VOX insta a los eurodiputados a condenar la violencia ultraizquierdista tras la encarcelación de Hasel

CONDENA LA ACTUACIÓN DEL GOBIERNO SOCIALCOMUNISTA

VOX ha enviado una carta a los eurodiputados en la que les insta a condenar la violencia ultraizquierdista en España tras la sexta jornada de disturbios por la entrada en prisión de Pablo Hasel, rapero condenado por agresiones, amenazas, enaltecimiento del terrorismo, obstrucción a la justicia e injurias.

La formación ha recordado que “los ataques incluyen palizas y lanzamiento de piedras de gran tamaño a agentes de policía, quema de contenedores, destrozos de mobiliario urbano, pillaje y saqueos”, y que “edificios y monumentos históricos” se han visto afectados. En este sentido, añade que solamente en Barcelona el valor de los daños causados supera ya el millón y medio de euros.

En la misiva, firmada por el Jefe de la Delegación de VOX en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, denuncia que la respuesta del Gobierno español ante los disturbios “ha sido doblemente insultante y grave” por el papel de los dos partidos que lo conforman. Así, afirma que los socialistas “han dado alas a los violentos dejándoles campar a sus anchas durante seis noches y anunciando que revisará la sentencia contra Rivadulla, como si el papel del poder Ejecutivo fuera entrometerse en las decisiones del poder Judicial, y no proteger a los españoles” y que “sus socios de extrema izquierda de Podemos han incitado a la violencia expresando en público su apoyo a las algaradas”.

Asimismo, concluye que “el Parlamento Europeo cometerá un error de bulto si su única respuesta consiste en esperar a que los disturbios escampen y hacer como que no ha pasado nada”. Por ello, cree que la Eurocámara “debe ser tajante contra la violencia de extrema izquierda y considera “preciso y urgente condenar estos altercados y lanzar un mensaje claro de apoyo a las fuerzas del orden, a los comerciantes y a las familias que están siendo víctimas de esta ola de disturbios”.

La carta íntegra

Estimados colegas,

Me dirijo a vosotros para denunciar los gravísimos disturbios que la turba de extrema izquierda está causando en España. Con la excusa del ingreso en prisión del delincuente reincidente Pablo Rivadulla, más conocido como Hasél, condenado por agresiones, amenazas, enaltecimiento del terrorismo, obstrucción a la justicia e injurias, grupos organizados de terroristas callejeros llevan seis noches incendiando las calles de varias ciudades españolas, principalmente en Cataluña y Madrid.

Los ataques incluyen palizas y lanzamiento de piedras de gran tamaño a agentes de policía, quema de contenedores, destrozos de mobiliario urbano, pillaje y saqueos. Múltiples viviendas y comercios se han visto gravemente afectados por los disturbios y los incendios. También edificios y monumentos históricos, como el Palacio de la Música de Barcelona o el Puente de Isabel II en Gerona, construido en el siglo XIX. Sólo en Barcelona, el valor de los daños causados supera el millón y medio de euros, mientras se mantienen severas restricciones a comerciantes, hosteleros y restauradores, que ven impotentes cómo las prohibiciones y la violencia de extrema izquierda hunden sus negocios.

La respuesta del Gobierno socialcomunista español ante los disturbios ha sido doblemente insultante y grave. Por un lado, el socio principal socialista ha dado alas a los violentos dejándoles campar a sus anchas durante seis noches y anunciando que revisará la sentencia contra Rivadulla, como si el papel del poder Ejecutivo fuera entrometerse en las decisiones del poder Judicial, y no proteger a los españoles. Por el otro, sus socios de extrema izquierda de Podemos han incitado a la violencia expresando en público su apoyo a las algaradas. Hay que remontarse a la guerra civil española para ver a un partido del Gobierno alentando a la violencia en las calles.

La violencia de la extrema izquierda es un problema creciente en las sociedades europeas y occidentales. Hasta ahora, la respuesta de este Parlamento y de la mayoría de organismos e instituciones comunitarias ha sido callar y mirar para otro lado en el mejor de los casos, y buscar justificaciones en el peor. Nadie sabe muy bien las razones, pero la extrema izquierda siempre encuentra un pase a su violencia y su odio en ésta y otras instituciones internacionales.

El Parlamento Europeo cometerá un error de bulto si su única respuesta consiste en esperar a que los disturbios escampen y hacer como que no ha pasado nada. Este Parlamento debe ser tajante contra la violencia de extrema izquierda, tan tajante al menos como lo es contra otras violencias de distinto signo político. Es preciso y urgente condenar estos altercados y lanzar un mensaje claro de apoyo a las fuerzas del orden, a los comerciantes y a las familias que están siendo víctimas de esta ola de disturbios. En la lucha de la civilización contra la barbarie no podemos quedarnos quietos.

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