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las acusaciones de encubrimiento del narcotráfico provocan inestabilidad en el gobierno

La revelación de los ‘narcoaudios’ permite a Evo Morales ganar terreno frente a Arce en Bolivia

El expresidente de Bolivia, Evo Morales.

Como toda novela melodramática, e incluso con algo de suspenso, en el enfrentamiento entre Evo Morales y Luis Arce Catacora, cada capítulo tiene un giro importante.

Las denuncias de Morales sobre un encubrimiento del narcotráfico al menos por parte de la Fuerza Especial para la Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), están provocando un auténtico sismo en esta institución, pero que bien podría generar la inestabilidad del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, y de la propia gestión de Arce Catacora.

Lo que Morales ha provocado hasta el momento no es poco. Primero ha caído el director de la FELCN, José María Velasco, y ahora también el exjefe nacional de Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar), Jaime Arancibia, y el excomandante de Umopar-Chimoré, Yerko Terán, sobre quienes ya existe incluso orden de aprehensión. Algo curioso de esto último es que el coronel Terán, denunciante de los audios que Morales expuso ante la prensa, es ahora es el principal sindicado del caso.

De igual manera, Andrónico Rodríguez, senador del Movimiento al Socialismo (MAS) por Cochabamba y, de manera más precisa, miembro de los cocaleros del Chapare que lidera Morales, se ha apresurado en afirmar que el caso de los ahora denominados “narcoaudios” no apunta contra Morales o algún ministro de Arce.

Sin embargo, mostrarse como un “buen ciudadano” que colabora con la justicia y el orden en el país, como ha dicho alguno de sus correligionarios, y no como un soplón que conspira contra el gobierno de Arce, le va a costar al mucho más de lo que imagina el jefe cocalero.

Desde la contundente derrota que el MAS sufrió en las elecciones departamentales y municipales de marzo de 2021, cuando recibió la mitad de votos que hicieron presidente a Arce en 2020, Evo Morales ha sumado al menos 10 fuertes críticas al gobierno.

Entre estas arremetidas, destacan, por ejemplo, las acusaciones a “algunas autoridades” de ser antievistas, la existencia del “bloque Choquehuanca” (en alusión al Vicepresidente), que la detención de su exjefe antidrogas, Maximiliano Dávila, se traduce en la intención de “algunos compañeros” del gobierno de implicarlo con el narcotráfico.

Para Franklin Pareja, destacado analista político en el país, las arremetidas de Morales contra Arce y su gobierno se explican porque el expresidente todavía no asimila el hecho de que ya no manda, de que Arce es ahora el presidente, y que, por tanto, son cada vez más miembros del partido quienes le pierden el respeto, a excepción -todavía- del evismo entre los cocaleros del Chapare.

Más aún, para Angélica Ponce, exdirigente de las mujeres interculturales del MAS, Morales debió presentar los narcoaudios a la Fiscalía, como corresponde. Además de que genera polémica mediática “para desgastar y desestabilizar al hermano  Arce”.

Todas estas denuncias están provocando -como adelantamos- un auténtico sismo político que apenas empieza y que bien podría alcanzar a Arce eventualmente. Para el analista Carlos Valverde, «estamos ante un Estado que protege el narcotráfico, eso le sirve en lo político a Evo Morales para pelear y recuperar espacio dentro del Movimiento Al Socialismo».

Siguiendo el desarrollo del enfrentamiento entre Morales y sus seguidores, y Arce y su gobierno, aún está pendiente la interpelación que la propia bancada del MAS prepara contra el ministro de Gobierno para este 20 de abril. Probablemente la revelación de los narcoaudios seguirá ganando fuerza en este sentido. Al tiempo.

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