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Golpe al correísmo con la decisión del Tribunal Constitucional de confirmar el cese del alcalde de Quito

cesado por escándalos de corrupción
Manifestación contra Jorge Yunda en Quito (Ecuador). Reuters

La capital de Ecuador, Quito, destituyó a su alcalde electo, Jorge Yunda. Luego de semanas de intriga, finalmente se va y la ciudad no tendrá más la incertidumbre de tener dos alcaldes. Con nueve votos a favor, una decisión unánime, la Corte Constitucional resolvió aprobar la acción de protección presentada por quien fue electo vicealcaldade junto a Yunda, Santiago Guarderas.

El equipo legal de Yunda había presentado acciones de protección para recuperar el poder y mantenerse como máxima autoridad de la ciudad, pero falló. Mediante un fallo de última instancia, la noche del pasado miércoles se concretó su destitución. Aunque él afirma su inocencia.

Al ahora exalcalde se le acusa de peculado, que es malversación de fondos públicos. El 29 de septiembre por la mañana hubo una audiencia contra él y otras 13 personas más. Según declaraciones de los abogados de los otros procesados llegó antes del inicio pero no ingresó al Complejo Judicial Norte.  

Previo al inicio de la audiencia, Yunda se retiró del complejo y se subió a un vehículo. En los pocos minutos que estuvo en las instalaciones dijo públicamente: “No he hecho nada malo”, luego se marchó. En medios locales y redes sociales esta acción se anunció con un rotundo “Yunda se va”. Pero sus abogados aseguran que solicitaron (y fue aprobada) su salida por el tribunal. 

Ahora sigue el próximo paso. Yunda está siendo investigado por parte de la Fiscalía por presuntas irregularidades y un sobreprecio en la adquisición de 100.000 pruebas PCR para detectar el covid-19 entre marzo y abril de 2020. Según la Fiscalía, el supuesto peculado habría dejado un perjuicio al Estado de 4,2 millones de dólares.

La izquierda política e ideológica ha intentado victimizar a Yunda alegando que los motivos detrás de las protestas sociales en su contra, y los pedidos de su destitución son raciales y clasistas, puesto que el alcalde tiene apellido y rasgos indígenas y el grueso de sus votantes está en el sur de la ciudad.

No obstante, el alcalde destituido de pobre no tiene nada. Se traslada en un automóvil de alta gama, un Masserati y su hijo, también involucrado en el caso de peculado (agravado por la evidencia encontrada en su teléfono que lo vincula al caso), conduce un Ferrari. 

La realidad es que pese al discurso de la “lucha de clases” de los socialistas, que pretenden dividir a la ciudad entre norte y sur, ricos y pobres, hay pobres en el norte (como en los barrios del Comité del Pueblo, la Roldós, etc.) y ricos en el sur, entre ellos la familia Yunda.

Jorge Yunda se crió en el barrio de San Roque, en el centro histórico, no en el sur como alegan. Acumuló su propia fortuna como productor del género musical “tecnocumbia” en la radio. Desde allí fue contratado por el Gobierno de Rafael Correa y puesto a cargo del Consejo Nacional de Radio y Televisión (Conatel).

Su función fue clave para alimentar la propaganda estatal al servicio del Socialismo del Siglo XXI. A cargo de la máxima autoridad de Telecomunicaciones, Conatel, se encargaba de la concesión de frecuencias a medios de comunicación y el Gobierno de Rafael Correa se destacó por impulsar y/o silenciar a plataformas según su utilidad al discurso oficial.

En vista que llegó a la función pública con Correa, cuando este entró en conflicto con su sucesor, Lenín Moreno, Yunda dijo sentirse como un niño cuando sus padres se separan, “no sabía si irse con la mamá o el papá”. Pero finalmente eligió formar parte del Centro Democrático, la lista 1 con la cual Andrés Arauz, el candidato de Correa, se lanzó a la presidencia y perdió ante Guillermo Lasso. Es decir, se mantuvo del lado del Socialismo del Siglo XXI.

Como tal, cuando las “brisas bolivarianas” anunciadas por Nicolás Maduro acecharon a la región, Jorge Yunda permitió el avance de las turbas que quemaron la Contraloría; lo cual benefició a Correa, dado que ahí estaban pruebas del los procesos judiciales que pesan su contra y lo mantienen en el exilio.

San Francisco de Quito fue la primera capital azotada por los disturbios de octubre del 2019, seguido por Santa Fe de Bogotá y Santiago de Chile. Bajo la inacción de Jorge Yunda, quien, como alcalde, permitió el avance de agrupaciones campesinas sobre la ciudad, el país sufrió USD 821,68 millones de dólares en pérdidas. 

De acuerdo a las cifras del Banco Central del Ecuador, USD 120,07 millones corresponden a daños (deterioro a bienes muebles e inmuebles) y USD 701,62 millones a las pérdidas económicas (ingresos no percibidos por falta de ventas). También se perdieron más de una decena de vidas en los enfrentamientos con las fuerzas del orden y también a través de la violencia delincuencial que suscitó el caos provocado.

En rechazo a su complicidad con la paralización y destrucción de la capital, los quiteños marcharon en su contra. Pero fue la corte quien finalmente lo destituyó. Su salida del poder es un golpe al correísmo, sobre todo al avance del Socialismo del Siglo XXI en la región. Aunque hubo votos en el consejo municipal que, alegando lealtad a Correa, votaron por la salida de Yunda, para que este no ensucie el nombre de los demás.

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