PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

‘No comerás carne’ y otros mandamientos de la Ley de Bill Gates

Bill, el líder moralizante por antonomasia, juega a Dios

Con renovados bríos han arreciado las predicciones y planes tenebrosos de Bill Gates. Previsor, viendo que no rendiría mucho más la estrella distópica del covid, el buen Bill ha vuelto a su zona de confort: El Cambio Climático. No es él únicamente, no está solo. Los guardianes de la humanidad ya declararon repetidamente que el covid-19 ha sido sólo un ensayo de lo que se nos viene encima si no se aborda un “reseteo” gigantesco de la humanidad para enfrentar el desafío climático. Élites culturales, políticas, empresariales o espirituales ya están volviendo al mecanismo más rendidor, el que sirve si hace mucho frío o mucho calor, si hay plagas o desaparecen especies, si crece la violencia en África o la depresión en Alaska, todo, pero todo lo que la imaginación pueda soñar es atribuible al Cambio Climático

El objetivo de Bill Gates siempre es salvar al mundo. Para esto resulta sumamente necesario que el mundo esté en peligro

Pero Bill, ay, Bill, siempre demanda un poco más de atención. Más que el Papa, más que Greta. Bill es el líder moralizante por antonomasia, juega a Dios. Los desvaríos de un millonario loco no deberían preocuparnos si no fuera porque el Gates Way, en su megalomanía, desnuda lo fácil que resulta que un demente lleve a cabo sus experimentos, usando a la humanidad como un ratón de laboratorio. En un mundo tan dado a las teorías conspirativas, Bill ha sido acusado de ser protagonista de ocultos planes. Pero resultan francamente innecesarias las acusaciones contra Bill Gates, cuando la prensa a favor nos puede revelar mucho más.

Y es que en el deseo de vanagloriarse, el matrimonio compuesto por Melinda y Bill Gates gasta enormes fortunas en difundir sus proyectos y en sus proyectos reside el verdadero espanto. La enumeración puede ser tediosa, de forma tal que sólo algunos ejemplos pueden ser suficientes: Uno de los presupuestos más abultados en experimentos de geoingeniería consiste en rociar la estratósfera con cloruro de calcio para reducir el calentamiento global. Se trata del desarrollo de una potencial tecnología para oscurecer al Sol (si, quiere tapar al Sol) y reflejar la luz solar de la atmósfera de la Tierra. También ha conseguido el permiso para liberar millones de mosquitos genéticamente modificados al sur de Florida en otro experimento salvador. ¡El tipo es más peligroso que la ira de cualquier deidad mitológica!. Ha hecho del tratamiento de excrementos un espectáculo al beber agua, supuestamente, derivada de heces de un aparato que recicla caca en minutos y con el que prometió solucionar la sanidad del tercer mundo. «Hace una década no me hubiera imaginado que llegaría a saber tanto sobre heces», dice Bill «Y tampoco me imaginaba que Melinda me diría que tengo que dejar de hablar sobre inodoros y lodos fecales en la cena», añadió haciendo alarde de lo que debe considerar humor. Todo esto no es una novela de thriller ficción, estas son las terroríficas maquinaciones del buen Bill.

Su prometida salvación es comunitaria, acá no caben las voluntades individuales y la conversión del descreído no debe terminar nunca.

Su objetivo siempre es salvar al mundo. Para esto resulta sumamente necesario que el mundo esté en peligro. Ya hemos visto lo útil que resulta el miedo, como se agigantan los tentáculos de los poderosos cuando se nos impide razonar. Estamos a punto de cumplir un año de entrega sumisa de nuestras libertades para que nos hagan sentir a salvo. Es en la alarma, en la emergencia donde se despliegan los artilugios del poder.

Así que Bill necesita salvarnos como sociedad. Su prometida salvación es comunitaria, acá no caben las voluntades individuales y la conversión del descreído no debe terminar nunca. Si se han de censurar las redes, si se deben cancelar personas, no importa. Nada debe contradecir a Bill porque él nos va a sacar de la catástrofe inminente aún en contra de nuestra voluntad. Bill es un moralizador, un narcisista y solo él puede guiar al mundo hacia la salvación. 

Prácticamente la totalidad de las personas con decisión de las Cumbres de la ONU tienen conexiones fuertes con la Fundación Gates

Y en este afán de velar por el bien del mundo, Bill la emprendió, también, contra la carne. El razonamiento es siempre sencillo: vacas-gas-calentamiento-cambio climático. La validez científica y la confrontación de la teoría con la realidad no es válida para Bill, él está más allá. Ha fracasado en innúmeras predicciones y hay cientos de denuncias por sus escabrosos planes de ingeniería social. Pero al moralizador no le importan los resultados reales, sólo lo que se ajuste a sus provechosos disparates y ahora toca al futuro de los alimentos, o sea su “carne” de mentirita.

La Fundación Gates invirtió en una compañía que hace proteína comestible a partir de billones de moscas que producen 22 toneladas diarias de gusanos cultivados, también hacen huevos vegetales y son dueños de patentes de más de 100 sustitutos animales, del pollo al pescado. Para promover su experimento de alimentos, Gates creó la Alianza Global para la Nutrición Mejorada (GAIN) con la que hace lobby para obtener tarifas y tasas favorables para los alimentos procesados y fortificados y una revisión regulatoria más amigable para sus productos. El Foro Económico Mundial, el hacedor de El Gran Reseteo, promueve una organización llamada Foro EAT, conocida como el “Davos de los alimentos” que recibe, casualmente, financiamiento de la fundación Gates. A propósito, es la Agenda 2030 del Foro Económico Mundial, la que también lanzó la premisa de que “En 2030 no comerás carne» con el objetivo de salvar al mundo, casualidades.

Los organismos internacionales son presa del conglomerado “filantrópico” que los usa para influenciar la política global sin recurrir a los engorrosos mecanismos democráticos

La ONU es convocante de una Cumbre de Sistemas Alimentarios en 2021. Guterres, su director, ha declarado que la Cumbre ha sido solicitada por la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Foro EAT. Bill Gates financia a las cuatro organizaciones. ¡Y esto se pone mejor! Guterres designó a la Dra. Agnes Kalibata a cargo de la Cumbre. Kalibata es la Presidente del programa AGRA de la Fundación Gates, responsable de la fallida Revolución Verde en África que cuenta con denuncias gravísimas por estafas, corrupción y sobre todo por la implantación de planes agrícolas no adecuados que produjeron enormes tragedias. 

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU se anunció en paralelo a la Conferencia del Gran Reseteo. Organizaciones de monitoreo y la prensa han denunciado que prácticamente la totalidad de las personas con decisión de la Cumbre tienen conexiones fuertes con la Fundación Gates. La Dra. Kalibata hizo un fuerte llamamiento a los participantes de la cumbre a atender la urgencia… ¡climática, claro! Dijo que quedaban 10 años para acelerar la transformación de los sistemas alimentarios para cumplir las Metas de Desarrollo Sostenible con respecto al clima, la nutrición y “hacer de los sistemas alimentarios inclusivos, adaptados climáticamente y resilientes y apoyar la paz sustentable.

El lobby del filántropo permite que Beyond Meat (BYND), una compañía de carne falsa de su propiedad haya incrementado el valor de sus acciones en un 859%

Cuando el loco Bill se sienta a barruntar los problemas y las soluciones, sus delirios se vuelven reales para la humanidad. Sus deseos de controlar el mundo y, con él, a nosotros ni siquiera nos dan el resuello en la paz en la vida privada. Su ingeniería entra en nuestra mesa, nuestro ocio, nuestra cultura, nuestra salud, nuestra higiene.

Bill es el epítome de ese puñado de sociópatas convencidos de que deben rediseñar a la humanidad conforme a sus diagnósticos, pronósticos y resoluciones. Nadie se los pidió y a nadie consultaron, son personajes sin cargos públicos, que no necesitan pasar por el barro de la política para disponer a sus anchas de las directrices internacionales que se bajan a los gobiernos. ¿A santo de qué puede Bill hacer estas cosas? Es el mecanismo de financiación de los organismos internacionales lo que acá está en discusión. Urge poner en tela de juicio la telaraña de canales de financiación del entramado supranacional que dicta los lineamientos a los países miembros. 

El covid ha sido una muestra de cómo funcionan los directivos de estos organismos sintonizados con la ideología del filantrocapitalismo

Por ejemplo, casi un cuarto de los jueces permanentes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos provienen de siete ONG, muchos de ellos han intervenido en casos que involucran a sus organizaciones originarias. Personajes como Gates financiaron al Consejo de Europa hasta el 2014. Cuando esto se modificó, el Consejo estableció un fondo especial para recibir contribuciones voluntarias extrapresupuestarias, guiño, guiño. La Fundación Gates pasó a ser el primer financiador de la OMS cuando EE UU le retiró el apoyo, muy por delante de Alemania o Gran Bretaña. La vulnerabilidad de la independencia es evidente. Los organismos internacionales son presa del conglomerado “filantrópico” que los usa para influenciar la política global sin recurrir a los engorrosos mecanismos democráticos. 

Los vínculos entre los organismos internacionales y los “filantrocapitalistas” constituyen el mismo sistema de poder y esa simbiosis es económica y en consecuencia ideológica y política. Por eso Tedros Adhanom, director de la OMS, opina tan idénticamente como Bill Gates, respecto de la relación entre el Covid y el cambio climático. Cuando, durante la pandemia de covid-19, se acusó a Tedros de actuar con negligencia o complicidad con el régimen Chino, la prensa destacó que los contactos más relevantes del funcionario con Estados Unidos no eran gubernamentales ni oficiales; eran Bill y Melinda Gates y el Instituto Aspen y la Escuela de Salud Pública de Harvard, ambos financiados por la Fundación Gates.

El plan de Bill para salvar al planeta nos presagia una vida de esclavos

Gates ha invertido miles de millones de dólares en su Fundación, sobre la cual él y su esposa tienen el control total. La fundación dona a su vez miles de millones de dólares deducibles de impuestos a empresas y organismos supranacionales hecho que lo habilita a forzar tendencias, regulaciones y directrices. Bill está desplegando todo su poder para promover la carne artificial: “Las naciones ricas deberían pasar a la carne 100% sintética para evitar un desastre climático». El lobby del filántropo permite que Beyond Meat (BYND), una compañía de carne falsa de su propiedad haya incrementado el valor de sus acciones en un 859% y que para 2025 duplique su valor según la revista Forbes.

Lobistas mesiánicos, sociópatas narcisos con delirios de grandeza, creadores de pesadillas distópicas sólo tienen poder sobre las democracias occidentales gracias a la pertinaz decadencia de los organismos internacionales. Tienen razón los líderes de Davos: el covid ha sido una muestra. Una muestra de cómo funcionan los directivos de estos organismos sintonizados con la ideología del filantrocapitalismo y los beneficios de las empresas asociadas a la ingeniería social. Es por eso que resulta tan preocupante. Nos queda pensar a quién le sirve la vida que propone Bill. Porque, para ser sinceros, entre que hay que comer menos carne, limpiarse menos, viajar menos y calefaccionarse menos, el plan de Bill para salvar al planeta nos presagia una vida de esclavos.

Deja una respuesta