«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
se espera que la participación esté en un mínimo histórico

Le Pen continúa reduciendo la distancia con Macron a diez días de la segunda vuelta presidencial

Marine Le Pen, candidata a la presidencia de Francia. Reuters

Según los sondeos, Marine Le Pen está estrechando la distancia que le separa del vencedor de la primera vuelta de las presidenciales francesas, el presidente Emmanuel Macron, lo que ha hecho reaccionar al «pequeño Napoleón» con una campaña de desprestigio de la líder de Reagrupación Nacional no muy original, pero probablemente efectiva: votar a Marine es votar a Putin.

No es muy sutil, pero estamos en guerra, y en toda guerra los bandos están bien delineados y prima el lema de «con nosotros o contra nosotros». Además, de esta forma el inquilino del Elíseo no tiene que gastar dinero, tiempo o imaginación con la propaganda, que ya se la traen bien cocinada desde todos los medios y todos los países de su entorno.

El encargado de abrir fuego con este cuento de buenos y malos y culpa por asociación ha sido en el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, que en una entrevista en RTL resumió la segunda vuelta de las presidenciales como elegir entre un «aliado de Vladimir Putin» y un presidente que tiene en mente los mejores intereses de Francia. Como el de joder a los no vacunados.

Para Bruno, estas elecciones representan «una batalla» entre «dos visiones de Francia», y sugirió que una eventual victoria de Le Pen supondría que Francia da la espalda a Europa, lo que empobrecería a la clase trabajadora. Cherchez l’argent!

En realidad, los lazos de Le Pen con el líder ruso consisten en obtener un préstamo de una empresa rusa en 2014 y visitar a Putin en 2017. Sin embargo, se distanció del líder ruso luego de su invasión de Ucrania, mientras que Macron ha estado en comunicación regular con el Kremlin para intentar y acabar con la crisis.

La líder soberanista terminó 4,7 puntos porcentuales por detrás de Macron en la primera vuelta de las elecciones francesas el domingo y los dos se enfrentarán en una segunda vuelta el 24 de abril. Mientras que las encuestas dan una ventaja al presidente de 44 años de cara a la fase final de la campaña, Le Pen ha ido cobrando impulso y ya sumó más de 10 puntos a su desempeño en las elecciones de 2017.

Una encuesta de Ipsos-Sopra Steria le está quitando el sueño a Macron, al revelar que está perdiendo terreno con todos los grupos de edad menores de 60 años, mientras que Le Pen obtuvo alrededor del doble de votos entre los trabajadores.

Mientras tanto, se espera que la participación esté en un mínimo histórico según una encuesta de OpinionWay-Kea Partners publicada por Les Echos y Radio Classique, que también mostró que Le Pen redujo la brecha en un punto.

Lo que para muchos fue sorprendente es que el izquierdista radical que ha quedado tercero, Jean-Luc Mélenchon, anime ahora ardientemente a sus filas a votar a Macron, al que llamó de todo menos bonito en su campaña electoral. Como ya hemos comentado, a sus muchachos se les va a hacer muy cuesta arriba depositar su voto a favor de un ejecutivo bancario al que su líder ha dibujado con cuernos y rabo hasta ahora.

Este mismo discurso le sirvió en las pasadas elecciones, más o menos. Pero es dudoso que el truco vuelva a funcionar una segunda vez. Lo que sí está claro es que el panorama político francés, un caos del que han desaparecido virtualmente las partidos hegemónicos durante más de medio siglo, es campo abonado para cualquier sorpresa, incluida la de un resultado como el de Trump.

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