Periodista brasileño se declara preso político de la ‘dictadura de la toga’

OSWALDO EUSTAQUI HABÍA ADVERTIDO SOBRE UN GOLPE CONTRA JAIR BOLSONARO

“La dictadura de la toga”, llaman los oficialistas en Brasil a la persecución ideológica ejecutada desde la Corte Suprema y el sistema judicial en general.

Estar a favor de Bolsonaro le puede costar a una persona la cárcel, el exilio e incluso su integridad física. Tal es el caso del periodista independiente Oswaldo Eustáquio, quien fue detenido y apareció en su celda aparentemente parapléjico, con su quinta vértebra fracturada.

El detenido es presidente del Consejo Latinoamericano de Periodismo. Acusa ser un preso político por denunciar un golpe contra Bolsonaro.

Eustáquio fue trasladado este miércoles 23 de diciembre al Hospital Regional do Paranoá (segundo hospital en el cual ha estado), tras ser encontrado en su celda paralizado.

El abogado dijo que Oswaldo se lesionó una vértebra, no tenía movimiento en las piernas, pero que volvió a sentir sus miembros inferiores. “Me dijo que no sentía sus piernas, pero luego sintió un cosquilleo en el pie”. Según él, se trata de una lesión que “poco a poco cede con la medicación y la comida”.

De modo que hay esperanza que recupere el movimiento en el cuerpo.

Vasconcellos afirmó que presentó ante el tribunal una solicitud de HC (habeas corpus) para que el bloguero pasara la Navidad en casa, con su familia. El abogado también dijo que esperaba que el relator de la investigación, el ministro Alexandre de Moraes, no analizara la solicitud, sino otro médico de guardia.

Moraes es el equivalente a un juez de la Corte Suprema, ministro del Tribunal Supremo Federal.

Se ha caracterizado por emitir fallos y sentencias en contra de los seguidores de Bolsonaro.

Según la declaración citada en una reciente decisión de Moraes, Eustáquio está acusado de:

“Incitar a una parte de la población a empujar el extremismo del discurso de polarización y antagonismo, por medios ilegales, a los Poderes de la República”.

El periodista, sin embargo, niega todos los cargos.

La defensa acusa que la detención fue ilegal y que el STF se excedió en sus funciones al juntar los poderes de la Fiscalía, Política Federal y un juzgado de primera instancia para perseguir al periodista oficialista.

Hasta el 18 de diciembre Oswaldo Eustáquio permaneció bajo prisión domiciliaria con una tobillera de rastreo sobre su cuerpo, fue detenido y apareció herido en su celda tres días después.

El periodista es uno de los objetivos de la polémica investigación sobre la financiación de presuntos actos antidemocráticos, cuyo ponente es el ministro Alexandre de Moraes.

Moraes justificó la prisión preventiva diciendo que Eustáquio “siguió circulando libremente más allá del límite permitido”.

La Corte Suprema tiene el poder de negar el acceso a Internet

Eustáquio fue detenido por primera vez en junio del presente año, como parte de un operativo contra los más leales al presidente.

Desde entonces, el periodista tenía prohibido salir de Brasilia y el tribunal le negó acceso a redes sociales.

Pero Oswaldo Eustáquio fue a São Paulo para grabar un video en el que señala el supuesto esquema de uso de empresas fantasma por parte de la campaña de Guilherme Boulos, quien era candidato del Psol por la ciudad de São Paulo.

El Tribunal Electoral determinó que el video contenía información falsa y ordenó su retirada del aire y también obligó a WhatsApp a bloquear su circulación.

Desde el gobierno, el periodista ha recibido apoyo total. Su esposa así lo agradeció en redes sociales.

Damares Alvez, a cargo del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, emitió un comunicado el martes (22.20.2020) en el que dijo que trabaja para preservar todos los derechos de Eustáquio y su familia.

“Conociendo su arresto domiciliario – y para evitar que no cumpla con esta determinación, pero, al mismo tiempo, garantizándole el derecho a ser escuchado – solicitó el Ministerio, en un correo electrónico enviado a las 17:42 horas del mismo día 14/12, con con un día de anticipación, por lo tanto, que presente una autorización judicial para realizar una reunión fuera del hogar ”, dijo la ministra.

El ministerio le ofreció a Eustáquio y su defensa la oportunidad de ser escuchado en su casa. Pero él y su abogado fueron a la oficina del ministerio.

Harto de la censura y el cautiverio, el periodista violó los términos de su detención y le costó su libertad y casi su vida.

Aún está por determinarse si su fractura vertebral se trató de un accidente o un ataque y si Eustáquio recuperará la facultad de caminar.

Mientras tanto, permanece esposado a una camilla de hospital.

Desde el cuarto poder, los medios masivos han intentado desprestigiar al periodista llamándolo “bloguero bolsonarista”, pese a su trayectoria como periodista.

Y han tratado a su detención como si se hubiese respetado el debido proceso, sin destacar la persecución ideológica que conlleva.

Los mismos medios que han llamado al presidente Bolsonaro “fascista”, se niegan a reconocer cómo respaldar públicamente al mandatario es perseguido por la llamada dictadura de la toga.

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