Boric admite que hay ‘cosas que no le gustan’ de la Convención Constitucional chilena

El proceso constituyente sigue perdiendo apoyo entre la ciudadanía
El presidente de Chile, Gabriel Boric. Europa Press

Gabriel Boric ha reconocido este martes que hay «cosas que no le gustan» de la Convención Constitucional encargada de la redacción de una nueva Carta Magna en el país sudamericano; sin embargo, ha resaltado el trabajo de los constituyentes y el proceso.

«Hay cosas que no me gustan, por supuesto, hay cosas que yo haría de otra manera, pero yo no espero de la convención un príncipe azul«, ha indicado Boric en declaraciones a Radio Cooperativa, donde ha insistido en que la convención «no va a ser un reflejo ante el espejo» de todos sus «deseos».

Boric ha aludido a algunas polémicas protagonizadas por miembros de la controvertida convención, como Nicolás Núñez, que votó en una sesión mientras se duchaba. El mandatario chileno ha lamentado que este tipo de actos «empañan al resto».

«No son el proceso», ha aseverado, haciendo hincapié en que «le consta» cuánto han trabajado los convencionales «para poder sacar esto adelante, en condiciones al principio tremendamente precarias».

«Por primera vez en la historia republicana de nuestro país estamos teniendo un proceso de discusión constituyente que es democrático, que es paritario y que incluye a los pueblos originarios», dijo.

«El problema es que se ha pretendido que en un año se salde prácticamente todas las deudas de los sectores excluidos del debate de la constituyente», agregó Boric.

La Convención Constitucional sigue perdiendo apoyo entre la ciudadanía, según un sondeo que sitúa la confianza en este órgano en el nivel más bajo desde que echó a andar.

El nivel de desconfianza en la Convención Constitucional ronda el 57 por ciento, mientras que el apoyo cae al 41 por ciento, según la Encuesta Plaza Pública Cadem, que por ahora se inclina también hacia el «no» al borrador. Un 46 por ciento de los encuestados ha anticipado que rechazará el plebiscito sobre la Carta Magna izquierdista, frente al 37 por ciento que dice «sí».

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