«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Antes de la consulta del 13-M

El ganador de la coalición ‘Equipo por Colombia’ se perfila como única baza para impedir el asalto de Petro al poder

De acuerdo con los resultados de la más reciente encuesta de Invamer, el 38% de los encuestados votará en la consulta del Pacto Histórico, que elegirá cómodamente al ultraizquierdista Gustavo Petro como candidato. El 19,1% votará por el Equipo por Colombia, donde hay un empate técnico entre los exalcaldes de Barranquilla y Medellín, Alex Char y Federico Gutiérrez, pero duplican la intención de voto del candidato conservador, David Barguil (15,5%). El 14,5% votará en la consulta de la coalición Centro Esperanza, donde el ganador sería el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo.  

Ahora bien, sin importar quiénes ganen las consultas de las coaliciones Centro Esperanza o Equipo por Colombia, Óscar Iván Zuluaga, el candidato único del Centro Democrático, viene perdiendo terreno y pasó de una intención de voto a la Presidencia en la primera vuelta del 29 de mayo del 15% en noviembre a menos del 10% en febrero. Todo parece indicar que la candidatura del partido de gobierno no cuajó y hoy el exministro Zuluaga no tiene posibilidad de pasar a la segunda vuelta para enfrentar a Gustavo Petro.

La desaprobación al desempeño de Iván Duque como Presidente de la República ha llegado a su máximo histórico y se ubica hoy en 70,7%, algo que, sin lugar a dudas, está afectando a quienes se mantienen cercanos a su agobierno.

De hecho, ha generado mucho malestar en el uribismo el hecho de que el presidente Duque expresara públicamente que votará en las consultas del 13 de marzo, a pesar de los esfuerzos que ha hecho su partido por evitar que su militancia participe en las mismas. “Yo votaré en las consultas, creo en ellas y creo que le ayudan a la democracia”, expresó el actual presidente, en contravía de la solicitud que ha hecho el jefe único de su partido, el expresidente Álvaro Uribe.

Parecería confirmarse la tesis de la senadora María Fernanda Cabal, otrora precandidata presidencial por el Centro Democrático, según la cual el jefe del Estado buscó sacarla de la contienda, favoreciendo a Oscar Iván Zuluaga, para acompañar a Federico Gutiérrez, uno de quienes tiene más opciones para ser candidato presidencial por el Equipo por Colombia.

A nivel nacional, empero, el Partido Conservador ha logrado articularse como pocas veces en la historia reciente y su bancada parlamentaria ha cerrado filas para apoyar a David Barguil. Si algo sabe hacer esa colectividad es movilizar electores el día de las elecciones al Congreso. Si logra que esa fuerza se exprese también masivamente por la candidatura presidencial, puede ser la gran sorpresa el 13 de marzo y Barguil se consolidaría como el representante de la gran coalición de todos contra Petro, que ya ganó en 2018, pero que ahora carga la mala gestión que la opinión pública ve en el actual gobierno, al decir de las encuestas.

Sea lo que sea, si la derecha colombiana sigue dividida y no logra acercarse a los votos que obtendrá el pacto histórico el 13 de marzo, habrá liberado el camino para que Colombia dé un salto al vacío. Tal como han indicado muchos congresistas del Centro Democrático, líderes del conservatismo y del uribismo: todos deben salir a votar por el Equipo Colombia y los partidos que integran esa coalición, para evitar un triunfo anticipado de la izquierda radical, hoy aliada de fuerzas tradicionales como el partido liberal, que lidera el expresidente Cesar Gaviria.

No ayuda la percepción que tiene la opinión pública sobre el estado de cosas en el país, pues el 79% de los encuestados considera que Colombia va por mal camino, tal como lo habían expresado en noviembre. Esto, sin tener en cuenta la nueva cifra de 14,6% de desempleo anunciada el pasado martes (3,6% más alta que la registrada en diciembre y apenas 2,9% mejor que la de marzo de 2021, en plena pandemia del COVID19).

A esto hay que agregar la inflación cercana al 7%, pero de 20% en alimentos, con lo que los atajos y la creación de un escenario favorable a la izquierda, que propone declarar la emergencia económica para gobernar sin el Congreso e implementar un modelo estatista, fracasado en todos los países que lo han experimentado.

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