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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La violencia del 'procés'

Hace tiempo que el ‘procés’ decidió quitarse esa careta de revolución pacífica y friendly que tanto gusta entre algunos sectores del progresismo europeo.

Hoy en La Gaceta nuestro compañero Pepe Gª-Saavedra desvela la terrible agresión que ha sufrido un hombre a manos de un grupo de separatistas en San Julián de Vilatorta (Barcelona). ¿Su delito? Retirar lazos amarillos y los carteles que pedían la ‘libertad de los presos políticos’ que habían sido colocados a la entrada del pueblo. «Le estaban pegando una paliza a un hombre con un bate de béisbol mientras le gritaban: ¡fascista, franquista!», explica un testigo de la agresión que decidió hacer frente a los violentos.

Un ejemplo que ilustra a la perfección los niveles de violencia que ha alcanzado la deriva separatista en Cataluña. Hace tiempo que el ‘procés’ decidió quitarse esa careta de revolución pacífica y friendly que tanto gusta entre algunos sectores del progresismo europeo para demostrar que décadas de adoctrinamiento en el odio hacia los españoles han generado un clima tóxico que a estas alturas parece irreversible.

Brutal paliza al grito de 'fascista' a un hombre que retiraba lazos amarillos

Una sensación que comparten los ciudadanos extranjeros que viven en Cataluña. La carta de un alemán residente en España desde hace 17 años así lo demuestra. “Tenemos que reaccionar y demostrarles a los periodistas internacionales que existimos, que existe presión, que estamos excluidos, marcados, agredidos y maltratados psicológicamente por los defensores del nacionalseparatismo”, asevera en relación a la decisión de la Audiencia Territorial del länder Schleswig-Holstein de poner en libertad al golpista Carles Puigdemont y negar a la Justicia española su capacidad para juzgarle por rebelión. No hay más preguntas, señoría.

Un alemán afincado en Barcelona: 'Aquí existe violencia psicológica'

La pasividad de Mariano Rajoy ha permitido que la imagen del independentismo catalán en Europa no se ajuste a la realidad​. Resulta sorprendente que el presidente de uno de los países más fieles a Angela Merkel y a cualquier medida que se le ocurra a la canciller -véase el Welcome Refugees- no haya sido capaz de poner en marcha una campaña mediática para desmontar una a una las mentiras de Puigdemont y el resto de líderes catalanes.

Trump…

Las decisiones de Donald Trump en materia exterior comienzan a ser un absoluto misterio. Uno recuerda con añoranza aquellos tiempos en los que prometía que, si alcanzaba la Presidencia, Estados Unidos dejaría de derrocar gobiernos ajenos. Una loable medida, dados los precedentes de George Bush en Irak y Barack Obama durante las primaveras árabes, que desde el 8 de noviembre de 2016 parece haber quedado en el olvido.

Doctor Donald y mister Trump… El presidente y la guerra en Siria

Este miércoles Trump protagonizó una frenética jornada en su red social favorita, Twitter. El magnate lanzó en apenas quince minutos dos mensajes casi contradictorios que, tal y como señala Carlos Esteban en su artículo, parecen querer contentar, a la vez, a sus bases originales y a los neoconservadores que llevan años tratando de empujar a Estados Unidos a una invasión de Siria. 

“Rusia segura que derribará todos y cada uno de los misiles disparados en Siria. ¡Prepárate, Rusia, porque aquí llegan, bonitos, nuevos e ‘inteligentes’! ¡No debiste asociarte con un animal que mata con gas a su pueblo y lo disfruta!”, aseguró el presidente norteamericano. Una amenaza directa al Kremlin, que horas antes había advertido de las nefastas consecuencias de un nuevo bombardeo sobre el pueblo sirio.

A continuación y para sorpresa de todos, Trump lanzó otro tuit en el que abría la puerta a parar la carrera armamentística: “Nuestra relación con Rusia está en su peor momento, y eso incluye la Guerra Fría. No hay motivo para ello. Rusia necesita nuestra ayuda con su economía, algo que sería muy fácil de hacer, y nosotros necesitamos que todas la naciones trabajen juntas. ¿Paramos la carrera armamentística?”.

¿Con qué Trump nos quedamos? ¿El vociferador beligerante que se apunta a las tesis neoconservadoras contra Rusia en Siria? ¿O con aquel candidato republicano que provocó histeria colectiva en el establishment mundial por asegurar que las relaciones con Putin podían ser buenas?

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