‘Dos minutos de odio’, el temor ante la vuelta del socialismo correísta a Ecuador

Francisco Endara, opositor al correísmo: 'Votar no es un juego'
En Ecuador reivindican la libertad como el primer valor a defender.

Pena de prisión (sin pruebas) por aplaudir es un precedente jurídico en el Ecuador que podría volver bajo la acusación de “sedición” y “traición a la patria”, si el socialismo del siglo XXI vuelve al poder.

Lleva la delantera en las elecciones el candidato del expresidente Rafael Correa, ahora prófugo de la justicia (por sobornos, secuestro e intendo de asesinato contra un diputado opositor), Andréz Arauz.

Consigo podría volver el tiempo donde se perseguía a sus opositores a tal punto que desde el día del supuesto golpe de Estado contra Correa (el 30 de septiembre del 2010) hay presos, prófugos y exiliados por exigir abrir la señal de televisión para informar a la población.

Pues el Gobierno dio la orden que solo el canal estatal podría emitir noticias. Entonces, los ciudadanos autoconvocados fueron personalmente a las instalaciones de ECTV para demandar la libertad de expresión y libre acceso a la información en medio de un enfrentamiento entre policías y militares.

Tal como los “dos minutos de odio” de la obra 1984, que advierte sobre los peligros del socialismo, el expresidente de Ecuador, Correa, tenía las “sabatinas” y cadenas nacionales, donde ocupaba todos los canales nacionales de televisión, y decía a la población a quién odiar y exponía públicamente a sus opositores.

Entre los perseguidos ideológicos se destaca Francisco Endara, quien se tuvo que exiliar del país tras agotarse las instancias de apelaciones en su juicio “por aplaudir”, “crimen” del cual se le acusó (sin pruebas) por estar presente la noche que los ciudadanos exigieron estar informados respecto al supuesto golpe de Estado y el choque entre las fuerzas del orden.

La intromisión en la justicia era tal que acusaron a un crítico del gobierno inicialmente como “autor por omisión”, para luego condenarlo por «aplaudir». Y aun cuando consta en el proceso, que no aplaudió, debía ir preso.

Así lo explicó para La Gaceta de los Iberosfera Francisco Endara D., analista exiliado y ex candidato parlamentario sobre el peligro de una reelección socialista.

¿Cuál es el peligro para la libertad de expresión si retorna el socialismo?

—El socialismo históricamente ha demostrado ser inviable. Como es inviable, sus fanáticos buscan callar las voces disidentes, las voces que muestran que hay un camino mejor que el que ellos proponen. No están dispuestos al debate, ellos siempre quieren imponer su “verdad” aun contra la evidencia objetiva. En ese sentido el Ecuador ya vivió 10 años de Estado de propaganda y censura con Rafael Correa.  

Es el mismo estado de censura de Venezuela o Cuba, tiranías que usan al Estado para violar derechos humanos, convirtiéndose en criminales. Por lo tanto no solo es el retorno del socialismo, sino de la inclusión del Ecuador con países que cometen claramente crímenes contra sus ciudadanos, donde anulan la libertad de expresión o pueden expresarse solamente si son afines al partido de gobierno.

¿Cuál sería el riesgo en ese sentido de tener a la justicia supeditada al mando correísta?

—El caso de la condena por aplaudir, es el claro ejemplo que estos países manejados por dictaduras disfrazadas de democracia conocidos como Socialismo del Siglo XXI o castrochavismo, utilizan cualquier pretexto con el fin de difamar o callar a una persona. 

En mi caso en particular, condenarme “por aplaudir”, aun cuando en la sentencia se reconoce que no realicé ningún daño en una protesta y que mas bien mi “rol fue de apaciguador”, es el ejemplo de cómo se usa la justicia para perseguir a quien cuestiona las políticas tiránicas y llegar a condenas penales bajo el pretexto que sea. 

Durante los 10 años de Correa se persiguió a periodistas, medios, empresarios, estudiantes, interpretado fuera de contexto leyes o creando leyes y sentencias con direccionamiento, como sucedió en mi caso. ¿El riesgo? Está anticipado, de regresar los denominados “socialistas del siglo XXI” bajo el correísmo al Ecuador, ese es el tipo de condenas o aún peores que esperan a los ciudadanos que se atrevan a cuestionar este modelo.

¿Considera que hay una alternativa política para impedir este proceso?

—Al momento existen 16 candidatos a la presidencia del Ecuador. Pero realmente, diría que en la papeleta solo existen dos candidatos. El uno que llevará al Ecuador a la continuación de un régimen criminal trasnacional, violador de derechos humanos y el otro que buscará mantener la democracia con sus virtudes y sus muchos defectos. En democracia se puede continuar debatiendo sobre distintas visiones, en dictadura no. La alternativa existe, depende de los ecuatorianos saber escoger.

Como exiliado, ¿cómo vive el proceso electoral? Sabiendo que podría volver al poder quién lo llevó a salir del país para evitar la prisión.

—Desde el exilio siempre existe preocupación por lo que sucede en el país. Uno siempre quiere lo mejor para su país. De volver al poder quienes buscaron difamarme y encarcelarme por mis opiniones sobre la libertad y democracia en medios, foros o debates, buscarán hacer lo mismo con otras personas. Solo espero que este proceso electoral demuestre que los ecuatorianos han aprendido a no dejarse llevar por ilusiones que ofrecen los candidatos que buscan unir al país a un eje de dictaduras en Latinoamérica.

¿Qué mensaje daría a los ecuatorianos sobre la importancia de estas elecciones para el país y cuál a los hispanos en general respecto a su impacto regional e internacional?

—El mensaje a los ecuatorianos en estas elecciones es simplemente que aprendamos a escoger y meditar el voto, no es un juego. De votar correctamente depende que no se despilfarren los recursos de salud, seguridad, educación, obras sociales, entre otros. Las elecciones en Ecuador sin duda tendrán repercusiones a nivel internacional, de ello dependerá que se demuestre si el país busca un rumbo hacia la libertad, el progreso, el empleo y en consecuencia al desarrollo o si sigue perdiendo décadas y vidas en pos de un socialismo criminal, que cultiva la envidia, la confrontación, la distorsión de la realidad, el desarme de las instituciones y en consecuencia se dirige hacia la pobreza, el desempleo, la inseguridad. 

Con la simple la posibilidad de que llegue al poder el candidato de Correa ya se anunció hoy la caída en la apreciación de los bonos de deuda ecuatoriana. Ese es el impacto que empieza a causar desde antes de las elecciones, no se diga después y en el mal dado caso que gane el representante de una dictadura. 

Nadie quiere invertir en países que pasen a formar parte del eje de Cuba o Venezuela, por sentido común, nadie quiere que atenten contra su vida libertad o propiedad que es lo primero que se ataca en estos regímenes. 

Internacionalmente, el mundo ya conoce el resultado de estos regímenes de izquierda, parecería ser que en Latinoamérica no, pero ese es el reto que exista una madurez del electorado, viendo lo que sucede en otros países como Cuba, Bolivia, Venezuela o Nicaragua, donde reinan dictaduras sangrientas, tome mejores decisiones por la libertad, la democracia, la República con división de poderes, y no espere a vivir en carne propia esos regímenes dictatoriales disfrazados de democracia.

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