López-Dolz: ‘En Perú están generando una situación prerrevolucionaria’

Crisis política y social en Perú
Dardo López-Dolz

Entrevista de María Angélica Correa a Dardo López-Dolz, abogado peruano, analista de Riesgo Político, ex viceministro del Interior en el Gobierno de Alan García (2006-2007) y ex miembro del Núcleo de Inteligencia de la Presidencia del Consejo de Ministros en el gobierno de Alejandro Toledo. 

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La conversación con López-Dolz se desarrolló a pocas horas de que Manuel Merino dejara la presidencia. La crisis continúa en el país andino. No obstante, en esta entrevista ahondamos en el método y, en la punta del iceberg que ha significado Martín Vizcarra para el logro de los objetivos de la izquierda radical.

“Utilizando la tesis de la agudización de las contradicciones están generando una situación prerrevolucionaria que no se había logrado nunca en el Perú. Lo que creo es que, siguiendo una directiva que no nace de él, el propio Martín Vizcarra desde la postrimería de su gobierno ha agutillado deliberadamente la crisis, anticipando cómo iba a reaccionar el Congreso. Ha provocado la vacancia él mismo. Yo no creo en la torpeza de quien ha demostrado ser inteligente para el mal. Todo esto implica una habilidad que no es de Martín Vizcarra, es de todo el aparato que está por detrás. Quienes dirigen esto desde afuera son Irán, China y Rusia, que han tomado el control en Venezuela, Bolivia y Nicaragua a través de la Inteligencia cubana.”

López-Dolz prosigue entregando su visión sobre la situación actual del Perú:

“Las marchas han sido organizadas y promovidas por las redes y por muchos medios de comunicación que azuzan a la gente y además exageran la concurrencia con ángulos cerrados de las cámaras para que parezca que haya más gente. Pero la organización original proviene claramente de los grupos que organizaron los desmanes en Chile con la misma metodología, agrediendo a la Policía y buscando muertos. Nunca sabremos si los muertos han sido causados por la Policía en el enfrentamiento o si alguien dentro de la manifestación los mató, pero para el imaginario popular, los muertos han sido causados por la Policía”.

Pregunta: Ese ha sido un método utilizado por el chavismo en Venezuela. Pero, más alá de lo que me menciona sobre los medios de comunicación y las redes, ¿entonces, la izquierda radical ya penetró al Perú?

Respuesta: Siempre ha estado presente en la política peruana, pero nunca ha tenido apoyo, ni tampoco lo tiene ahora. Lo que ocurre es que cuando convocan no se identifica la organización convocante, sino que sale una organización a convocar una manifestación porque, ‘el Presidente no te representa, porque el Congreso no te representa, porque no es lo que tú quieres, porque tienes derecho a expresarte‘. Esa gente que sale (que lo hace con ingenuidad y buena intención) no se dan cuenta de que terminan siendo tontos útiles de la izquierda extrema que los utilizan como una distracción. Sale la multitud de personas pacíficamente y dentro de ella se camuflan grupos con instrucciones claras de sabotaje y ataques a la propiedad pública y privada, y que además buscan enfrentamientos con la Policía para causar muertos. No es la primera vez que pasa, pero es la primera vez que es exitosa, porque antes no habían conseguido a tanta gente.

¿Martín Vizcarra ha formado parte de esa izquierda radical?

—Vizcarra es un viejo militante de la Coordinadora Continental Bolivariana, que es el antecesor en el tiempo de lo que hoy se conoce como el Grupo de Puebla, con la participación adicional de Rodriguez Zapatero. Vizcarra no era un líder, sino un militante sin relevancia. Quien tenía más relevancia era César Villanueva que fue su jefe en la organización. Cuando Vizcarra sube a la presidencia, Villanueva pasa a ser primer jefe de Gabinete. También pone a Vicente Zeballos, que es un viejo militante del Partido Comunista. Así que cuando inicia la pandemia tiene a un miembro del Partido Comunista como presidente del Consejo de Ministros que luego fue designado como representante de Perú ante la OEA. Queda Victor Zamora, viejo militante del Frente Amplio, como ministro de Salud. Zamora, comunista también, es quien se opone a que se apliquen las pruebas moleculares, a que se practiquen pruebas rápidas y es quien está detrás de una serie de medidas que en vez de ayudar a la lucha contra el covid, ha colocado al Perú en la peor posición del mundo: el mayor número de contagiados por millón, la mayor cantidad de muertos por millón y la peor crisis económica proporcionalmente.  

¿Cuál es el objetivo de la izquierda radical, más allá de la desestabilización de este gobierno provisional?

—El propio Vizcarra ha generado las contradicciones necesarias para ser vacado, para generar la condición de crisis en el Perú, para colocar una situación similar a la chilena, la boliviana, la venezolana…

¿Pero qué ganaba Vizcarra si su mandato terminaba el año que viene?

No perdamos de vista que quien dirige esto no es necesariamente Vizcarra. Él es un militante disciplinado que obedece y acata las disposiciones del comité central o de la sala situacional. Vizcarra empieza a cometer una serie de torpezas, digamos raras… Torpezas aparentes, intencionales, porque la realidad es que formaban parte de un plan. No me cabe en la cabeza que cometa esas torpezas el mismo que demostró una gran habilidad para demoler a la oposición. El mismo que fue capaz de destruir la primera gran mayoría en el Congreso y meter presa a su líder (Keiko Fujimori) sin denuncia formal y con el apoyo de la población. El mismo que llevó al suicidio al presidente del segundo partido más importante y que logró poner en una situación muy débil a todos los partidos políticos.

¿Ese suicidio es el del presidente a Alan García? Cuando dice “esta gente” es lo que se conoce en el Perú, como los caviares, ¿o estos grupos son ya algo exquisito de esta izquierda radical?

—Ha sido capaz de demoler al partido político más estructurado y antiguo del país y de causar la muerte de su líder. Si fue un suicidio o un homicidio, nunca lo sabremos, pero sí que descabezó ese partido y lo dejó fuera de operación porque era el partido que tenía mayor estructura a nivel nacional y mayor presencia a nivel judicial. 

¿Qué sigue ahora?

—Cualquier cosa puede pasar. La calle está revuelta y no se va a tranquilizar con cualquier designación. Las fuerzas de izquierda que votaron contra la vacancia están poniendo sus candidatos como los únicos capaces de asumir la Presidencia del Congreso, y, por lo tanto, la Presidencia de la República. Encima, hay la presión contemporánea de que sea preferiblemente una mujer. Por lo tanto, queda entre Zenaida Solís, que es abiertamente de izquierdas, y Carolina Lizárraga, una exjuez anticorrupción con una buena relación con las Fuerzas Armadas, pero de la que no se sabe más y, por lo tanto, de la que no se sabe de qué lado cojea ni para qué lado va a ir.

Es decir, las fuerzas de extrema izquierda se están moviendo para que quede constitucionalmente el candidato elegido por la Sala Situacional como presidente de Gobierno.

—Las fuerzas de izquierda en el Congreso son absolutamente minoritarias, simplemente, como la mayoría votó a favor de la vacancia, entonces, debe ser de la minoría que no votó a favor. Y esa minoría son ellos. 

¿Cómo avizora las elecciones del 2021? ¿Hay algún candidato de la derecha para ganar las elecciones?

—Son muy inciertas. Al haberse atomizado la política, al haber veintitantos candidatos, con unos cinco o seis con probabilidades, ninguno con liderazgo, ninguno con mayoría, ninguno con posibilidad de alcanzar una mayoría importante en el Congreso, el que gane las elecciones lo hará con un 15% de la población y con una minoría muy frágil en el Congreso. Todavía es pronto para saber. La campaña no ha comenzado y las candidaturas no son oficiales. 

Insisto en una pregunta que le hice. ¿Entonces, por qué la llamada Sala Situacional no esperó a las elecciones del año que viene cuando Vizcarra terminara?

—Porque el ‘modelo’ nunca ha ganado las elecciones si no ha generado una crisis antes. El ‘modelo’ necesita ganar una elección para legitimarse y nunca ha ganado. Recuerda que Vizcarra llega a la presidencia como vicepresidente por la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski y sin una bancada y no había posibilidad de que la izquierda radical ganara las elecciones. Antes de eso, no la había. Después, ya veremos. 

¿La izquierda ha penetrado a las fuerzas armadas?

—La izquierda ha tenido un trabajo de penetración de cuarenta años en las Fuerzas Armadas, en el Clero, en el Magisterio, y en la Academia. Han hecho un trabajo de subversión ideológica largo y se han posesionado allí. Las Fuerzas Armadas hay que separarlas por partes. En el Ejército sí hay una penetración muy antigua, ya en los años 60 había presencia socialista. Acuérdate que, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), Hugo Chávez estudió en la Escuela Militar de Chorrillos en el Perú. También en aquella época Castro pasó tiempo en territorio peruano. 

¿Cuál de los Castro?

—Raúl Castro. Pasó meses en el norte del Perú. En esa época, el Ejército empezó a comprar casi todo su armamento y tecnología a la antigua Unión Soviética y tú sabes que toda compra masiva de armamento incluye una alianza estratégica. Y en esa época la mayoría de los oficiales y suboficiales empezaron a ir a Rusia a calificarse. Entonces, la presencia rusa es importante. En la Fuerza Aérea también pasó en menor escala, pero algo parecido porque sí se compraron aviones de transporte rusos y cazas de combate y allá fueron a prepararse los oficiales. En el caso de la Marina no es tan notorio y en el caso de la Policía es más difícil. Lo que han hecho es que han formado una minipolicía que se llama División de Investigación de Asuntos Complejos (DIAC), pero que en la realidad viene actuando como una policía política. 

Así como en el caso venezolano, actores internacionales como Rusia, China, Irán, Cuba… ¿están teniendo un papel en esta crisis?

—La presencia nunca es directa. Por ejemplo, China está presente presionando para adquirir en las minas y en la industria de energía en el Perú, y además tiene un puesto en las telecomunicaciones. Las técnicas de subversión que son las mismas que se han utilizado en Chile, son las típicas técnicas del GRU de la inteligencia militar rusa. En el caso de Irán están presentes en ciertas zonas del país, no masivamente, pero sí han participado en los eventos violentos. 

—¿Y el régimen venezolano?

—Sí está presente porque en medio de la inmigración de un millón de venezolanos (era la cifra del año pasado), se han introducido deliberadamente delincuentes liberados de las cárceles. Esto me lo han informado oficiales disidentes de las Fuerzas Armadas y la Policía venezolanas que están asilados en el Perú. Cada vez que hay disturbios hay presencia de venezolanos y no me extrañaría que empiecen a aparecer chilenos y bolivianos también ahora. Y la presencia de la Inteligencia cubana nunca es con pasaporte, siempre son gente formada en Cuba, nacida en los distintos países que funcionan para los intereses cubanos. 

Al concluir nuestra entrevista, luego de la renuncia de Manuel Merino fue designado Francisco Sagasti como presidente encargado. ¿Qué opinión tiene de él?

—Sagasti es una persona que ha demostrado simpatía por el grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amarú (MRTA) que secuestró la embajada de Japón, y quien asume la vicepresidencia que va a ser presidente del Congreso es del Frente Amplio, otro partido socialista. Y yo veo en riesgo la propia elección y la fiabilidad de la elección. Este gobierno interino no va a ser viable, porque si intentan aplicar lo que corresponde a su ideología van a generar una reacción en las calles. La única salida es un adelanto de elecciones. 

¿Sagasti es comunista?

—Sí, es comunista. 

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