'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Pese al descenso de la criminalidad en la capital canadiense

El alcalde de Ottawa declara el Estado de Emergencia ante la pacífica marcha de miles de camioneros

Protesta contra el mandato vacunal en Canadá. Reuters

Hace unos días, el fugado primer ministro canadiense, Justin Trudeau, cargó desde su ignoto refugio contra los camioneros del Convoy de la Libertad que ocupan la capital, Ottawa, pidiendo el fin de las draconianas restricciones contra la pandemia. El ‘poster boy’ de la ideología ‘woke, con el rostro demacrado, aseguró que él siempre había estado dispuesto a negociar con los líderes de cualquier protesta «con la que estuviera de acuerdo», y puso como ejemplo al grupo racista Black Lives Matter.

Black Lives Matter se ocupó de calentar en el vecino Estados Unidos la precampaña electoral de las presidenciales en marchas violentas que provocaron destrucción, pillaje, agresiones e incluso muertes en 22 ciudades. En contraste, los camioneros han organizado una marcha pacífica sin que se haya lamentado hasta ahora un solo incidente de destrucción o violencia; al contrario, las estadísticas oficiales muestran un significativo descenso de la criminalidad en la capital canadiense.

Eso no ha impedido al alcalde de Ottawa, Jim Watson, proclamar el Estado de Emergencia en la ciudad después de una reunión del consejo municipal que ha durado dos horas. «Estamos en el octavo día de esta ocupación», declaró la concejala Diane Deans. «Esto es una locura. Necesitamos un plan concreto para poner fin a esto». El jefe de policía, Peter Sloly, estuvo de acuerdo pero se quejó de que su equipo no disponía de los medios adecuados para acabar con la ‘ocupación’, describiendo a Ottawa como «una ciudad sitiada».

En la reunión se usaron alegremente palabras como «terrorismo», «ocupación», «asedio», y el resultado fue la declaración del Estado de Emergencia, en una breve nota en la que se asegura que la medida se toma con consecuencia del «grave peligro y la amenaza a la seguridad de los residentes que representan las manifestaciones en curso y destaca la necesidad de apoyo de otras instituciones y niveles de gobierno». La intervención del ejército, con la que se amagó brevemente, parece haberse descartado.

Por su parte, los organizadores de la protesta dicen entender que muchos habitantes de Ottawa estén molestos, especialmente con el uso constante de las bocinas por parte de los camioneros, pero insisten en que las autoridades tienen muy fácil acabar con la ocupación: que levanten las restricciones y ellos se irán pacíficamente como han venido.

«A cualquiera que esté molesto, le pedimos disculpas», dijo Benjamin Dichter, organizador de la protesta, en rueda de prensa. «Llamen a Justin Trudeau, a su oficina, y hagan que se levanten estos mandatos, y nos vamos de aquí». Hasta ahora, el primer ministro se ha negado a reunirse con los representantes de los camioneros.

Anoche, oficiales de policía irrumpieron en el campamento de los camioneros y requisaron todo el combustible que ciudadanos anónimos donaban a los protagonistas de la protesta, en un primer intento por frustrarla.

El propio Sloly ha declarado que la policía no ha descartado «ninguna opción» para acabar con una protesta a la que no se ve una fácil salida.

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