«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Petro admitió que infiltró a Fico Gutiérrez

Espionaje, presiones y sentencias judiciales marcan el final de la campaña presidencial en Colombia

Gustavo Petro y su vicepresidente Francia Márquez. Europa Press

A pocos días de quedar suspendidas las apariciones públicas en eventos masivos de los candidatos presidenciales en Colombia, la campaña se vuelve a agitar, ahora con la denuncia de Federico Gutiérrez sobre espionaje ilegal e infiltración de su sede de campaña en la ciudad de Medellín, algo que fue confirmado por Director de la policía nacional, general Jorge Luis Vargas, quien indicó que “Se recolectó un dispositivo electrónico con un sistema integrado de microcámara, con una tarjeta SD”.

La campaña del Equipo por Colombia protestó y ha denunciado juego sucio y amenazas por parte de los seguidores de Gustavo Petro, no solo al candidato sino a sus simpatizantes, líderes y posibles electores. El mismo Petro ha reconocido que han infiltrado la campaña de Gutiérrez, alegando que lo hacen para evitar que haya compra de votos y denunciar, con evidencia, esos hechos que serían delictivos. Llama la atención que se pretenda frenar un delito, incurriendo en un conjunto de delitos.

El ánimo también se ha enrarecido y se ha generado una polémica por las declaraciones de algunos empresarios, quienes han publicado en redes que, si sus empleados apoyan a Petro, serán despedidos sin justa causa, pues es el candidato que consideran amenaza el tejido empresarial colombiano. Uno de los más activos dirigentes políticos y empresariales de la costa caribe, Sergio Araujo Castro, publicó en su cuenta de twitter: “Mis trabajadores gozan de plena autodeterminación y tienen derecho a votar libremente por quien cada uno decida. Pero yo también tengo pleno derecho sobre mis empresas, por lo tanto un empleado que vote por Petro no cabe en mi esquema empresarial y simplemente se tiene que ir”.

No es el único que lo ha expresado en público y mucho menos en privado, por lo cual el ministerio del Trabajo tuvo que reaccionar a través del viceministro Andrés Felipe Uribe, quien precisó: “El trabajador está protegido por el Código Sustantivo del Trabajo y el Gobierno debe hacer cumplir el código. Mi posición a la hora de votar no puede representar causa justa de despido y además el código es explícito en prohibir a los empleadores, interferir o afectar el ejercicio de un derecho constitucional como este”.

Se abre también un fuerte cuestionamiento a lo que han expresado los sindicatos y a las presiones que, presuntamente, ejercen en sus afiliados para respaldar a Petro. La semana pasada la Federación Colombiana de Educadores -FECODE- expresó su adhesión a la campaña del Pacto Histórico, algo que ha generado todo tipo de críticas en el sector educación, pues representan a la mayoría de los profesores sindicalizados del sector estatal.

Todo lo anterior podría terminar enmarcado en un escenario en el que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le ordena al Presidente de la República abstenerse de participar en política y que ordene, mediante acto administrativo, a todos los funcionarios del Poder Ejecutivo evitar cualquier expresión o incluso respuesta a los candidatos presidenciales, que pueda considerarse como una indebida intervención en el actual proceso electoral. Esto después de que el otrora zar anticorrupción del gobierno de Juan Manuel Santos y hoy director del Instituto Anticorrupción, Camilo Enciso, presentara una acción popular en la que exige que el jefe del Estado deje de participar en política.

Hace mucho, probablemente desde la promulgación de la actual Constitución Política en 1991, Colombia no vivía una campaña tan polarizada y agresiva, rodeada de amenazas de muerte a los candidatos que puntean en las encuestas, infiltraciones ilegales, amenazas de sindicatos y empresarios por apoyar a uno u otro candidato, y ahora, para rematar, con la próxima decisión de un tribunal, con relación a la intervención en política del gobierno.

Todo, la última semana de manifestaciones públicas y cuando quien va tercero, Rodolfo Hernández, parece estar subiendo en las encuestas, con una propuesta de reducir la burocracia y el gasto público, un discurso agresivo contra la clase política y un tono populista a modo de tercera fuerza entre los que denuncia como extremos iguales. 

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