La ley de Macron para frenar el separatismo islámico no menciona el islam

TRAS DÉCADAS DE INACCIÓN Y CONNIVENCIA

La Asamblea Nacional ha aprobado la nueva norma que refuerza el control de las mezquitas y penaliza el odio en internet.

La Fundación Disenso abordaba el ‘gatopardismo’ del presidente francés en un artículo titulado ‘Macron: cambiar todo para que nada cambie’. En el mismo se analizaban algunos de los aspectos más controvertidos de las últimas decisiones del Elíseo relativas a la amenaza islamista que sufre el país.

“La realidad es que ni Sarkozy, ni su sucesor François Hollande, ni ahora Emmanuel Macron han logrado poner coto a una anomalía, la del separatismo islámico, que conduce a la destrucción de la convivencia, la partición de territorios y, en último caso, a la guerra civil entre una parte de Francia y otra. En decenas y decenas de barrios de las principales ciudades no impera la legislación y la República, sino una suerte de ley islámica dictada por imanes radicales vigilados por organizaciones con conexiones internacionales que son los que controlan, estos sí, tanto el culto religioso, como la seguridad o las actividades ilícitas en las zonas dominados”, explicaba el texto, que concluía que esta nueva norma no era más que “la constatación del fracaso del multiculturalismo y las políticas de integración”.

La Asamblea Nacional francesa ha aprobado este martes el “proyecto de ley que reafirma los principios republicanos” con el objetivo de poner al día el modelo laico, garantizar la libertad de culto y la neutralidad del Estado ante las religiones. Se trata del proyecto estrella del último tramo de la presidencia de Emmanuel Macron, que ha denunciado públicamente el separatismo islamista al que antes hacíamos referencia, pero que se ha negado a señalarlo directamente en la nueva legislación.

El texto fue aprobado con 347 votos a favor, 151 en contra y 65 abstenciones. A favor los diputados de La República en marcha, el partido de Macron, además de varias pequeñas formaciones. Los Republicanos votaron en contra, así como la izquierda radical de La Francia Insumisa. Se abstuvieron el Partido Socialista y los seis diputados de Reagrupamiento Nacional. La nueva norma irá ahora al Senado, en manos de la derecha, para después regresar a la Asamblea Nacional.

La ley refuerza el control de mezquitas y asociaciones para asegurarse de que respetan los principios republicanos. También crea un delito específico (castigado con hasta tres años de prisión) por “puesta en peligro de la vida ajena por la difusión, con un objetivo malintencionado, de informaciones relativas a la vida”. La creación de este nuevo delito está motivada por el asesinato de Samuel Paty, el profesor asesinado por una comunidad islámica por mostrar unas caricaturas de Mahoma a sus alumnos.

También se prohíbe la educación en casa a partir de los tres años para evitar que, como está ocurriendo ahora mismo en numerosos barrios de Francia, los jóvenes crezcan a la espalda del país y de los valores republicanos. No obstante, el texto contempla varias excepciones y no se aplicará hasta 2024.

La realidad es que, tras décadas de inacción y connivencia de las autoridades, ciertas comunidades musulmanas creen estar legitimadas y en disposición de controlar las instituciones, desde la Justicia hasta la Educación, para imponer su visión del mundo y crear, dentro del corazón de Francia, pequeños califatos islámicos donde los ‘infieles’ no tienen más derecho que agachar la cabeza, asumir la nueva realidad y marcharse a otro lugar.

Por otra parte, la nueva norma no incluye las propuestas para vetar el velo en las universidades o prohibir que lo lleven las menores de edad.

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