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La tiranía de Daniel Ortega carga contra el empresariado de Nicaragua y detiene a sus dos máximos representantes

El régimen sigue engrosando una larga lista de presos políticos
Michael Healy, Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) de Nicaragua. REUTERS

La Policía del régimen nicaragüense ha detenido este jueves a los dos máximos líderes empresariales del país, el presidente y vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), Michael Healy y Álvaro Vargas, respectivamente, por presunta malversación de bienes y activos.

Los detenidos también estaría acusados de «realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización».

Asimismo, la Policía también ha acusado en un comunicado, recogido por ‘La Prensa’, a los principales dirigentes empresariales del país de «proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones, demandar, exigir y aplaudir la imposición de sanciones contra el Estado».

Por último, Healy y Vargas han sido detenidos acusados de «lesionar los intereses supremos de la nación».

Healy ha sido arrestado durante la mañana de este jueves en Managua después de salir de una «entrevista» a la que había sido citado por el Ministerio Público que, sin embargo, ha sido finalmente aplazada. Tras su detención, las fuerzas de seguridad nicaragüenses han allanado la casa del presidente del COSEP.

El órgano empresarial también ha denunciado en un comunicado que el conductor de Healy también ha sido detenido en unas acciones que «violentan los derechos individuales establecidos en la Constitución y los Derechos Humanos reconocidos por los tratados internacionales suscritos por Nicaragua».

«El país necesita paz y estabilidad», ha pedido el COSEP, a la vez que ha urgido a la «liberación inmediata» de sus dirigentes.

A poco menos de tres semanas de las elecciones presidenciales, Nicaragua está atravesando una crisis política y social marcada por la represión de Daniel Ortega, cuyo resultado ha sido el encarcelamiento de críticos y opositores en un clima de violación de los Derechos Humanos que ha llevado a la comunidad internacional a alertar sobre el posible no reconocimiento de los resultados de los comicios.

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