gustavo”. El tipo que llevaba la pelota la lanzó al otro lado de la mesa, a la altura de la cabeza de un sujeto con traje de raya diplomática que la recogió con esfuerzo y dijo: “Todo mi apoyo para las víctimas”. El hombre del centro gritó: “Bien, Álex, ¡pásala!”.

Durante un minuto, la pelota voló de una lado a otro de la mesa mientras la taquígrafa tomaba nota: “El Tribunal se ha equivocado”, “El Estado de Derecho triunfará”, “Los fiscales revisarán caso por caso”, “Hoy es un día triste”, “No habrá impunidad”, “No nos avergonzamos de nada”, “La nación siempre estará con las víctimas”, “La ‘doctrina Parot’ es justa”, “Llueve mucho”.

La pelota se quedó quieta en las manos de José Manuel Rebolledo, uno de los asesores de prensa de La Moncloa, mientras notaba cómo los otros cinco asesores le clavaban la mirada y uno de ellos, el jefe, aullaba: “¡Muy bueno, Rebo, muy bueno! ‘Llueve mucho’, tiene mensaje, es pegadizo, incluso si te empeñas, tiene triple sentido… ‘Llueve mucho’… ¡Perfecto!”.

El hombre se volvió hacia la secretaria y dijo: “Margarita, ‘Llueve mucho’, páselo a limpio y envíelo por telex urgente al Grupo Popular en el Congreso. Dios quiera que lleguemos a tiempo”.

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