'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
¿ES NUESTRO FUTURO?

Cuba: una población que apenas come y un país donde los coches viejos son objetos de lujo

¿Qué hacen todos esos gusanos a sueldo de la CIA saliendo a la calle en Cuba? ¿Es que no saben que Cuba es el futuro, el modelo para el mundo? Cuba está en el lado correcto de la Historia; Cuba es el lado correcto de la Historia.

El ministro español de Consumo, ese comunista que le regaló Izquierda Unida a Podemos por un plato de lentejas (sin carne), Alberto Garzón, lo dijo alto y claro desde su cuenta de Twitter en 2012, aunque la prudencia ministerial le hiciera más tarde borrar el tuit: “El único país cuyo modelo de consumo es sostenible y tiene un desarrollo humano alto es… Cuba”, y remite a continuación a ese bastión de la objetividad periodística que es Público. Gracias a su candor ya sabemos lo que el ministro de Consumo quiere que consumamos los españoles.

Garzón, que normalmente limita su presencia en medios a contarnos qué frutas y verduras están de temporada, saltó a la arena mediática -y a la picota pública- recientemente para pedirnos (o avisarnos) que redujéramos nuestro consumo de carne, que por lo visto es fatal para el medio ambiente, para alegría de los ganaderos españoles. Solo un día después, desde Lituania, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le humilló en público al alabar las bondades de un buen chuletón.

No vean en esto una contradicción: es, en realidad, el perfecto reflejo del modelo cubano, ‘consumo sostenible’ (también conocido como ‘hambre’) para el común, buenos chuletones para los Díaz-Canel y los Sánchez de la vida.

Para apurar más la asociación, el comerciante y experto en alimentación Luis Pacheco Torres desmontó pretendidamente las bondades de la dieta aconsejada/anunciada por Garzón y aconsejó al ministro que si tanto le disgustaba la dieta cárnica, haría mejor en irse a Cuba. Pero no, mucho mejor traer Cuba a España.

Nos tememos que es Garzón quien acierta y todos sus enemigos los que yerran: Cuba es nuestro futuro. ¿Acaso no escuchan a Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, glosándonos con su acento de malo de James Bond las maravillas de la Agenda 2030? ¿No nos dicen desde todos los medios convencionales que las flatulencias vacunas están destruyendo el planeta, que Gates está fabricando carne a partir de la hierba (“¡que coman hierba!” Foulon era un adelantado a su tiempo), que no poseeremos nada y seremos felices por decreto, como llevan siéndolo los cubanos desde hace más de sesenta años?

Eso es Cuba, el sueño climático de Greta Thunberg, poblada de ciudadanos con una huella de carbono tan débil que es prácticamente inexistente.

Todo son ventajas en el modelo cubano frente a la amenaza climática: un desarrollo sostenible por prácticamente inexistente, una población que apenas come y la carne apenas la huele, un país donde los coches, viejos y destartalados, son objetos de lujo y la gente va andando o en atestados transportes públicos. Y dejar que la élite decida, que qué sabrá la plebe, y ser muy, muy felices, como son casi todos los cubanos. Quien no me crea, que lea el Granma o Juventud Rebelde, que ahí lo pone.

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