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Indigenismo radical y ataques a España en presencia del Rey: el discurso del nuevo presidente de Perú

CARGA CONTRA EL LEGADO ESPAÑOL

En su primer mensaje a la nación como nuevo presidente del Perú, el comunista Pedro Castillo exaltó a las culturas prehispánicas y cargó contra el legado español -cuyo dominio del país andino se extendió por casi tres siglos-, en un guiño evidente hacia el Rey Felipe VI de España, que se encontraba presente en el Congreso de la República como uno de los jefes de Estado invitados a la ceremonia de investidura.

“En nuestras tierras florecieron importantes y extensos estados como el Wari y, luego, el Tahuantinsuyo. Durante cuatro milenios y medio, nuestros antepasados encontraron maneras de resolver sus problemas y de convivir en armonía con la rica naturaleza que la providencia les ofrecía. Fue así hasta que llegaron los hombres de Castilla, que con la ayuda de múltiples felipillos, y aprovechando un momento de caos y desunión, lograron conquistar al estado que hasta ese momento dominaba gran parte de los Andes centrales”, dijo.

“Felipillo” es un término despectivo utilizado en el Perú como sinónimo de “traidor”, muy parecido al uso que se le hace a “La Malinche” en México. De acuerdo con las crónicas españolas, Felipillo era el nombre con el que se conocía a un traductor nativo, de una etnia rival a la de los quechuas, que acompañó a Francisco Pizarro durante la conquista del imperio inca.

Pero Castillo no solo fue crítico con la conquista española, también con el proceso de independencia del Perú en 1821, asegurando que los “denominados aborígenes continuaron siendo explotados” y fueron considerados “ciudadanos de segunda categoría”, y que la raíz de este comportamiento de parte de la república estaba en la fundación del Virreinato, cuando “se establecieron las castas y diferencias que hasta hoy persisten”.

Los tres siglos en los que este territorio perteneció a la Corona española le permitieron explotar los minerales que sostuvieron el desarrollo de Europa, en gran parte con la mano de obra de los abuelos de muchos de nosotros. La represión a la justa revuelta de Tupac Amaru y Micaela Bastidas terminó de consolidar el régimen racial impuesto por el virreinato: acabó con las élites andinas y subordinó aún más a la mayoría de los habitantes indígenas de este rico país. Cuarenta años después, la independencia del Virreinato del Perú de España en 1821 no trajo consigo una mejora real para la mayoría de los peruanos; los denominados aborígenes continuaron siendo explotados como ciudadanos de segunda categoría para el erario de la flamante República del Perú”, agregó.

El discurso de Castillo fue aplaudido enérgicamente por su bancada, Perú Libre, un partido cuyo ideario se sostiene en el marxismo-leninismo y reivindica el pasado prehispánico como único componente identitario del Perú, dejando de lado el aporte europeo, principalmente español, al que acusa de colonizador.

No obstante, las palabras del nuevo presidente ultrarradical también fueron calificadas como “divisionistas”.

Otros criticaron la “burda y parcializada” visión de la historia peruana de Castillo al idealizar al Tahuantinsuyo o imperio inca como un supuesto lugar “idílico y pacífico” que fue corrompido por la llegada de los españoles.

“Hay algo común en el lenguaje de la izquierda peruana, y se replica en Latinoamérica, que es el recurso a la reivindicación como algo indígena, aborigen o ancestral. Durante el siglo XX, en especial durante la década de 1930, el pensamiento indigenista comienza a marcar en el Perú una cierta agenda de la izquierda, convirtiéndose en su sello de agua. La idea de revalorar lo indígena y considerarlo como un elemento social de reivindicación se radicaliza a partir de la segunda mitad del siglo pasado, hasta que hoy vemos una intención clara de separar o colocar en antagonismo la herencia española y la herencia prehispánica”, explica Víctor Samuel Rivera, doctor en filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía.

Para Rivera, a pesar de que el discurso evidente antiespañol ha sido el de lastimar la figura del Rey Felipe VI durante su asistencia al evento, lo que más debería llamar la atención es la referencia a “Castilla” y no a España en el mensaje de Pedro Castillo, lo que evidencia la posible “interferencia” de un agente extranjero en la redacción del mismo, pues no es común en el lenguaje de los peruanos referirse a Castilla sino a España cuando se evoca al virreinato.

“El discurso de Castillo parece indicar la interferencia de un agente exterior, que es muy interesante, pues ha utilizado una retórica no solo contraria al Rey de España, sino que al referirse a la conquista española del Perú como un episodio de sumisión y subyugamiento, se refirió a ‘los hombres de Castilla’. Me resulta interesante que nunca hablara de España, de forma ordinaria, sino de Castilla. Esta forma de hablar no es propia de los peruanos, lo cual me sugiere que la inspiración de ese discurso tiene un origen extranjero, no peruano, incluso no hispanoamericano. Me parece de muy mal gusto y alarmante que haya optado por un discurso así con un claro guiño hacia el Rey Felipe VI, quien era invitado y representante de España en su calidad de jefe de Estado”, advierte.

Algunos analistas y comunicadores señalan que esta posible interferencia en la redacción del discurso chauvinista de Castillo venga de la propia España, pues este martes la vicepresidente Dina Boluarte se reunió en Lima con Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos.

De acuerdo con Caretas, Monedero señaló que «la victoria de Pedro Castillo en Perú ha sido una alegría para la izquierda del mundo” y que “la derecha y la extrema derecha en España apoyaron hasta el último momento a Fujimori. Siempre con los golpistas y los corruptos”.

La cercanía de Podemos con la izquierda peruana, primero con Juntos por el Perú de Verónika Mendoza -que apenas alcanzó un 7% de los votos en primera vuelta- y luego con Perú Libre de Pedro Castillo, quedó evidenciada desde mediados de abril, cuando el periodista peruano Aldo Mariátegui advirtió que una integrante del partido izquierdista español asesoraba a Mendoza en la campaña.

“La comunista hispanoperuana Laura Arroyo Gárate, integrante del partido ultraizquierdista español Podemos, es el nexo entre el líder podemita Pablo Iglesias y Verónika Mendoza, cuya alianza fue cerrada hace unos meses [noviembre de 2020] cuando se encontraron en La Paz durante la investidura de Luis Arce. Es bastante evidente que está ahí como un elemento de apoyo”, dijo en declaraciones a La Gaceta de la Iberoesfera.

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