Marcial Cuquerella (Cartagena, 1977). Ingeniero Industrial e Ingeniero Informático. Hermano, hijo, nieto y bisnieto de marino. Vinculado toda su carrera al mundo de los medios, fue director de Intereconomía de 2005 hasta 2014. Hoy inversor en empresas de tecnología y asesor estratégico en compañías de comunicación.
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Marcial Cuquerella (Cartagena, 1977). Ingeniero Industrial e Ingeniero Informático. Hermano, hijo, nieto y bisnieto de marino. Vinculado toda su carrera al mundo de los medios, fue director de Intereconomía de 2005 hasta 2014. Hoy inversor en empresas de tecnología y asesor estratégico en compañías de comunicación.

Cuando estuve en la Universidad de Nueva York me contaron un experimento muy divertido que había llevado a cabo el Departamento de Sociología Aplicada. 

Consistió en meter a 20 monos en una jaula. 

En el centro de la jaula colocaron una escalera, al final de la escalera, un plátano. Si uno de los monos se atrevía a subir la escalera para coger el plátano se activaba automáticamente un riego de agua helada muy desagradable que mojaba a todos los monos de la jaula. La primera vez, como es obvio, todos los monos se abalanzaron hacia el plátano, y todos recibieron la consiguiente ducha gélida. 

Resulta especialmente llamativo ya que, en su momento y no hace mucho, fue a ellos mismos y a su partido, a quienes el resto de las fuerzas llamaban “ultraderechistas”

La siguiente fase del experimento fue sacar a uno de los monos mojados y meter a un mono seco. Este nuevo mono, siguiendo su instinto monil, lo primero que hizo fue correr a subir la escalera, siendo rápidamente interceptado por diecinueve monos histéricos que le dieron la paliza de su vida. Entonces, nuestros científicos neoyorkinos sacaron a otro de los monos y repitieron el mismo proceso, con las mismas consecuencias, pero curiosamente, esta vez el primer mono (el que había recibido la primera paliza), fue el que con más rabia atizó al recién llegado. Fueron cambiando uno a uno todos los monos, hasta que por fin no quedó ni uno de los monos primigenios, y así, cuando entró el último y se abalanzó a por el plátano, recibió el linchamiento de su vida por parte de los otros 19… ninguno de ellos supo jamás el motivo de su ira.

El otro día la líder de un partido nacional dio instrucción a los jefes de campaña de las elecciones en Cataluña de llamar “ultraderechistas” a los dirigentes de VOX, tratando con ello de apartarlos de su base de votantes, con la esperanza de recuperarlos. Resulta especialmente llamativo ya que, en su momento y no hace mucho, fue a ellos mismos y a su partido, a quienes el resto de las fuerzas llamaban “ultraderechistas”. Curiosamente, un par de meses antes, otro líder nacional había tomado la misma postura, marcando las distancias con la derecha “radical”. También, en su momento, su partido fue llamado de “ultraderecha”.

Para que no quede lugar a dudas: estos líderes no son más que monos apaleados que ahora vuelcan su rabia contra el recién llegado, el cual sólo quiere coger un plátano al que han renunciado los otros… nadie sabe por qué.

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