Que España (y el mundo) vive un importante renacer espiritual es algo que nadie pone en duda ya. Y las cifras demuestran cada día que esa realidad es plenamente tangible.
Y es que nuestro país se ha consolidado como una de las grandes protagonistas del Jubileo celebrado en Roma al convertirse en la segunda nación del mundo en número de peregrinos, solo por detrás de Estados Unidos y por delante incluso de Italia, según ha destacado la Conferencia Episcopal Española (CEE) en un comunicado oficial.
«Detrás de ello se manifiesta la vida cristiana de la Iglesia española», subraya la nota, que pone el foco en la movilización de la mayoría de las diócesis del país, volcadas en las peregrinaciones hacia la puerta santa a lo largo de los 37 jubileos organizados para los distintos sectores pastorales.
De acuerdo con el texto, los participantes han seguido de forma estricta el itinerario marcado por la Iglesia, «cuidando el recorrido espiritual y realizando todos los requisitos que se proponen para una renovación de la fe en los diferentes ámbitos pastorales». Un mensaje que refuerza la idea de una implicación masiva y ordenada de la comunidad católica española en uno de los grandes acontecimientos religiosos del calendario internacional.
El Dicasterio para la Evangelización ha felicitado públicamente a la Iglesia en España por su «numerosa participación», tanto a nivel diocesano como en cada uno de los encuentros jubilares celebrados en Roma, un reconocimiento que la CEE considera un espaldarazo a la labor desarrollada en los últimos meses.
La Memoria del Jubileo 2025 pone el acento, además, en el proyecto social impulsado por el secretariado de la Comisión para el Jubileo, centrado en la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual y laboral. «El Jubileo debía ser un tiempo para descubrir que en nuestro entorno existen personas que no son reconocidas en su dignidad y que son vulneradas en sus derechos», recoge el documento. Y añade: «Se debía convertir en un tiempo para abrir los ojos al sufrimiento de tantas personas que viven situaciones difíciles y que reclaman la ayuda de todos nosotros».
Cada diócesis y los grupos de peregrinos han contribuido con aportaciones económicas destinadas a instituciones eclesiales que atienden a los más vulnerables. Incluso, algunas han creado nuevos servicios específicos para combatir la trata de personas.
La Iglesia de España también ha reforzado la difusión de materiales formativos, como los Cuadernos del Concilio, los Apuntes sobre la oración y una Guía para el Jubileo, disponibles en la web de la Conferencia Episcopal, que se ha actualizado de forma constante durante todo el período jubilar.