El 1 de septiembre, la Orden de los Agustinos Descalzos (OAD) anunció la suspensión temporal del padre Libby Daños, tras difundirse imágenes en las que aparecía bendiciendo un monumento con símbolos masónicos en Ormoc City, provincia de Leyte, en Filipinas.
El provincial de la orden, padre Luigi Kerschbamer, informó que se ha abierto una investigación canónica para esclarecer lo ocurrido. Mientras dure el proceso, el sacerdote no podrá ejercer ministerio público. En un comunicado, la orden explicó que, aunque el sacerdote alegó no haber comprendido el alcance de la ceremonia, su acción resultó contraria a la enseñanza de la Iglesia sobre la masonería y generó escándalo entre los fieles.
«El Padre Daños ha expresado profundo arrepentimiento y coopera plenamente con la investigación. Durante este tiempo estará suspendido para permitir un discernimiento adecuado y una resolución conforme al derecho canónico y a las constituciones de la OAD», señaló Kerschbamer.
El provincial subrayó que la masonería es «fundamentalmente incompatible con la doctrina católica», recordando que en noviembre de 2023 el Vaticano reiteró esta posición en respuesta a un obispo filipino que consultó sobre el tema.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha precisado que la incompatibilidad no se limita a quienes están formalmente inscritos en logias, sino también a quienes simpatizan con sus principios. La visión masónica, explicó, contradice puntos centrales de la fe católica, como la doctrina del pecado original, la redención y la revelación sobrenatural.
En reiteradas ocasiones la Iglesia ha dejado claro que los católicos vinculados a la masonería se hallan en estado de pecado grave y no pueden acceder a la comunión sacramental. Kerschbamer aseguró que la orden implementará programas de formación más estrictos para reforzar el conocimiento doctrinal de sus miembros y evitar incidentes similares.
«Este episodio recuerda la necesidad de preservar con vigilancia la identidad católica y de preparar con cuidado cualquier participación pública», indicó, comprometiéndose a salir de esta situación «con un renovado compromiso hacia la integridad que debe caracterizar a quienes llevan el nombre de san Agustín».