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‘The New York Times’ falsea la realidad de Cuba y blanquea a la dictadura comunista

FIRMADA POR CORRUPTOS Y FIGURAS PÚBLICAS DE LA IZQUIERDA
Portada de 'The New York Times'.

El diario New York Times, uno de los más leídos en Estados Unidos y en el mundo, publicó a página completa la carta ¡Deja vivir a Cuba!, dirigida al presidente Joe Biden, donde más de 400 figuras públicas -en medio de la brutal represión que sufren los cubanos- piden el cese del embargo a la isla comunista, condenan las sanciones aplicadas por Donald Trump y claman por un acercamiento aún mayor que el ejecutado por Barack Obama para así terminar de normalizar las relaciones entre Washington y La Habana.  

«Es hora de tomar un nuevo camino hacia adelante en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Nosotros, los abajo firmantes, le hacemos este llamado público urgente para que rechace las políticas crueles implementadas por la Casa Blanca de Trump que han creado tanto sufrimiento entre el pueblo cubano», así comienza la misiva donde se omite, a propósito, la crueldad con que el régimen castrista trata a los ciudadanos desde 1959. 

Desvirtuar la realidad  

«Cuba, un país de once millones de habitantes, atraviesa una difícil crisis debido a la creciente escasez de alimentos y medicinas. Las protestas recientes han llamado la atención del mundo sobre esto. Si bien la pandemia de Covid-19 ha demostrado ser un desafío para todos los países, lo ha sido aún más para una pequeña isla bajo el peso de un embargo económico», alega la carta, impresa como un anuncio pagado, que intenta despojar de contenido político el levantamiento popular del pasado 11 de julio (J-11) y días sucesivos, y responsabilizar al embargo por la despótica gestión socioeconómica impuesta en Cuba durante 6 décadas. 

Corruptos entre los firmantes 

No en balde entre los firmantes están los ex-presidentes de las dictaduras del Socialismo del Siglo XXI Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Rafael Correa (Ecuador), ambos señalados por abuso de poder, corrupción y otros crímenes cometidos durante sus mandatos. Así como artistas e intelectuales de izquierda, líderes religiosos y activistas políticos identificados con el progresismo, bajo iniciativa conjunta de las organizaciones Codepink, The People’s Forum (que divulga películas de propaganda comunista cubana como el Noticiero ICAIC) y la coalición ANSWER (que el 15 de julio realizó el webinar «Let Cuba Live! End the U.S. blockade Now!), cuyo propósito, según dicen, es «cambiar la política inmoral y miope de Estados Unidos hacia Cuba».  

«Nos parece inconcebible, especialmente durante una pandemia, bloquear intencionalmente las remesas y el uso de las instituciones financieras globales por parte de Cuba, dado que el acceso a dólares es necesario para la importación de alimentos y medicinas. A medida que la pandemia azotó la isla, su gente y su gobierno perdieron miles de millones en ingresos del turismo internacional que normalmente irían a su sistema de salud pública, distribución de alimentos y ayuda económica», reza la publicidad, que fue acompañada con carteles lumínicos pagados en Union Square , Nueva York, y promovida por colectivos de jóvenes anti-embargo, pro-castristas y por los medios comunicación masiva del Estado cubano, donde se distorsiona la realidad llamándole «bloqueo» al embargo económico

«Durante la pandemia, la administración de Donald Trump endureció el embargo, hizo a un lado la apertura de Obama y puso en marcha 243 «medidas coercitivas» que han estrangulado intencionalmente la vida en la isla y creado más sufrimiento», son algunos de los argumentos que este grupo anti-embargo expone para, de forma falaz, justificar un mayor acercamiento entre Biden-Harris y la dictadura isleña. 

Objetivo: blanquear la dictadura y normalizar relaciones 

De hecho, el anuncio pagado destapa el principal objetivo de los grupos que buscan normalizar el trato de Estados Unidos y el mundo democrático hacia la dictadura cubana: «Les pedimos que pongan fin a las «medidas coercitivas» de Trump y vuelvan a la apertura de Obama o, mejor aún, inicien el proceso de poner fin al embargo y normalizar plenamente las relaciones entre Estados Unidos y Cuba». 

No sorprende que el director de cine Oliver Stone, quien dedicó películas elogiosas a los fallecidos dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez, sea uno de los signatarios del reclamo o guiño a la Casa Blanca. No podían faltar Noam Chomsky, Atilio Borón y Frei Betto, quienes durante años han sido recibidos con honores en La Habana por el Partido Comunista. Y los actores Danny Glover, Susan Sarandon y Jane Fonda, igualmente defensores de las políticas socialistas que han condenado a la represión, la miseria, la cárcel y el éxodo a millones de cubanos. 

«En lugar de mantener el camino trazado por Trump en sus esfuerzos por deshacer la apertura del presidente Obama a Cuba, le pedimos que siga adelante. Reanude la apertura y comience el proceso de poner fin al embargo«, reclaman los firmantes, desoyendo los gritos que, a pesar de la cruenta represión y los asesinatos de Estado, multitudes de cubanos lanzaron en decenas de ciudades desde el 11 de julio: «Libertad, Abajo el comunismo, No tenemos miedo, Que se vayan los Castro, No más dictadura«, enfatizando el carácter político de sus legítimas protestas contra el más longevo totalitarismo del hemisferio.  

Los escritores oficialistas cubanos Miguel Barnet y Nancy Morejón; los músicos Chico Buarque, Silvio Rodríguez, Israel Rojas (Buena Fe); el artista plástico Eduardo (Choco) Roca Salazar; los reverendos Raúl Suárez y Dora Arce Valentín; y el premio nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel son otros de los peticionarios de esta publicidad política pro-castrista que no duda en falsear la realidad en un momento en que las fuerzas represivas de la familia Castro y Díaz-Canel mantienen la isla en estado de sitio y recrudecen la cacería de brujas contra los manifestantes del J-11

«La prohibición de las remesas y el fin de los vuelos comerciales directos entre Estados Unidos y Cuba son impedimentos para el bienestar de la mayoría de las familias cubanas. «Apoyamos al pueblo cubano», escribió usted el 12 de julio. Si ese es el caso, le pedimos que firme inmediatamente una orden ejecutiva y anule las 243 «medidas coercitivas» de Trump. No hay razón para mantener la política de la Guerra Fría que requería que Estados Unidos tratara a Cuba como un enemigo existencial en lugar de un vecino», proclama la publicidad política, lavándole, una vez más, el rostro al régimen de La Habana. 

Política hacia Cuba de Biden-Harris  

Luego del levantamiento pacífico que protagonizó el pueblo cubano el pasado 11 de julio, miles de cubanos y cubanoamericanos mostraron su rechazo a la represión ordenada por el castrismo y realizaron manifestaciones en importantes ciudades como Miami y Washington DC. La administración Biden-Harris dictó sanciones contra el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, Álvaro López-Miera, y contra las tropas militares de élite conocidas en la isla como las «avispas negras» o «boinas negras», bajo la Ley de Responsabilidad de Derechos Humanos Global Magnitsky, habilitada para responsables de graves abusos contra los derechos humanos y de actos de corrupción en el mundo. 

A la par el gobierno estadounidense emitió un comunicado donde expone su política hacia Cuba, a la cual se oponen legisladores cubanoamericanos como Marco Rubio (Republicano por la Florida) y líderes del exilio, por considerarla una traición al pueblo cubano. 

«El mundo observó el 11 de julio cómo decenas de miles de ciudadanos cubanos marcharon en ciudades de Cuba para exigir libertad tanto de la pandemia como de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que han sido sometidos por el régimen autoritario de Cuba«, declaró la Casa Blanca. «Estados Unidos apoya al pueblo cubano y, por lo tanto, abordar el momento y la situación actual en Cuba es una de las principales prioridades de la administración Biden-Harris. Bajo la dirección del presidente Biden, Estados Unidos está aplicando activamente medidas que apoyarán al pueblo cubano y harán que el régimen cubano rinda cuentas».

En el texto se refiere a: «responsabilizar al régimen cubano» por la «represión de las protestas pacíficas y prodemocráticas en Cuba que comenzaron el 11 de julio»; «involucrar a la comunidad internacional» en la solicitud de la «pronta liberación de los manifestantes pacíficos que han sido detenidos injustamente»; «asegurar que los ciudadanos cubanos tengan acceso a Internet», atestiguando que están «colaborando activamente con el sector privado para identificar formas creativas de garantizar que el pueblo cubano tenga un acceso seguro al libre flujo de información en Internet», que han pedido al régimen no le corte Internet al pueblo (medida que el castrismo mantiene) y que se mantendrán escuchando a los «los líderes cubanoamericanos», mientras representantes federales como el senador Rubio han denunciado que no es cierto.  

A pesar de que grupos de exiliados y organizaciones opositoras dentro de la isla han pedido mantener las sanciones a la dictadura, incluso con miles de firmas ha exigido una «intervención humanitaria«, la declaración oficial menciona que se revisará «la política de remesas«, considerado por no pocos analistas y políticos como una oxigenación del régimen, así como la «rehabilitación de personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. 

Entre tanto, una flotilla de barcos partió desde Miami el viernes, bajo constantes alertas de las autoridades estadounidenses de no acercarse a las aguas cubanas, para lanzar fuegos artificiales a unas 15 millas de la isla como señal del apoyo de los exiliados al levantamiento popular en contra de la dictadura.  

Pero en Cuba gritan ¡Libertad! No levantar el embargo 

El Centro por una Cuba Libre (Center for a Free Cuba) ha denunciado en su página web que el anuncio en The New York Times obvia que «Cuba no tiene sindicatos, periódicos, estaciones de radio o televisión, asociaciones cívicas libres o independientes, ni la población tiene otra vía para expresar su disgusto con su gobierno que la protesta en las calles«.

La organización, en respuesta a lo que califica como un «anuncio engañoso» por parte de Codepink, recuerda que el régimen castrista comercia con el resto del mundo (casi 200 países), que Estados Unidos es uno de los mayores proveedores de alimentos a la isla y que una de las razones por las que Cuba no puede hacer más negocios con otros países es «porque las élites gobernantes han robado o malgastado el dinero», a pesar del inflado excesivo de los precios de los productos que importan. 

«El resultado de seis décadas de opresión sofocante, abusos de los derechos humanos y una planificación central comunista fallida fue el levantamiento nacional del 11 de julio. Fue espontáneo y participaron cubanos de todas las razas. El grito de decenas de miles en toda Cuba fue por Libertad. ¡Libertad! No levantar el embargo«, expresó John Suárez, director ejecutivo de esta ONG que defiende los derechos humanos en la isla. 

Propuesta: Dejen que los cubanos vivan en libertad 

El Centro por una Cuba Libre refutó el anuncio con la frase «dejemos que los cubanos vivan en libertad» y recalcó, ante la omisión en The New York Times, que luego del 11 de julio el castrismo ha desatado «una ola brutal de palizas, desapariciones de ciudadanos, encarcelamientos y ejecuciones extrajudiciales, que son similares a las peores llevadas a cabo por otros regímenes totalitarios en el pasado».

Frente a la publicidad engañosa, como respuesta y derecho a réplica, activistas, líderes políticos y empresarios del exilio cubano que defienden la libertad, los derechos humanos y que denuncian la represión en la isla, deberían valorar la compra en The New York Time de un anuncio, también a página completa, titulado ¡Dejen que los cubanos vivan en libertad!, donde se desenmascare la falacia del embargo y se muestre a los neoyorquinos y al mundo lo que realmente sucede en Cuba. Quizás sería la más oportuna y efectiva respuesta. Aprender de la oposición puede más ser provechoso que lo que suele creerse.

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