López Obrador militariza aeropuertos y vías férreas para sofocar a la disidencia

una notoria forma de ahuyentar la inversión privada
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El presidente socialista de México, Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado que pondrá en manos de militares varios aeropuertos del sureste mexicano y su icónico Tren Maya con el pretexto de oponerse a la inversión privada, a la que abomina por considerarla «corrupta» y saqueadora.

«Quiero también aprovechar para decirle a la gente que tomamos la decisión de entregar estos bienes en custodia a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Por ejemplo el Tren Maya, el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, el Aeropuerto de Palenque, el Aeropuerto de Chetumal, el nuevo aeropuerto de Tulum, van a formar parte de una empresa, manejada por la Sedena», aseguró el pasado jueves durante su propagandística conferencia cotidiana.

Y luego vino su justificación: «Porque si esos bienes se los dejamos a Fonatur (una institución para fomentar el turismo) o a la Secretaría de Comunicaciones, no aguatan ni la primera embestida. Acuérdense lo que hicieron con Fonatur, que vendían terrenos, a siete pesos el metro cuadrado. En zona turística. Ni lo que cuesta un metro cuadrado de alfombra. Y así remataron todo. Entonces se está invirtiendo, recursos de presupuesto, porque todas estas obras se están haciendo sin crédito, es dinero del presupuesto público, dinero de todo el pueblo. No van a quedar deudas. Entonces para el manejo de la administración va a estar a cargo de estas obras la Sedena».

Empero, las decisiones del tabasqueño reman en contra de la Constitución, que prohíbe a las fuerzas castrenses participar en negocios. El artículo 129 de la Carta Magna, señala con claridad que en tiempos de paz ninguna autoridad militar debe ejercer función alguna que no esté relacionada directamente con la disciplina militar.

Y eso no es todo. Hay más. «Todo el complejo del Istmo de Tehuantepec, los ramales del ferrocarril, de Palenque a Coatzacoalcos, de ahí a Salina Cruz, de Ixtepec a Tapachula, los puertos de Coatzacoalcos y de Salina Cruz, todo ese complejo del Istmo, va a quedar en custodia de la Secretaría de Marina. Se va a establecer que el 75% de las utilidades de todos estos complejos va a ser para de pago de pensiones de las Fuerzas Armadas y 25% para el pago de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado. Las utilidades», dijo el presidente izquierdista.

Con esta jugada, el gobierno mexicano aspira a tener de su lado la lealtad de las fuerzas castrenses, soldados y marinos, así como de ganar apoyos en la burocracia. Ambos sectores estratégicos que serían útiles para sofocar a la disidencia, e incluso posibles golpes de Estado, insurrecciones y revueltas, dentro y fuera de las filas del gobierno.

También ha sido considerado este paso como una notoria forma de ahuyentar la inversión privada o extranjera con lo que no se generan nuevos empleos ni oportunidades, porque todo queda bajo la discrecionalidad de los militares, agradecidos ahora con López Obrador. «Esto nos va a garantizar que no se privaticen estas obras», añadió López, sin especificar de qué manera es que eso queda garantizado, así como qué relación habría entre los militares y el centralismo socialista o, dicho de otra forma, entre los militares y la aversión a la iniciativa privada.

Ya López había asignado antes tareas al Ejército que no le corresponden. Por ejemplo, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, y también de 2.700 sucursales del Banco del Bienestar, así como la remodelación de hospitales.

También las Fuerzas Armadas controlan ya aduanas y puertos. Colaboran en programas para la siembra de árboles, respaldan el plan de contingencia del Covid-19, y acompañan hasta el proceso de vacunación, distribuyen medicinas, instrumental médico y hasta libros de texto.

Y por si eso fuera poco, López Obrador llegó a ordenar ir a salvar en un avión militar al dictador socialista e indigenista Evo Morales. Aquello en 2019, cuando éste huía de la justicia de Bolivia.

Las cenizas del famoso cantante José José también fueron trasladadas de Miami a México, lo cual habría costado a nuestros bolsillos cerca de 52173.92 euros en su equivalente en pesos mexicanos.

Desde que López inició la entrega de los primeros negocios a las Fuerzas Armadas, en julio de 2020, recibió críticas de la opinión pública. Pedro Ferriz de Con, periodista, comparaba sus acciones con las impuestas por la dictadura chavista en Venezuela.

También se ha ido militarizando la seguridad ciudadana. Las acciones y presencia de la Guardia Nacional, ahora bajo el mando de la Sedena, se han extendido por todo el país. La Guardia es un cuerpo de seguridad integrado por policía militar y miembros del ejército.

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