(Madrid, 1966), licenciada en Derecho por la UCM. Compagina su profesión de asesoría de empresas con colaboraciones en Ataraxia Magazine, El Toro TV y la Fundación Denaes. Española por la gracia de Dios.
Ver biografía
Ocultar biografía
(Madrid, 1966), licenciada en Derecho por la UCM. Compagina su profesión de asesoría de empresas con colaboraciones en Ataraxia Magazine, El Toro TV y la Fundación Denaes. Española por la gracia de Dios.

Javier Maroto, otrora alcalde de Vitoria y ahora senador por Segovia por esos azares de la vida (política), propuso el pasado martes la aprobación por el Senado de una declaración que recoge “un texto ya registrado como moción sobre la violencia contra las mujeres muy sencillo”. Lo llamó “la prueba del algodón” que, como en el anuncio, tiene como finalidad sacar a la luz las impurezas doctrinales -si las hubiere- de todos los partidos en lo que se refiere a la llamada violencia de género para que queden retratados. Lo que viene a ser un examen sorpresa un lunes. Se sobrentiende que aquél que no suscriba el contenido del texto de la A a la Z con sus puntos y sus comas, será excluido ad aeternum del círculo de confianza demoprogre al que tanto anhela pertenecer el Partido Popular.

Aniquilar a Vox. La consigna. 

Si pensaron en el Partido Popular que el extemporáneo ataque ad hominem de Casado al líder de Vox en la moción de censura, metido en el papel de Salomé entregando la cabeza de Abascal a Herodías-Sánchez, bastaría para contentar al monstruo, es que además de desleales son unos ingenuos de manual.

En política se puede no tener principios -por desgracia hay muchos ejemplos-, pero ser idiota no tiene perdón. Se paga caro.

Un telediario duró el aplauso del Gobierno y la vergonzante felicitación de la ilustrada Adriana Lastra a Casado, hasta que le volvieron a tirar a la cara la foto de Colón. Herodías-Sánchez es una bestia insaciable. Necesita más sangre y la quiere popular.

Resulta patético contemplar el esfuerzo de los marotos por ser aceptados por una izquierda que tiene como objetivo eliminarlos del mapa. No comprenden que no se trata de ganar las próximas elecciones, sino que el peligro es que no haya próximas elecciones. 

El Gobierno Frankenstein está a lo suyo, que no se confunda nadie; no está en un quítame allá unos votos, lo suyo es cambiar el régimen. Estamos ante un golpe al Estado blando desde las instituciones que se va endureciendo por días. Ayer limitaron el funcionamiento de CGPJ sin ningún tipo de remilgo. Cada día vemos cómo regalan España a sus enemigos -los de España, claro- como si fuera suya y no de todos los españoles. Ignoran la crisis económica galopante que ya vivimos, tal y como hizo el infame Zapatero, y don Javier no tiene otra ocurrencia que hacernos la prueba del algodón de la violencia de género -lo cual no deja de ser una burda utilización de la mujer para sus espurios intereses-. ¿Estamos locos o qué? 

En lugar de buscar un frente común contra todo este sinsentido, contra la inminente quiebra total económica, sanitaria y social; en vez de centrarse en lo importante -entiéndase este ‘centrarse’ como ‘dedicarse’- los marotos sólo buscan la confrontación con Vox pensando, de forma bastante ingenua, que es la hora de rascar votos.

Señores políticos, marotos varios, es la hora de luchar para sobrevivir a la destrucción. ¿Serán capaces de elevarse por encima de sus intereses partidistas y mirar la debacle que tenemos encima?

Deja una respuesta