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Un centenar de familiares de presos políticos cubanos publican una carta pidiendo auxilio a la Iglesia ante la represión

RECLAMAN SU INMEDIATA INTERVENCIÓN
Foto: EuropaPress

Una carta dirigida a la alta jerarquía de la Iglesia Católica firmada por un centenar de madres y familiares de los detenidos y acusados por el régimen cubano por el mero hecho de protestar pacíficamente el 11 de julio (11-J) y en días sucesivos, ha sido divulgada desde las plataformas de Estado de Sats, agrupación opositora promotora de esta iniciativa.

«No son pocos los cubanos que fueron violentamente arrestados a raíz del 11-J por ejercer el derecho elemental a la manifestación pacífica, que luego mantuvieron incomunicados durante semanas, que hoy permanecen arbitrariamente detenidos, que han sido golpeados y abusados, que han contraído el Covid-19 en las prisiones y que enfrentan un futuro incierto», dice la misiva

Se pide a las autoridades eclesiásticas «su inmediata y formal intervención en aras de lograr la liberación de todos los cubanos que ejercieron el derecho fundamental a la libertad de expresión y manifestación pacíficas». 

La carta forma parte de la campaña por la liberación de los presos políticos cubanos, #PresosDeCastro, creada en 2019 por este grupo anticastrista que opera dentro de Cuba desde hace más de una década.

En la introducción, Estado de Sats, cita las palabras del Padre Castor José Álvarez Devesa, sacerdote que oficia en Camagüey, en el centro de la isla: «es el momento en que nos toca, en Cuba, aplicar la Doctrina Social de la Iglesia, que hace que se cumpla por parte de la Iglesia -la esposa de Cristo, la que lo conoce a él- el misterio de su Encarnación».

En el mismo sentido se hace referencia a las enseñanzas del Padre Pío: «Siempre debemos tener coraje, y si nos llega alguna languidez espiritual, corramos a los pies de Jesús en el Santísimo Sacramento y ubiquémonos en medio de los perfumes celestiales, y sin duda recuperaremos nuestra fuerza» para, según Estado de Sats, ir en búsqueda de «una Cuba donde resuciten, junto a la fe, los derechos y las libertades». 

El documento explica que las protestas protagonizadas por cubanos en toda la isla el 11-J «fueron consecuencia de una larga y aguda crisis general que enfrenta nuestro país. La absoluta falta de libertades y de oportunidades, el fallido sistema económico que nos ha condenado a una eterna crisis, la ausencia de voluntad política para escuchar las verdaderas necesidades del pueblo, la debacle del sistema de salud y el mal manejo de la pandemia, conllevaron a que a lo largo de la isla miles de cubanos se lanzaron a las calles pacíficamente para demandar respeto a sus derechos, en un desesperado grito de libertad».

Y denuncia que «a toda esta situación, en medio de un sistema contrario a la separación e independencia de poderes, se suma la carencia de un sistema jurídico legal, la ausencia del debido proceso y la existencia de un cúmulo de injusticias y violaciones legales, resultado de la represión y la impunidad del régimen. Incluso existen casos de familiares que también terminaron encarcelados por el mero hecho de reclamar que se cumplieran las normativas que el propio sistema ha trazado».

El texto describe la realidad de la isla comunista donde los ciudadanos no cuentan «con derecho alguno». De ahí que las madres, familiares y amigos de los presos políticos se sientan «completamente desamparados en una sociedad regida por el Estado comunista y donde ninguna institución es independiente de este, nos vemos restringidos como ciudadanos, al punto de sentirnos minimizados, despreciados, violentados».

«Protestar pacíficamente no es un crimen» y «decir lo que se piensa no es un crimen» son postulados fundamentales de los firmantes y promotores de la carta, que es muy clara al defender que «ser hombres honestos y cubanos con pensamientos propios tampoco es un crimen. No es un crimen querer ejercer nuestros derechos y libertades como seres humanos, aunque a quienes se atrevan a defenderlos se les detenga y condene por supuestos delitos cuyo objetivo es enmascarar el escarmiento por atreverse a exigir libertad. Pedir libertad no es ni podrá ser jamás un crimen. Muy al contrario: es la única manera coherente y digna de oponerse al crimen y la injusticia«. 

El líder de Estado de Sats, Antonio Rodiles, manifestó que la misiva «tiene una gran importancia» pues «muestra cómo este grupo de familiares de individuos abusados, de cubanos que están siendo violentados sus derechos, se han unido para manifestar esta necesidad y sobre todo para pedirle a la Iglesia Católica que tome acción y que tome un posicionamiento claro frente a tanto abuso y tanta maldad por parte del régimen».

«Es un gran honor y compromiso ser parte e impulsor de este pedido, ya que llevamos más de dos años trabajando con el tema de los presos políticos cubanos, que han estado muy olvidados», expresó Rodiles.

En estos momentos, de acuerdo con el físico-matemático, «hay que rescatar y hay que pedir por los presos del 11-J, pero también por todos los presos, personas que llevan mas de 20 años en las cárceles. Creo que ese es un compromiso fundamental para impulsar la lucha, para que las palabras no se las lleve el viento. Que no se queden incluso a veces en discursos demagogos».

«Es vital que se le dé todo este impulso y ayuda a madres y familiares (de los presos y acusados del 11-J) y que logremos en un corto tiempo sacar a todos estos hombres de la cárceles del castrismo que han sufrido demasiado. Ese tiene que ser el primer paso hacia la libertad«, enfatizó.

El cartel con el que se divulgó esta carta abierta a la Iglesia fue diseñado por el fotógrafo y realizador audiovisual Claudio Fuentes, uno de los artífices de la iniciativa y de la campaña #PresosDeCastro promovida desde 2019 por Estado de Sats.

La campaña #PresosDeCastro tiene «distintos elementos, distintos sectores que trabajan en paralelo», explicó Fuentes, uno de ellos es su programa audiovisual de igual nombre, «Presos de Castro«, con más de medio centenar de ediciones hasta el momento y que se emite los martes a las 8 de la noche (hora del Este) desde las plataformas de Estado de Sats. 

El espacio ofrece «reportes pormenorizados» de lo que sucede con los presos políticos en Cuba y sus familiares. «Los abusos, las torturas, las violaciones, los tratos crueles e inhumanos que reciben en las prisiones donde se violan todo tipo de reglamentación, tanto nacional como internacional y también pues todo el acoso y las amenazas y las torturas que reciben los familiares», dijo el activista y creador, junto al músico y diseñador gráfico Gorki Aguila, de centenares de carteles dedicados a los presos políticos en la isla. 

Fuentes agradecióLa Gaceta de la Iberosfera por expandir las ideas de Estado de Sats y el reclamo del pueblo cubano pidiendo apoyo a la Iglesia y a la comunidad internacional para que «pongan los ojos en nuestra isla«. 

«Le rogamos a la Iglesia Católica que nos acompañe en esta necesidad urgente de hacer justicia, de hacer el bien, de defender que se haga el bien como expone la Doctrina Social de la Iglesia, y se considere nuestro pedido como hijos de Dios, para que nuestra súplica mueva conciencias y aplaque todo sentimiento maligno y miserable, para que renazca la verdad, la dignidad, la libertad y el amor en nuestra Cuba», concluye la carta.  Junto a la carta, Estado de Sats ha publicado las primeras 100 firmas, invitando «a todos los familiares de los detenidos y acusados por participar en las manifestaciones del 11J a unir sus firmas y apoyo a este necesario y legítimo pedido a la Iglesia».

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