'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Brexit, Marlborough House y el Cono Sur

La sexta economía mundial intentará consolidar su hegemonía como potencia global durante los próximos años, con Europa o sin Europa.

BUENOS AIRES.- ‘Desearía ver un mapa sobre la escala Mercator, con manchas rojas que marquen los lugares en tierra y mar donde sangrientas batallas fueron peleadas por ingleses. Se vería que, a diferencia de todos los otros pueblos, hemos peleado durante siglos con enemigos extranjeros en todas partes, menos en nuestro propio territorio. ¿Se necesitan más palabras para probar que somos la raza más agresiva que existe bajo el sol?’ (1) (Richard Cobden, 27/9/1852).

El párrafo fue tomado de una de las cartas escritas por Richard Cobden (Midhurst, Sussex 1804 – Londres, 1865) a su amigo Thomasson, industrial algodonero de la localidad de Bolton. Una de las críticas más punzantes del belicismo británico. Cobden, empresario textil y político de la ciudad de Manchester. Uno de los padres del libre comercio y exponente del laissez-faire.

En 1860 Richard Cobden y Michel Chevalier (Limoges, 1806 – Lodève, 1879) negociaron el primer tratado de libre comercio entre dos naciones. El estratega francés Chevalier, economista y politico, autor de varios trabajos para acrecentar el poderío económico de Francia.

Las ideas de Cobden (ver foto) convirtieron al libre comercio en política nacional de los británicos y lideres de la economía mundial hasta la Segunda Guerra.

El Tratado Cobden – Chevalier (1860) resultó ser el corolario de la famosa ‘entente cordiale’  incubada por Lord Aberdeen e interrumpida por los casamientos celebrados en Madrid el 10/10/1846. Vale decir, la rivalidad de las dos potencias, los rozamientos que en varias partes del mundo se producían por la expansión de una y otra, demandaron un acuerdo bilateral. Un sistema de concesiones recíprocas o disfraz de amistad según la opinión del Príncipe de Metternich.

En 1845 aliados en el Cono Sur forzaron a cañonazos la entrada del río Paraná con una poderosa escuadra. Aliados en Crimea (1853/56) y en la Primera Guerra mundial (1914-1918). En los últimos años ochenta vimos a los maestros de la intriga francesa envalentonando a los argentinos con sus ventas de Mirage, Super Étendart  y misiles Exocet. La Guerra de Malvinas (1982) no es un hecho aislado en el análisis geopolítico.

Después de la Segunda Guerra mundial el sistema de concesiones recíprocas franco-británico incluyó la aceptación definitiva del inglés por parte de Francia como lengua internacional. Como contrapartida la nueva ONU validó la «idée latine» e impuso el proyecto latinoamericano, una vieja aspiración francesa. Recordemos que la figura geopolítica Amérique latine fue creada por Michel Chevalier y Napoleón III para engrandecer a Francia (leer más).

En América del Sur las dos potencias ejercen su preponderancia militar a través de sus bases en la Guayana Francesa e Islas Malvinas (Mount Pleasant). En pocas horas pueden llegar a cualquier punto de la América meridional con armamentos de fabricación propia para disuadir o escarmentar a cualquiera que los desafíe.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea es un movimiento meditado durante los últimos años. Siempre fue una opción latente desde su ingreso a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973. Por esa razón nunca cedieron su soberanía monetaria ni tampoco participan en el Espacio Schengen de libre circulación. El Reino Unido no necesita a la UE para prosperar económicamente y puede salirse cuando lo estime conveniente.

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte constituye la sexta economía mundial en términos de Producto Bruto Interno (PBI, 2018). Según el Índice Elcano de Presencia Global, que mide con 16 indicadores la proyección exterior de 90 países permitiéndonos analizar su naturaleza desde el punto de vista económico, militar y blando, el Reino Unido ocupa el cuarto puesto (2015), siendo el país que más contribuye a la presencia global de la Unión Europea.

Maestros en el arte de la diplomacia. Potencia nuclear con tropas y equipamientos desplegados en varias partes del mundo. Londres mantiene su liderazgo  financiero y de servicios de la economía global, compartido con los EE.UU.

Desde la firma del Tratado de Methuen (1703) mantiene una posición de liderazgo en el mercado internacional del oro. Los capitales británicos a través de empresas con sede en países del Commonwealth participan activamente en la extracción de oro a cielo abierto en América del Sur y otras partes del mundo.

La pérdida de posiciones británicas en el mercado interior europeo que ahora representa aprox. el 40 – 45 % de sus exportaciones será compensado con el florecimiento y renovada presencia internacional de la vieja British Commonwealth of Nations que ahora llamamos simplemente The Commonwealth o Mancomunidad de Naciones.

El Brexit convertirá la sede de Marlborough House en escenario británico por excelencia de las relaciones internacionales.

Se esperan renovados acuerdos comerciales con Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Singapur. La India y Pakistán son mercados inmensos que Gran Bretaña sabrá aprovechar hábilmente. En África la Mancomunidad de Naciones cuenta con 19 miembros y la posibilidad de sumar a la República de Sudán del Sur, un país con expectativas de inversión, rico en petróleo y otros minerales.

En los países del Cono Sur se espera un fortalecimiento de relaciones diplomáticas destinado a incrementar lazos económicos y comerciales.

El Reino Unido cuenta en el Río de la Plata con su capital humano más valioso. Orgullosos y victorianos de vieja raigambre, siempre listos para servir a su patria. La comunidad británica del Río de la Plata nunca se ha sentido cómoda con las nacionalidades de la región. También en Chile y Brasil la presencia británica es importante.

Su sistema educativo, sus clubes y logias han venido formando generaciones que subestiman nuestros orígenes. Los colegios británicos del Río de la Plata les trasmiten a sus alumnos una visión edulcorada de la historia. Han extendido su filosofía al resto de las comunidades y sectores más influyentes. Cuando sus egresados llegan a la función pública se convierten en valiosos instrumentos proclives a favorecer los intereses británicos en el país.

La anglomanía llegó a tomar ribetes insensatos en Argentina. Medios de comunicación como el diario de los Mitre defendiendo vergonzosamente durante décadas los intereses británicos y promoviendo su cultura como propia. El vicepresidente Julio Argentino Roca (h.) llegó a sostener después de la firma del Pacto Roca-Runciman (1933) que la Argentina desde el punto de vista económico formaba parte del Imperio Británico ¿Hace falta que recordemos a Jorge Luis Borges babear por su cultura predilecta?

El Brexit rompe el equilibrio de poderes establecido después de la Segunda Guerra mundial. El Peñón de Gibraltar se queda fuera de la Unión. Un punto estratégico que ahora tiene más sentido que nunca para la política británica y que encarna su verdadero espíritu. Un vigilante amenazador que impone sus propias reglas.

Los caminos para contrarrestar un nuevo avance británico en el Cono Sur no son muchos. Entiéndase que hablamos de contrarrestar o contener, teniendo siempre presente las viejas trampas de Inglaterra y su comportamiento histórico en la región. En primer lugar es imperativo hablar de reciprocidad en los negocios y analizar el nuevo escenario desde una perspectiva bidireccional.

A simple vista resulta provechoso participar activamente de la cooperación iberoamericana y ventajas de la iberofonía. España y Portugal son las potencias fundacionales de nuestros países y parte principal en el equilibrio de poderes. ¿Qué es más importante para Francia? ¿La Unión Europea o la siempre renovada ‘entente cordiale’ con sus aliados vencedores de la Segunda Guerra mundial?

Pero fundamentalmente los sudamericanos no debemos renunciar a los ideales de nuestros emancipadores. Ellos fueron protagonistas de un momento histórico que forma parte de esta misma puja de poderes que comentamos aquí. Así como de la lucha por la libertad e independencia económica.

Seguir creyendo en el Mercosur como proyecto autóctono de integración. Las ventajas del Acuerdo Mercosur – UE deben ser evaluadas por los sudamericanos con inteligencia y sin pasiones ideológicas. No es conveniente favorecer otros proyectos geopolíticos que tengan por objetivo regenerar las identidades culturales de la región o anular nuestra conciencia histórica.

Gran Bretaña parece no haber aprendido la lección de la Unión Europea. Las ideas de Cobden fueron la verdadera semilla de la UE. Han sido una herramienta fundamental para la prosperidad y el desarrollo pacífico de los europeos. Sin embargo los británicos siguieron marcando con manchas rojas el mapa sobre la escala Mercator. Después de 1945, el Reino Unido continuó con sus guerras mientras el resto de los europeos, con excepción de Francia y sus legionarios, creyeron en la paz.

‘Veo en el principio del libre comercio que el mismo actuará sobre el mundo moral como el principio de la gravitación en el universo – alineando a los hombres juntos, haciendo a un lado los antagonismos de raza, y de credos y de lenguas, y uniéndonos en los lazos de la paz eterna…. Creo que el efecto será el de cambiar la cara del mundo, para introducir un sistema de gobierno enteramente distinto al que ahora prevalece. Creo que el deseo y el motivo para los imperios grandes y poderosos y los ejércitos gigantescos y las grandes armadas perecerá…. cuando el hombre se vuelva una familia, e intercambie libremente los frutos de su trabajo con su hermano’. (Richard Cobden. Manchester, 15/1/1846) (2)

Pensamiento de uno de los ingleses más destacados del Siglo Diecinueve que contrasta con el espíritu británico que ha prevalecido durante siglos. Sin embargo, desde el punto de vista moral tal vez sea una bendición para el resto de los europeos que el Reino Unido se quede afuera. MGB 21/9/2019.

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La trastienda de la revolución. Buenos Aires 1810 – 1816.

(1) The life of Richard Cobden. John Morley. Pág. 596-597. T. Fisher Unwin, London, 1903. (Investigación y traducción de Julio Irazusta).
(2) Speeches on Questions of Public Policy. By Richard Cobden, M.P. Edited by John Bright & J. E. Thorold Rogers with a Preface and Appreciation by J. E.
Thorold Rogers and an Appreciation by Goldwin Smith. Vol. 1, Pág. 187. T. Fisher Unwin, London, 1908. (Investigación John Chodes con traducción de Gabriel Gasave).

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