'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Iván Vélez (Cuenca, España, 1972). Arquitecto e investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno. Autor, entre otros, de los libros: Sobre la Leyenda Negra, El mito de Cortés, La conquista de México, Nuestro hombre en la CIA y Torquemada. El gran inquisidor. Además de publicar artículos en la prensa española y en revistas especializadas, ha participado en congresos de Filosofía e Historia.

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Iván Vélez (Cuenca, España, 1972). Arquitecto e investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno. Autor, entre otros, de los libros: Sobre la Leyenda Negra, El mito de Cortés, La conquista de México, Nuestro hombre en la CIA y Torquemada. El gran inquisidor. Además de publicar artículos en la prensa española y en revistas especializadas, ha participado en congresos de Filosofía e Historia.

Neofalantes feijooianos

5 de febrero de 2022

En poco menos de un mes los distintos feminismos, aquellos que se mueven, en encarnizada lucha por algo más que las calles, entre la determinación sexual y la genérica, coparán el foco mediático. Para entonces, la ausencia de mascarillas en exteriores decretada por el Gobierno de Sánchez, permitirá que los habituales lemas de tan heterogéneo colectivo, desborden sin obstáculo textil alguno el arco de los dientes de sus más mediáticas voceras para inundar la atmósfera de palabras que oscilan entre lo procaz y lo metafísico. A los fastos del 8 de marzo le seguirá en el almanaque la semana del Orgullo, cerrando de este modo el sexualizado e hipergenerizado círculo primaveral de fastos considerados progresistas.

El barón popular trabaja denodadamente en ahondar en el galleguismo que ya practicó su mentor, Manuel Fraga

Durante el repliegue invernal y, esperemos, el de la pandemia, a estas fechas tan señaladas se unirán las impulsadas por los gobiernos autonómicos. En Andalucía, en la tierra de María Santísima, se volverá a homenajear a un muladí al que muchos consideran padre de una supuesta patria, días antes del comienzo de la Cuaresma que conducirá a una Semana Santa que se presume apoteósica tras dos años de encierro imaginero. En medio de todo ello, se ha colado la polémica festivalera protagonizada por las Tanxugueiras, que ha desatado una ola de impostados agravios feministas y de victimismos galleguistas. El pretendido pucherazo televisivo, inmediatamente anterior al que presuntamente se habría cometido en el opresor corazón de Madrid, se cebó en un trío de mujeres educadas, durante gran parte de su vida, dentro de los sucesivos mandatos de Alberto Núñez Feijóo que, en lo educativo, transita por veredas muy similares a aquellas que recorrió en su día el jefe del clan Pujol.

En efecto, como es bien sabido, el barón popular trabaja denodadamente en ahondar en el galleguismo que ya practicó su mentor, Manuel Fraga. Así, la administración que preside prescinde a menudo del español para rotular tan sólo en gallego. Recientemente, en su indisimulado propósito de profundizar en la inmersión lingüística, su gobierno ha puesto en marcha un programa llamado 21 días co galego e mais, en el que se pide a los estudiantes, posibles futuros tejones benidormianos, que se abstengan, cual cuaresma lingüística, de usar el español en el colegio y en casa. El objetivo es comprometer a los jóvenes a comunicarse única y exclusivamente en gallego durante las 24 horas del día a lo largo de 21 días. La propuesta ha aparecido en la web O portal da lingua galega, perteneciente al propio gobierno feijooiano, que está tratando de reforzar esta iniciativa con el envío de cartas dirigidas a los padres con el propósito de ganar neofalantes dentro de una comunidad autónoma muy envejecida.

Don Alberto se mantiene en un feudo tan apreciado por su clientelar entorno como para quienes sueñan con una Europa de las Regiones que hablará en inglés

La operación de la Consejería de Educación del gobierno gallego cuenta con el respaldo de los soportes de la publicidad institucional, es decir, de la prensa, además del de todas aquellas instituciones que se benefician de las prebendas de un gobernante que pugna por mantener la hegemonía de un galleguismo que en sus manifestaciones más extremas, véanse las fotos de las Tanxugueiras, usa de la estrella roja tan cara para el BNG y para algunas facciones violentas. Dominador del mercado cautivo del galleguismo que muchos caracterizan de amable pero que, en realidad, no es sino un mecanismo de discriminación para el resto de españoles, don Alberto se mantiene en un feudo tan apreciado por su clientelar entorno como para quienes sueñan con una Europa de las Regiones que hablará en inglés.

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