Colombia: el año en que se desbordó el poder del Estado

2020: LA IBEROSFERA, BAJO ATAQUE

Para nadie es un secreto y tampoco supone sorpresa que la pandemia haya sido el tema transversal a todos los contextos en el mundo durante el 2020. Grandes retos se vieron en temas de política pública, sostenibilidad fiscal, empleo, crecimiento económico a raíz de la crisis; pero también a nivel tecnológico y científico. En su momento, el mundo entero se paralizó en búsqueda de una vacuna.

Si algo quedó claro es que, sin excepción, pero sí en mayor o menor grado, todos los gobernantes agrandaron su injerencia en la vida de los ciudadanos. El Estado tomó espacios, no solo en la economía, sino también en la esfera privada de las personas que serán difíciles de recuperar.

Sin duda en Colombia este fenómeno tuvo un amplio impacto. La cuarentena total empezó a finales de marzo cuando se registraban muy bajos números de casos, pero ya Europa y Estados Unidos cerraban fronteras y empezaban su confinamiento.

El contexto para recibir la pandemia

Duque recibe la pandemia empezando su segundo año de mandato. El primer año siempre es de recibir lo que sea que haya dejado el gobernante anterior y este no fue la excepción. Había que recibir el país que Santos había dejado.

Se esperaba atender temas como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), legado que dejaron los acuerdos de paz en la Habana; y exigir la rendición de cuentas de criminales que ahora legislan en el congreso. Al igual que se esperaba potenciar la economía naranja y demás propuestas que fueron caballito de batalla para convertirse en el líder del país.

Colombia era uno de los países con mejor pronóstico de crecimiento económico para la región en su momento, para el primer trimestre de 2020. El sistema bancario había gozado de buenas condiciones que permitieron afrontar la crisis y el gobierno se preparaba para dar debates importantes en materia de reformas estructurales como impuestos, pensiones y laboral.

Acciones tomadas

La cuarentena estricta que solo permitía trabajar a lo que el gobierno consideraba como “industrias vitales” duró varios meses y poco o nada se relajaban medidas para una mayor reactivación, hasta el mes de julio en que se empezaron a revivir sectores a pesar del miedo, la incertidumbre y la constante amenaza de volver a ser presa del confinamiento sofocante.

Pico y cédula. Con el número final del documento de identificación podía o no comprar sus productos de primera necesidad en centros comerciales o supermercados.

Media hora al día para hacer ejercicio en horarios en que la mitad de la población que, si al menos logró mantener el trabajo gracias al teletrabajo, no podía asistir. Declaración de emergencia sanitaria que permitiera flexibilizar protocolos y conductos regulares convencionales para tomar decisiones de peso gracias a la urgencia de la situación.

Autoridades locales en las ciudades desarrollaron sistemas de información para controlar mejor la propagación del virus y posteriormente empezaron a usarse como canal de comunicación con los individuos.

Por su parte, el gobierno nacional a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP) logró llegar con lo que denominaron Ingreso Solidario a más de tres millones de familias colombianas que no recibieran subsidios previamente, para aliviar un poco las perversas consecuencias de estar condenados a perder el trabajo gracias a la crisis y a la vez no poder conseguir uno nuevo a causa de las restricciones incluso de movilidad. Este proyecto supuso enormes retos, pero demostró que se pueden desarrollar los mecanismos para llegar a las regiones más recónditas del país.

Se dieron subsidios a la nómina de las empresas, a mujeres y al personal de salud, se promovieron alivios financieros y programas de ayuda social de distintos tipos.

Consecuencias a nivel país

Colombia llegó a tasas de desempleo históricas en décadas. La tasa de desocupados rondó el 20% durante varios meses y solo gracias a la reapertura seria y sostenida logró disminuir al 13.3% que hoy presenta.

El Producto Interno Bruto (PIB) cayó de manera histórica, para el tercer trimestre, incluso después de la reapertura, el país decreció -9.0%. El comercio internacional se frenó. Sectores como el comercio, entretenimiento y recreación, hospitalidad y demás se vieron obligados a cerrar y en muchísimos casos, quebrar.

Retos

Si bien la reapertura sostenida de los sectores económicos ha traído una notable recuperación, a pesar de haber tenido una de las cuarentenas más largas y estrictas del mundo, el país va superando el choque y los indicadores ahora muestran problemas estructurales, de fondo y no coyunturales o del momento.

Se necesitan reformas profundas para apostarle a un crecimiento económico de doble dígito como bien sabemos que se necesita para erradicar la pobreza.

Ahora bien, la sociedad civil debe recuperar esa autonomía, independencia y libertad que se vio obligada a entregar frente a la amenaza perversa que suponía una pandemia.

Difícilmente los políticos aceptarán ceder el poder del que lograron apropiarse, queda ahora un trabajo enorme por hacer en torno a recobrar espacios cedidos que nunca debieron invadir los gobernantes.

Política

Si algo puede caracterizar este año la política mundial, es el freno inminente que impuso la pandemia a la ejecución de todos los planes de gobierno.

Entre los hechos más relevantes se encuentra la marcha de la minga indígena con 7000 personas que llegaron a la capital para exigir más Estado. Se dio el asesinato de líderes sociales por parte de grupos criminales, consistente con la ubicación geográfica de cultivos de coca en el país.

El paro nacional también tuvo lugar en distintas ocasiones, acompañado como es característico de la izquierda, por vandalismo, violencia y atentados a la propiedad privada justo en la apertura de sectores que llevaban cinco meses sin operar.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez fue condenado a prisión preventiva y le fue negada la posibilidad de defenderse libremente ante investigaciones en su contra. Después de varios días y de recibir el apoyo de cientos de colombianos, el exmandatario finalmente fue puesto en libertad.

Recientemente el líder de izquierda Gustavo Petro se reunió con Pablo Iglesias, remarcando la importancia del encuentro para la agenda progresista de América Latina.

Finalmente, cara al 2022, se iniciaron conversaciones sobre el juego político y las fichas claves que marcarán en tablero e iniciarán campaña. Entre los nombres que se mencionan son Federico Gutiérrez, Alejandro Char, Fernando Carrillo, Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Tomás Uribe.

Una posible candidatura del exmilitante de la guerrilla del M-19, Gustavo Petro puede tomar fuerza en el país con el fin de imponer su agenda abiertamente comunista como modelo de país.

No se pueden subestimar los ocho millones de votos que obtuvo en la
última contienda presidencial el exguerrillero. El 2021 no será un año fácil para Colombia, siendo uno de los pocos países de la región que aún no ha caído en las garras del Foro de São Paulo.

Deja una respuesta