Daniel Ortega comete serios errores de cálculo en su estrategia totalitaria

LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS DE LA REGIÓN NO PUEDEN APOYAR SUS INTENCIONES

En las últimos dos semanas, el régimen de Daniel Ortega ha detenido a cinco importantes opositores. La primera fue Cristiana Chamorro, hija de la ex mandataria Violeta Barrios de Chamorro y la figura de la oposición con mayor probabilidad de ganar las presidenciales de noviembre próximo. Luego le tocó el turno a Arturo Cruz, quien fue embajador en Estados Unidos del gobierno de Ortega entre 2007 y 2009. Otros dos precandidatos presidenciales siguieron en la ola de arrestos: Félix Madariaga Blandón y Juan Sebastián Chamorro García. Y este lunes 9 de junio, José Pallais, miembro de la Coalición Nacional, también fue arrestado.   

A todos les aplican leyes sancionadas para proteger supuestamente la soberanía y la paz. En particular, la ley de Defensa de los Derechos del Pueblo y Soberanía y de Agentes Extranjeros, aprobada en diciembre por iniciativa del régimen.

El arresto de los precandidatos presidenciales supone que quedaran fuera de los comicios, según las leyes locales.

El Tribunal Electoral eliminó al Partido Restauración Democrática (Evangélico) y al más antiguo del país, el Partido Conservador.

Daniel Ortega se siente apoyado, por lo que no tiene pudor alguno en mostrar su totalitarismo. Cuenta con el respaldo internacional de los gobiernos de Argentina, Bolivia, Cuba, México y Venezuela, cuyos presidentes pertenecen –como él– al Foro de Sao Paulo.

Además, el dictador nicaragüense calcula que el comunista Pedro Castillo -integrante del Foro de Sao Paulo- es el virtual presidente electo del Perú; mientras que el gobierno de Duque, que podría oponerse a las acciones de Ortega, está bajo el asedio de las protestas vandálicas convocadas por Gustavo Petro y sus aliados.

Ortega podría estar cometiendo un error de cálculo, pues Pedro Castillo aún no ha sido proclamado ganador de los comicios peruanos, las autoridades electorales están analizando impugnaciones de actas que contendrían indicios de fraude por parte del candidato comunista.

Segundo, Nicolás Maduro no está en condiciones de apoyar a Daniel Ortega, pues está ocupado velando por sus propios asuntos. La fiscal jefa de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, espera anunciar si abre o no una investigación en Venezuela por crímenes de lesa humanidad tan pronto como el tribunal resuelva una solicitud del país, algo que confía sucedería en cuestión de días. Bensouda adelantó en noviembre del año pasado que existen fundamentos razonables para creer que se han cometido crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

Además, las instituciones latinoamericanas cobran cada vez mayor conciencia de que los integrantes del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla constituyen una grave amenaza para la región. Han entendido que las manifestaciones vandálicas de la “brisita bolivariana” son promovidas y financiadas por el régimen venezolano. Por consiguiente, interpretan las acciones de Ortega como parte de un proyecto regional para instaurar dictaduras castro-comunistas en nuestro continente.

En una rápida respuesta a las detenciones ordenadas por el régimen nicaragüense, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, instó este miércoles a sus miembros a que suspendan la participación de Nicaragua en dicha entidad.

Almagro pidió “al Consejo Permanente la realización de una reunión de urgencia en la cual debería considerarse la activación de mecanismos necesarios para la aplicación a Nicaragua del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana”. Dicho artículo prevé suspender la participación de un miembro de la OEA si dos tercios de sus integrantes consideran que se ha producido “una ruptura del orden democrático” y que “las gestiones diplomáticas han sido infructuosas”.

Una vez más, se pone a prueba la capacidad de las instituciones para defender las libertades y los derechos humanos o permitir que avance la barbarie y el autoritarismo en la región. 

Las escandalosas órdenes de detención contra candidatos opositores en Nicaragua ofrece a los demócratas  la oportunidad de reaccionar al unísono y con contundencia para ponerle coto al modelo totalitario del Foro de Sao Paulo.

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