«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Gutiérrez se presenta como el candidato de la unidad

La campaña electoral avanza en Colombia con Petro radicalizado y Fico Gutiérrez buscando ampliar sus alianzas

Fico Gutiérrez junto a la senadora María Fernanda Cabal y el exalcalde de Barranquilla, Álex Char. Twitter

Gustavo Petro ha cerrado filas con las facciones que hacen parte de su movimiento, el Pacto Histórico, para enfrentar la primera vuelta presidencial el 29 de mayo. La definición de Francia Márquez como su fórmula vicepresidencial es un mensaje contundente: solo importa la reunión de las fuerzas políticas de izquierda y no quieren llegar a compromisos con sectores de centro y mucho menos aquellos que son considerados cercanos a la derecha.

Por su parte, Federico Gutiérrez (Fico), recorre el país visitando a los dirigentes más importantes de las diferentes fuerzas políticas que integran la coalición del Equipo por Colombia, de la que es candidato único, pero además anuncia encuentros incluso con el expresidente Juan Manuel Santos, algo que en los sectores de derecha que ganaron el plebiscito en 2016 no cae del todo bien. El objetivo de derrotar a Petro le permite a Fico buscar alianzas y acuerdos con todos los partidos y movimientos, y presentarse como el candidato de la unidad.

Llama la atención que el Centro Democrático sigue sin definir a quien apoyará formalmente, como partido, en las elecciones del 29 de mayo, alegando que la mayoría de sus militantes siguen sin participar en el mecanismo acordado para expresarse al respecto. Se trata de una encuesta que incluye además un conjunto de temas para que el encuestado defina los tres más importantes. Vuelven a aparecer la reducción de la burocracia, la lucha contra la corrupción, la disminución de impuestos y formalización del empleo; asuntos que prometió el actual presidente, Iván Duque, y en los que su gestión es rechazada por la opinión pública, según datos de las últimas encuestas, que lo muestran como el gobierno con la peor tasa de aprobación de los últimos años.

El escenario se presenta de la siguiente manera:

Petro es el candidato de una izquierda renovada en votos y escaños en el congreso que se posesionará el 20 de julio, pero con un programa radicalizado que anuncia el fin de los fondos de pensiones, el aumento de los impuestos y de su progresividad, el gobierno por decreto si no logra mayorías en el congreso, el establecimiento de medidas proteccionistas y la ampliación de programas sociales, es decir, del gasto público.

Sergio Fajardo está desesperado tratando de presentarse como la opción entre el petrismo y el uribismo, olvidando que Fico derrotó al candidato uribista para ser alcalde de Medellín en 2015 y que fue uno de sus más importantes aliados en el concejo hace ya 19 años cuando Fajardo encabezó el Gobierno de la ciudad. Más allá de proponer ser una vía intermedia entre lo que él considera dos extremos, no ha trazado aún su propio camino, razón por la cual ha quedado estancado en las encuestas de intención de voto.

Ingrid Betancourt y el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, mantienen sus discursos en contra de las maquinarias y de la corrupción, pero sin que la opinión tenga clara una propuesta de país de su parte. No obstante, la carta de ser ajenos a la clase política y a la forma tradicional de movilizar electores, cuyo punto de partida es el clientelismo y la repartija del presupuesto nacional, sí tiene un terreno abonado y podría aún dar una sorpresa. Si de algo están cansados los colombianos es de un Estado ineficiente, lento, promotor de la impunidad y en manos de los políticos de siempre. 

Enrique Gómez Martínez, heredero de la doctrina defendida por su abuelo, el expresidente Laureano Gómez, de su padre, el ex senador Enrique Gómez Hurtado, y de su tío, el expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 Álvaro Gómez Hurtado; ha logrado que lo inviten a los debates presidenciales, a pesar de no marcar bien en las encuestas, y ha sido la revelación. Sus propuestas y su claridad encienden las redes sociales. Su gran enemigo es el voto útil de aquellos que prefieren derrotar a Petro en primera vuelta y ven un voto por Gómez como un riesgo, pues podría terminar, según ellos, favoreciendo a la izquierda. 

Fico por su parte es el candidato que más campo tiene para crecer y las fuerzas de derecha están dispuestas a ceder en muchos asuntos, con tal de facilitar su candidatura y posterior Gobierno, exigiéndole, eso sí, que no recorra el camino de Iván Duque, a saber, prometer en campaña lo que se requería para movilizar los votos más conservadores, para luego alegar como presidente que es un social demócrata y celebrar que derrotó a la extrema derecha. Anunció que se reunirá con el expresidente Juan Manuel Santos y hasta en eso parece estar encontrando respuesta positiva hasta en el uribismo. Debe proceder con cautela y sumar. Si comete el error de concentrarse en los votos que ya sacó el equipo por Colombia y sus partidos, sin ser más agresivo en la búsqueda de nuevos respaldos, le deja el campo despejado a Petro.

A estas alturas -quién lo creyera-, lo que defina el Centro Democrático es lo menos relevante para los candidatos. Su base mayoritaria ya está con Fico y a lo mejor por el malestar que hoy tiene con la dirección del partido es que no quiere participar en ningún mecanismo interno. Una de sus líderes más importantes es María Fernanda Cabal, pero el partido, incluyendo al expresidente Uribe, buscan hacerla a un lado, por la única razón de ser conservadora y oponerse en muchas cosas al actual gobierno. Ella ya está con Fico e incluso compartió con los candidatos que tuvo el equipo por Colombia en el reciente partido de la selección colombiana de fútbol en Barranquilla. Cabal hoy lidera a las facciones más disciplinadas e ideológicamente coherentes del Centro Democrático y esas ya están alineadas, diga lo que diga el partido del presidente.

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